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Con aliados como estos, no necesitamos enemigos

Archivo - El expresidente del Gobierno, José María Aznar, en una imagen de archivo.
18 de marzo de 2026 22:38 h

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Dicen Aznar y Ayuso que los españoles deberíamos estar del lado de Israel y Estados Unidos en su guerra contra Irán porque son “nuestros aliados”. Esperen, no tan rápido, por favor. ¿De quién son exactamente aliados el Israel de Netanyahu y el Estados Unidos de Trump? Puede que lo sean de los señores Aznar y Ayuso, que comparten intereses e ideología con estos nuevos cruzados, pero no lo son, desde luego, de España y la Unión Europea. No consultaron con nosotros su expedición bélica, pretenden que paguemos su factura sin rechistar y hasta exigen que les echemos una mano en el desbloqueo de Ormuz. 

Miren, lo del atlantismo apesta a trasnochado, si es que alguna vez fue cierto. Estados Unidos siempre ha ido a su imperial bola, solo que ahora, con el bocachanclas de Trump, lo confiesa en voz alta: Europa es un estorbo del que quiere deshacerse lo antes posible. Cuando se tercie, quizá al terminar lo de Irán y tras la conquista de Cuba, puede que intente arrebatarnos Groenlandia. En cuanto a Israel, jamás reconoció a otro aliado que al lobby judío en Occidente; lo demás era gente que miraba hacia otro lado cuando les zurraba a los del turbante.

La pareja de machotes formada por Netanyahu y Trump se pasa por el forro el derecho internacional, solo cree en la ley del más fuerte. Ese “no es terrorismo si lo hago yo” del bombardeo de una escuela de niñas en Irán, del acribillamiento de una familia palestina en Cisjordania y de la expulsión de sus hogares de cientos de miles de libaneses. A mí me recuerdan a otro dúo infernal, Hitler y Mussolini.

Pero Aznar y Ayuso aseguran que estos machotes son nuestros aliados, y sería bueno conocer cuáles son sus razones. Ah, sí, lo de la democracia. Estados Unidos e Israel son países democráticos porque Netanyahu y Trump gobiernan tras haber ganado unas elecciones. Bueno, Hitler también ganó las legislativas de 1933 y no me ocurriría tildar de democrática a la Alemania nazi. Ese, señores Aznar y Ayuso, no es un argumento suficiente, vayamos más allá. ¿No saben ustedes que Estados Unidos se está convirtiendo con Trump en un régimen autoritario? ¿No han oído hablar de los asesinatos de ciudadanos por el ICE en Mineápolis? En cuanto a Israel, ¿no se han coscado todavía de que es algo parecido a la Suráfrica del apartheid, de que les niega los derechos humanos a los cinco millones de palestinos que malviven bajo su ocupación militar?

Este martes, un ultra llamado Joe Kent dijo una de esas verdades que lo son tanto si las enuncia Agamenón como su porquero. Al dimitir de su puesto de director de la lucha antiterrorista de Trump, Kent declaró: “Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby en Estados Unidos”. Así es. Esta guerra contra Irán y contra Líbano -pobre Líbano, mi querido Líbano, tan lejos de Dios y tan cerca de Israel- es la de Netanyahu antes que la de Trump.

Hasta veo posible que Trump detenga el fuego si las cosas le van mal dadas -proclamando, por supuesto, que ha logrado una gran victoria- y Netanyahu lo continúe. A Trump le impulsa hacerse el matón y controlar el flujo de sus adorados combustibles fósiles, pero a Netanyahu le motiva una causa existencial: dejar Irán y Líbano arrasados como Gaza. Sería un paso de gigante hacia ese Gran Israel que, tal y como creen a pie juntillas los sionistas fanáticos, tiene derecho a controlarlo todo desde el Nilo hasta el Éufrates porque así lo escribió Dios en la Biblia.

Ay, mucho ha abusado Israel de ese cheque en blanco para disparar contra todo lo que se mueva en Oriente Próximo que se autoconcedió porque la Alemania nazi había cometido la atrocidad de la Shoah. Tanto que el crédito se le ha ido agotando. Salvo en una Alemania acomplejada por la barbarie de sus abuelos.

En fin, no dejaba de tener algo de razón Von der Leyen cuando dijo que el orden internacional en el que creía Europa ha desaparecido. Pero la alemana fue incapaz de ir hasta el final del razonamiento y sacar las conclusiones adecuadas. Señora mía, quien empezó a cargarse el orden internacional en nuestro mismísimo Occidente fue Israel hace mucho tiempo, al no retirarse jamás de los territorios ocupados en la guerra de 1967 como le exigen las resoluciones de la ONU. Y sí, ahora se le ha sumado con brío ese Trump que, para disgusto de Joe Kent y parte de la parroquia MAGA, ha sustituido el America First por el Israel First.

Señores Aznar y Ayuso, señoras Von der Leyen y Kaja Kallas, herr Merz, ¿es nuestro aliado un Trump que, imitando al comandante del bombardero B-52 de la película ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, se monta sobre la bomba atómica como si fuera un caballo de rodeo y agita su sombrero tejano mientras cae hacia el objetivo? ¿Nos están diciendo en serio que Bibi y Donald son nuestros aliados?

Damas y caballeros del Consejo Europeo que se reúne este jueves en Bruselas, saquen las conclusiones que se imponen. Entierren la milonga atlantista. Europa necesita nuevos socios, sustituir el Kentucky Fried Chicken por qué sé yo, quizá el pato laqueado. Europa necesita autonomía energética, más renovables y menos gas y petróleo. Europa necesita independencia militar, producir armamento propio y poner en común sus ejércitos. Si no tienes dientes, nadie te respeta en la jungla.

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