Los regantes de Bardenas cierran la campaña más seca de su historia y ven peligrar la rentabilidad de sus cultivos

Embalse de Yesa en agosto de 2021

Los agricultores del Canal de Bardenas ven con preocupación el cierre, este 10 de octubre, de la campaña de riego más seca de sus 62 años de historia. De hecho, ha superado en un 21% la reducción de aportaciones sobre el segundo peor periodo. Esto ha provocado restricciones para los regantes, que han decidido dejar de llevar agua a cultivos como la alfalfa o las hierbas forrajeras para no comprometer otras siembras de mayor rentabilidad, como el maíz, el tomate o las hortícolas. Desde la Comunidad General de Regantes del Canal de Bardenas, su técnico, Francisco Sagaste, advierte del peligro para la rentabilidad del sector si se prolonga la situación de sequía en el embalse de Yesa que abastece a los agricultores, un pantano que es ya de por sí deficitario. “El agricultor está condenado a tener pérdidas estructurales y no puede maximizar sus explotaciones de entrada”, aclara.

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El grifo del agua para las más de 63.000 hectáreas de explotaciones agrícolas se encuentra en este pantano. Es del de mayor capacidad de la comunidad foral y, ubicado en el noreste del Prepirineo, se halla a la espera finalizar sus obras de recrecimiento. En este contexto, el verano más seco de los últimos 45 años en la comunidad foral ha provocado que sus reservas no paren de bajar. De hecho, el pantano se encuentra ya al 21% de su capacidad, con apenas 91 hectómetros cúbicos de un total posible de 447 y afronta, así, el quinto año más seco de su historia. Por este motivo, desde el pasado 27 de agosto se encuentra en situación de emergencia, como establece el Plan Especial de Sequía del Confederación Hidrográfica del Ebro.

Esta circunstancia, la escasez de precipitaciones, repartidas de forma irregular a lo largo del año, ha marcado un arranque prematuro de la campaña de riego para los agricultores en el mes abril. Esto supone, explica Sagaste, comenzar dos meses antes de lo deseable para los agricultores ya que complica afrontar en óptimas condiciones el periodo estival. Según indica el técnico de la Comunidad de Regantes del Canal de Bardenas, en ocasiones este inicio prematuro puede responder a un deshielo en el Pirineo en exceso temprano. Y ahí se halla uno de los principales escollos para la campaña, ya que el déficit registrado a partir de marzo no provoca, en realidad, una variación en las dotaciones de agua a repartir entre los regantes en comparación a campañas anteriores. Así, el uso de este bien tan escaso ha ascendido a 363 hectómetros cúbicos (el 69% de lo disponible entonces) a distribuir entre más de 63.000 hectáreas de explotaciones agrícolas entre abril y octubre. Actualmente, los regantes apenas cuentan con 30 hectómetros cúbicos para su uso y a compartir, también, con el abastecimiento de poblaciones, explotaciones ganaderas e industrias.

Aunque no varíe la disponibilidad del agua, lo cierto es que los regantes del Canal de Bardenas se encuentran, de entrada, con una situación de "desventaja". Según explica Sagaste, lo deseable en un sistema de regadío es disponer de 9.000 metros cúbicos por hectárea para que una explotación sea competitiva. Y los agricultores aquí apenas cuentan, de manera habitual, con cerca de 3.500 metros cúbicos. “Partimos de una capa fina de riego de menos de la mitad de un regadío consolidado”, subraya.

 “El regante ya está acostumbrado a las restricciones. Parte de un cereal de invierno de bajas de necesidades y lo siembra a un 40%, para luego adaptar la siembra de verano cuando llega la primavera”. Estos últimos cultivos son los considerados de alto rendimiento, pero en las 63.000 hectáreas ocupan apenas un 13% la alfalfa, un 12% las hierbas forrajeras, un 10% el maíz o un 3% las leguminosas. Pese a realizar esa adecuación en función de las aportaciones observadas en el pantano en primavera, los regantes han decidido dejar de llevar agua a siembras como la alfalfa para no comprometer otros de mayor rentabilidad, como el maíz.

No obstante, no todo depende de la climatología. “Hasta que el embalse de Yesa no esté recrecido y no tengamos garantizadas las dotaciones de riego, el agricultor de Bardenas, año a año, da igual el año, parte en situación de desventaja. No es competitivo y no puede maximizar las explotaciones. No puede sembrar cultivos de alto rendimiento ni segundas cosechas”, abunda. En este contexto, los regantes insisten en la necesidad de dar una respuesta a “la falta de regulación estructural” que padece el sistema de Bardenas, que pasa por culminar la obra del recrecimiento del embalse, la modernización de los regadíos y de la gestión de este bien tan escaso.

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