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Navarra cierra el verano con 14 rodajes de producciones audiovisuales en pleno auge por el incentivo fiscal

Rodaje del largometraje de 'Hasta la vista'

Fushan Equiza

Pamplona —

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Durante el pasado agosto han coincidido en Navarra la grabación de al menos cuatro producciones audiovisuales de forma simultánea: Odio al Verano 2, Narcopiso, Enredados (Disney) e Iruña 1997. Los vecinos del Casco Viejo de Pamplona pudieron disfrutar durante unos días de finales de agosto de un viaje en el tiempo por la grabación de este último proyecto, aunque también expresan quejas por los gritos de los figurantes de madrugada en la zona de la Casa Consistorial. Entre junio y septiembre de este año “14 producciones han elegido localizaciones de Navarra para sus proyectos”, según trasladan desde NICDO (Navarra Impulsa Cultura, Deporte y Ocio). Sin embargo, hay opiniones dentro de la industria que lo consideran un “overbooking” que deriva en la explotación de espacios habitados. Según una trabajadora navarra del sector audiovisual, “se está forzando la máquina”. “Llegan, arrasan con todo y les da igual”, declara.

En 2024 el Gobierno de Navarra se propuso “una estrategia para apoyar e impulsar la industria audiovisual”, afirman desde el mismo Gabinete Cultura, Deporte y Turismo, que, junto con el Departamento de Economía y Hacienda, aprobaron “un incentivo” para poder ser “más competitivos con respecto a otras comunidades”. “Queremos promover y consolidar a la región como un territorio de referencia y polo de atracción para la industria cinematográfica y audiovisual, tanto a nivel nacional como internacional”, trasladan desde el departamento dirigido por Rebeca Esnaola.

Los planes que impulsaron desde el Ejecutivo foral se amplían más allá de “atraer rodajes”, pretendiendo poner el foco a medio plazo en poder “lograr un tejido en el sector audiovisual que complete toda la cadena de valor de la industria audiovisual, desde la educativa hasta la profesional”, explican desde Cultura. Esta actividad se prevé que genere “empleo y beneficios para la economía”, además de exportar la “Marca Navarra” al mostrar en “la gran pantalla” los “paisajes y patrimonio” de la Comunidad Foral.

Las ayudas fiscales aprobadas en enero de 2025 al sector audiovisual, con mejoras del incentivo fiscal de hasta un 50% (llegando al 85% en determinados proyectos) y que afectaron con carácter retroactivo a los proyectos que se desarrollaron desde el 1 de enero de 2024, ha generado un boom de rodajes en Navarra. Según los datos de Navarra Film Industry en 2024 y 2025 en la comunidad foral se filmaron 374 proyectos.

“Lo que hacen las productoras, muchas veces de fuera de Navarra y que [en general casi] siempre son deficitarias, es venir aquí, rodar, hacer una AIE (una agrupación de interés económico) con inversores o con productoras de Navarra, y con eso generan las deducciones que se las venden a inversores con una rentabilidad del 20%”, cuenta Ana, nombre ficticio (pues prefiere mantener el anonimato), que forma parte de uno de los proyectos que se ha estado llevando a cabo en Pamplona a finales de agosto. Este margen del 20% está expresamente contemplado en la normativa navarra que regula el incentivo.

De esta forma, las ayudas fiscales se materializan de una forma muy sencilla. La productora recibe financiación de una empresa o inversor y, a cambio, este puede beneficiarse de la deducción fiscal generada por la película. Por ejemplo, si aporta 416.000 € y obtiene una deducción de 500.000 €, logra un ahorro fiscal de 84.000 €. De este modo, la productora consigue financiación que no tiene que devolver como un préstamo y el inversor obtiene un beneficio fiscal, incentivando que las empresas destinen recursos a financiar la industria audiovisual. Porque en la práctica en vez de pagar 500.000 en impuestos, paga 416.000 a una productora, ahorrándose la diferencia.

Puesto que la ayuda fiscal en Navarra parte del 45% y puede llegar al 85% (dependiendo en el tipo de obra y determinados requisitos), Ana afirma que “al final las productoras se cocinan mucho el incentivo”, creándose lagunas e ingenierías fiscales que no se controlan en un sector en que cada proyecto tiene un coste medio, solo de producción, de alrededor de 3,1 millones de euros, según el Instituto de Gestión Cultural y Artística en España. En sus palabras, ocurre con los empleados, que figura su actividad como realizada en Navarra, “pero luego se hace fuera” y otros aspectos. “Hay proveedores que te facturan cosas [como si fueran de origen navarro] que luego son de fuera, así muchas otras”. “Nadie te hace una auditoria”, expresa. Aunque en la normativa se plasma un procedimiento bastante exhaustivo de prevalidación, postvalidación e informe de memoria a cargo, según indican desde Cultura, de “una unidad específica en la Dirección de Cultura que se dedica a ello junto con Hacienda”.

Todos estos movimientos se enmarcan en los propios requisitos económico-territoriales establecidos por el Gobierno de Navarra. Para calcular la deducción sobre toda la inversión, al menos el 40% del gasto debe realizarse en Navarra, tal y como se establece en la Guía de Incentivo de 2026 publicada por Gobierno navarro. Si no se alcanza ese porcentaje, la base de deducción se reduce proporcionalmente. Por ejemplo, en una producción de 1 millón de euros, gastar 400.000 € en Navarra permite calcular la deducción sobre el millón completo; si solo se gastan 200.000 €, la base baja a 500.000 € y la deducción general del 45 % sería de 225.000 €.

De esta forma, las productoras y sus inversoras intentan aprovechar los incentivos fiscales al máximo, incluso de otras comunidades (como País Vasco y Canarias, que también gozan de ayudas fiscales a la industria audiovisual). “Hay una serie que se ha estado grabando esta semana” ambientada en Pamplona, pero “han grabado solo los exteriores y ahora se van a Bilbao” porque la deducción fiscal “es todavía más grande”, afirma Ana, que dice saberlo por una amiga que trabaja en esa producción. En Vizcaya, si se cumplen ciertas condiciones, la deducción llega al 70%. Según dice, esa misma empresa se ha traído el servicio de catering de Madrid, por lo que en la ciudad dejan “poco en comida”, a pesar de que dentro de considerado “gasto en territorio navarro” entra el consumo en “hostelería y restauración en establecimientos navarros”.

La entrada de grandes inversiones, según Ana, hace que las productoras locales también tengan dificultades para desarrollarse. “No todos tienen el dinero de Netflix, HBO o Amazon Prime. Hay producciones mucho más pequeñas y artesanales para las que es muy difícil conseguir igualar los sueldos que pagan las grandes plataformas” causados por el aumento de la demanda, explica. “Hay técnicos que llevan trabajando seis meses, seis meses de experiencia laboral, y te dicen: 'Yo por menos de 300 euros al día no me levanto de la cama'”, afirma a partir de su experiencia.

Aparte de la burbuja que se ha creado, que considera que en algún momento “explotará”, también señala la laxitud con la que se trata a las productoras. “No es normal que se den permisos de rodaje nocturnos en la plaza del Ayuntamiento con cientos de figurantes gritando, no se ha respetado el descanso de los vecinos”, cuenta conocedora de la actividad nocturna de los enclaves del Casco Antiguo de la capital navarra. “Los cortes de peatones intermitentes tienen un permiso máximo de tres minutos habitualmente y hacían cortes de 20 minutos, que no podías acceder porque estaba balizando porque estaban tirando piedras. Han usado salas municipales que, en principio, solo son para asociaciones y, aunque han pagado bastante viruta, han entrado para producir. Se les deja todo”, añade.

“Para el cine es bueno, pero no estable”, considera la trabajadora sobre el asentamiento de las productoras en Navarra. “Ahora hay cuatro o cinco producciones a la vez y luego puede no haber trabajo. La industria del cine es inestable de por sí. Tú puedes currar de repente tres meses y levantarte 3.000 euros al mes y luego no hacer nada cinco meses”, por lo que la creación de industria no es del todo real.

Tampoco considera que se haga un fomento real de la comunidad foral a pesar de que también sea obligatorio la aparición de Navarra en los créditos, puesto que en los espacios que se graba “muchas veces falsean con que es otro sitio”. “Así que ya ves”, concluye tras un soplido.

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