Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El PP rebaja el tono y confía en pactar con Vox antes de las andaluzas
Vídeo - La muerte de Haitam tras ocho descargas de táser de la Policía en Torremolinos
Opinión - Los intereses de Feijóo no son los de Moreno, por Esther Palomera
Consultorio

“¿Por qué no tengo un papá?”: qué responder cuando un niño con dos madres hace esta pregunta

"Es importante validar su curiosidad y las emociones que surgen. Explicar con claridad y sencillez que hay muchos tipos de familia y que la suya es una de ellas”.

Lucía M. Quiroga

16 de marzo de 2026 22:01 h

0

“¿Por qué yo no tengo un papá?”. Así de clara y directa fue la pregunta que, hace unas semanas, lanzó un niño de tres años a sus dos madres. Una de ellas cuenta que, al principio, les costó un poco encajarla. “Nosotras no tenemos todavía recorrido en la maternidad porque nuestro hijo está empezando a comparar y a entender su situación familiar, mientras que nosotras, sus dos madres, estamos aprendiendo a gestionar esto con él”, reconoce. 

La duda surgió tras una dinámica en el colegio en la que niños y niñas enseñaban fotos de sus familias. Así que su hijo reparó en que su entorno familiar era diferente al del resto y trasladó la pregunta a sus madres. “Nos costó un poco encajarlo, quizás no estábamos preparadas para gestionarlo, pero hablándolo con nuestra psicóloga hemos ido avanzando”, reflexiona esta madre. 

Una pregunta habitual en familias diversas 

La situación que describe esta pareja de dos madres es, según las expertas, muy habitual en familias homoparentales. Ana Murillo y Sandra Cendal, madres bolleras, activistas y libreras, aseguran que es una duda “bastante recurrente en hijes de lesbianas”. Iván Hernán, coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+, también: “⁠Por supuesto que es una cosa que ocurre habitualmente. Los niños y las niñas se comparan entre ellos buscando similitudes, también en [lo que respecta a] las familias”. 

Coincide con ellas Andrea Mezquida Ortega, psicóloga y formadora experta en psicología queer, que aporta un poco más de contexto para entender estas situaciones: “Dado que todavía no vivimos en un país donde los colectivos vulnerables estemos a salvo de discriminaciones y agresiones, es entendible que haya familias LGTBIQA+ que se encuentren en estas tesituras, porque en el colegio de sus hijes no se eduque en diversidad sexual y de género, o no de la manera más adecuada”.

Según datos del INE, desde que se aprobó la ley del matrimonio igualitario, en el año 2005, se celebraron 76.101 matrimonios entre personas del mismo sexo. Sigue habiendo mayoría de hombres: son el 54% frente al 46% de matrimonios entre dos mujeres. Aun así, esto no abarca la diversidad de familias en su conjunto, ya que muchas mujeres que forman juntas una familia no llegan a formalizar su unión. Un informe de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) profundiza en las estadísticas y señala que “si bien en un inicio el porcentaje de uniones formadas por hombres era mayor, desde 2016 se registra un número mayor de matrimonios formados por mujeres”. 

Es una cosa que ocurre habitualmente. Los niños y las niñas se comparan entre ellos buscando similitudes, también en [lo que respecta a] las familias

Iván Hernán coordinador del grupo de Familias de FELGTBI+

Validar y repreguntar 

Aun sabiendo que se trata de una situación común y que es normal que las infancias pregunten sobre este tema, a veces puede ser un momento complicado para las parejas de mujeres lesbianas. Ana Murillo y Sandra Cendal, que son madres bolleras juntas, reflexionan conjuntamente y aportan ideas sobre qué hacer en ese momento concreto: “Creemos que lo primero es no entrar en pánico, ser conscientes de que a esa edad las criaturas están creando su identidad y eso se hace en comparación con lo que tienen a su alrededor. Y eso significa estar en contacto permanente y constante con la cisheteronorma. Creemos que elles necesitan ubicarse en el mundo y que esa pregunta no necesariamente habla de una carencia real, sino de una necesidad de entender su lugar en el mundo”, explican. 

Ellas ya tienen pensado qué harán si reciben esa pregunta: “Alguna vez hemos hablado de que cuando ese momento llegue respondamos sin dramas y sin ponernos a la defensiva, que es importante validar su curiosidad y las emociones que surgen. Explicar con claridad y sencillez que hay muchos tipos de familia y que la suya es una de ellas”, afirman estas dos madres. También aconsejan devolver la pregunta para saber exactamente qué está expresando: “Si le niñe dice ‘quiero tener un papá’, es importante explorar qué significa eso para él. A veces no está pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho más concreto: un modelo que ha visto en sus compañeros y compañeras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre. Creemos que nuestra labor como adultas es acompañar la diferencia de nuestro hijo, dando espacio a las dudas y creando un clima de confianza con él para que pueda acudir a nosotras y sienta que pueda expresar sus preocupaciones”, exponen Ana y Sandra.

La psicóloga y formadora experta en psicología queer Andrea Mezquida Ortega trabaja a diario con familias diversas, por lo que propone una estrategia de validación y diálogo: “Ante una pregunta tan directa y tan cargada de incomprensión, seguramente, por parte de la criatura, lo primero es validar sus emociones y el deseo de querer saber la respuesta; es decir, aplicar la empatía y la validación emocional por parte de sus mamás”. A continuación propone dar referentes: “También sería importante poder nombrar ejemplos reales de otres niñes que tampoco tengan papá y mamá (quizá alguna familia más del barrio, de la ciudad, amistades...) o, en caso de no encontrar esos ejemplos en un entorno cercano e inmediato, poder comentar ejemplos audiovisuales que hayan podido ver juntes (series, pelis, vídeos, tiktoks...), con la idea de que entienda que no solo es una situación que viven en su casa y en su familia, sino que es algo natural y generalizado en muchos hogares”, cuenta la psicóloga. 

Si dice ‘quiero tener un papá’, es importante explorar qué significa eso para él. A veces no está pidiendo una figura paterna como tal, sino algo mucho más concreto: un modelo que ha visto en sus compañeros y compañeras de clase o una actividad que alguna criatura de clase ha contado que ha hecho con su padre

Ana Murillo y Sandra Cendal madres bolleras, activistas y libreras

Mezquida sugiere aprovechar la pregunta para abrir un diálogo familiar: “Adaptándonos a su edad, podemos plantear preguntas y generar una especie de diálogo en el que podamos concluir por qué cree que ‘necesita’ tener un papá.., qué puede ofrecerle un papá que no puedan ofrecerle dos mamás, si tiene algún tipo de carencia o de falta al tener dos mamás y ningún papá, si esto le genera infelicidad, etc.”. Y, si todo esto no funciona, o si aparecen sentimientos de rechazo a la diversidad o de cuestionamiento del modelo familiar, recomienda solicitar ayuda especializada o consultar recursos de apoyo.

Acudir a especialistas y buscar recursos

“Existen recursos específicos para todo tipo de realidades LGTBIQA+, aunque podrían existir muchos más, pero sí que van aumentando poco a poco y se van actualizando”, asegura la psicóloga Andrea Mezquida Ortega. Para ella, uno de los espacios más completos se encuentra en la web de la FELGTBI+: “Tienen un apartado de recursos de todo tipo, organizado según orientaciones sexuales o identidad de género”, explica Mezquida. Desde la propia FELGTBI+ recomiendan un contenido en concreto para este caso: “Sin ir más lejos, el año pasado, desde el grupo de familias de la Federación, hicimos un webinar sobre la historia familiar”, cuenta Iván Hernán. 

Además de los materiales de la asociación, Hernán también recomienda una serie de cuentos sobre diversidad familiar: Con tango somos tres, Martín y la tarta de chocolate, Cocó y el baile mágico, o Emilia descubre las familias. Ana Murillo y Sandra Cendal, que además de ser madres dirigen la librería LGTBIAQ+ transfeminista Mary Read, reconocen que todavía faltan títulos especializados. “Hemos buscado mucho y a la librería vienen muchas madres lesbianas pidiéndolo, pero seguimos huérfanas de referencias y modelos de familias diversas”, explican. Ellas recomiendan algunos títulos, tanto infantiles como para adultas: “Para peques, los cuentos La boda, Pronto por la mañana, Clara, mami y mamá, Mis mamás molan, y María, pies de zanahoria; para adultas, La tribu de las amatxus bollo, También soy su mamá o Maternidades cuir”, enumeran.

Sería importante poder nombrar ejemplos reales de otres niñes que tampoco tengan papá y mamá (quizá alguna familia más del barrio, de la ciudad, amistades...)

Andrea Mezquida psicóloga especializada en realidades queer

Si persisten las dificultades para gestionar la situación con las infancias, y las madres consideran que no pueden abordarlo solas, las expertas recomiendan buscar ayuda profesional. “El apoyo y acompañamiento terapéutico siempre será una opción y una vía disponible. Por suerte, existen asociaciones, terapias de grupo y terapeutas especialistas en realidades queer, que trabajan con familias LGTBIQA+ abordando este tipo de casuísticas y cualquier otra que pueda surgir”, señala la psicóloga Andrea Mezquida Ortega.  

En cualquier caso, todas ellas insisten en la necesidad de normalizar la conversación y mantener abierto el diálogo. Así lo expresan Ana Murillo y Sandra Cendal, que lanzan esta reflexión final: “No queremos que nuestro hijo sienta que tiene que protegernos a nosotras de sus dudas, no le corresponde eso. Preferimos que pueda decir lo que siente, incluso si es incómodo. Porque si puede hablarlo en casa, no tendrá que gestionarlo solo fuera”.

Etiquetas
stats