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EH Bildu, fuera de la negociación presupuestaria en Euskadi a las primeras de cambio

La izquierda abertzale insiste en exigir que el PNV rompa la coalición de Gobierno con el PSE-EE por el 155 catalán y el Ejecutivo replica que es "incompatible" negociar en esas condiciones

"Sería la leche que encima tengamos el efecto colateral en Euskadi donde las cosas funcionan razonablemente bien", responde Ortuzar sobre los acuerdos con los socialistas

EH Bildu envía a una delegación a Cataluña como "observadores" del referéndum

La portavoz de EH Bildu, Maddalen Iriarte EFE

El consejero de Hacienda, Pedro Azpiazu, deberá proseguir sus negociaciones en busca de la aprobación de los presupuestos de 2018 con Elkarrekin Podemos y con el PP. EH Bildu es "incompatible". Sin entrar al fondo de un presupuesto con el que discrepa y como ya había anunciado tras su reunión con ELA, esta formación no accederá a ningún acuerdo si previamente el PNV no "descarta" a a los socialistas, la otra pata del Gobierno de coalición, por su apoyo al 155 en Catalunya. Y nada hace pensar que entre los planes del lehendakari, Iñigo Urkullu, se encuentre precisamente el de forzar una crisis en el Ejecutivo y expulsar a los tres representantes del PSE-EE. "Sería la leche que encima tengamos el efecto colateral en Euskadi donde las cosas funcionan razonablemente bien", ha remarcado en la Cadena Ser el presidente 'jeltzale', Andoni Ortuzar.

Para EH Bildu, que ha acudido en la tarde de este jueves a Lakua a un encuentro con Azpiazu que ha durado aproximadamente una hora pero en el que no se han intercambiado documentos, se trata de una cuestión de "coherencia". Según ha explicado a la salida la portavoz parlamentaria de la coalición, Maddalen Iriarte, "los principales dirigentes del PNV llevan semanas diciendo que los acuerdos presupuestarios en Madrid son imposibles con quienes aplican el 155 [Ortuzar lo ha repetido en la Ser] y tienen que responder a una pregunta muy sencilla: ¿Por qué lo que vale en Madrid no vale en Euskadi? ¿Por qué no se puede pactar con el PP y el PSOE en Madrid pero sí aquí?". 

El proceso independentista catalán, una de cuyas bases ha sido la suma entre la antigua Convergència y la izquierda nacionalista, ha espoleado a EH Bildu a presionar para iniciar un frente similar en el País Vasco. Este mismo jueves, la izquierda abertzale ha intentado reconocer de la mano del PNV la independencia catalana y también que el PNV establezca una suerte de cordón sanitario con los partidos constitucionalistas (si bien la propia formación independentista ha firmado en la misma sesión algunos acuerdos sociales con socialistas y 'populares' en el pleno parlamentario). Según Iriarte, el partido nacionalista debería "decidir" si opta por acuerdos basados "en la democracia y en la justicia social" o por "seguir amarrado a sus esquemas y alianzas actuales". 

El Gobierno, por su parte, ha señalado que será "firme" en reiterar que "la negociación presupuestaria es incompatible con asuntos fuera de este ámbito", como es el caso de Catalunya. Sólo en caso de que EH Bildu "pueda superar esa cuestión", el Ejecutivo se ofrece a valorar "propuestas económicas concretas" y a "entablar una negociación".

Con la puerta de EH Bildu cerrada, la búsqueda de apoyos para la aprobación de las cuentas de 2018 -PNV y PSE-EE tienen 37 de 75 escaños y necesitan uno más- se restringe a dos opciones, o Elkarrekin Podemos o un segundo acuerdo de legislatura con el PP, que el año pasado pudo gestionar 29 millones de euros a cambio de su abstención. Azpiazu se reunió el martes con ambos partidos también en Lakua y cada uno formalizó una exigencia. Los 'populares' insisten en criticar la reforma fiscal planteada por PNV y PSE-EE y piden rebajar el Impuesto de Sociedades, mientras que la coalición de izquierdas propone cambios en las cuentas por valor de entre 110 y 145 millones. 

En principio, el Gobierno pidió excluir del tablero autonómico la reforma fiscal, que se tramita en las tres Juntas Generales. Sin embargo, fuentes conocedoras de las conversaciones consideran inevitable que presupuestos vascos y fiscalidad vayan de la mano. En este sentido, todos los focos apuntarán a Álava, el único territorio donde nacionalistas y socialistas no tienen mayoría absoluta y requieren de un tercer partido. 

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