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Las claves de PISA: falta de atención, pantallas y una caída inédita en rentas altas
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Había ratas por doquier y casi nadie las veía

Una persona sostiene una pancarta que se asemeja a una señal de tráfico y muestra las siglas AfD tachadas durante una manifestación en la Puerta de Brandeburgo en Berlín, Alemania, el 7 de septiembre de 2026. EFE/EPA/CLEMENS BILAN
8 de septiembre de 2026 21:59 h

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Ha habido en el mundo tantas pestes como guerras y sin embargo, pestes y guerras cogen a las gentes siempre desprevenidas.

Albert Camus. La peste (1947)

Avisó. Reiteradamente, desde hace décadas. Desde que el derrumbe del Muro de Berlín engrosó el capitalismo salvaje. Desde que la euforia de la rapiña fue tan desmesurada que tumbó las altas torres de la economía mundial. Y fueron cayendo una tras otra, a partir de Lehman Brothers como detonante, poderosas entidades bancarias y empresariales de ambos lados del Atlántico. Desde que nos hicieron pagar su bancarrota a los ciudadanos en brutales recortes del Estado del Bienestar y la mayoría tragó, y los brotes de resistencia -como los que se dieron en la primavera árabe, el 15M español, el Occupy Wall Street y otros- fueron sabiamente abortados por distintos métodos. Antes, cuando la Europa roja socialdemócrata se tornó azul y luego le abrió la puerta a la ultraderecha. Tantos avisos hubo, hasta hoy mismo con las guerras buscadas y las prioridades del gasto en armamento.

“Siempre que se acerca una tormenta, hay señales”. Escribe en el New York Times, la historiadora Margaret MacMillan, exdirectora del St. Antony’s College de Oxford. Y, toda la vida, hay quienes alertan de lo que traen esas señales. Nadie como Albert Camus, en su novela (de posguerra) La peste que ella cita. “Cuando aparecen ratas muertas en las calles de la ciudad argelina de Orán y la gente enferma con una misteriosa enfermedad, el gobierno local y la mayoría de los ciudadanos ignoran las señales hasta que es demasiado tarde.

El nuevo orden mundial que, según escribe MacMillan, se acerca, está aquí ya. Se ha ido nutriendo de desinformación, bulos, exaltación de los instintos primarios -el egoísmo y el odio en particular-, de un ruido mediático ensordecedor, de redes, inteligencias artificiales. De personajes turbios y ambiciosos ascendidos a escalafones máximos de poder, sobre todo desde que Trump accedió de nuevo a la Casa Blanca. Sin duda hay entre ellos muchos más delincuentes que entre quienes emigran a otro país en busca de oportunidades. Es tan injusto y tan estúpido el racismo. Y ese nuevo desorden mundial se ha ido componiendo en sus raíces de la pérdida absoluta en la consideración social de valores como la honestidad, la verdad, la justicia y, desde luego, la empatía.

Cada vez más ignorantes

Aparecía este martes el nuevo Informe PISA. España ha registrado los peores resultados del último cuarto de siglo desde que la OCDE elabora este estudio. Los alumnos españoles se desploman en Lectura, Ciencia y Matemáticas. La capacidad de atención del alumnado de 15 años, se pierde en textos complejos y los alumnos tienen “dificultades” con textos de más de 400 palabras. 1.600 tiene este texto, háganse idea. Es una tendencia mundial que los expertos atribuyen a las pantallas. A la vista de los cambios algunos analistas comprueban que la caída es mucho mayor en el alumnado de nivel socioeconómico ALTO. Y piensan que no son solo los móviles y contenidos cortos multimedia... sino la IA que les evita pensar. Muchos escolares creen que “la escuela es una pérdida de tiempo”, dice PISA. Recordemos que, competencia de las Comunidades autónomas en su aplicación, la Ley general de Educación de Wert del PP de Rajoy, suprimió las asignaturas de Ciencias del Mundo Contemporáneo o Ciudadanía y relegó la Filosofía, instrumento de enorme valor para las deducciones lógicas.

Lo cierto es que la falta de atención también aviso. En 2019 Marta Peirano, periodista especializada en tecnología, publicó un impactante libro, El enemigo conoce el sistema, donde ya advertía: «Tenemos la capacidad de atención de un pez de colores. Mejor dicho, la teníamos, pero ya no. La capacidad del pez es de nueve segundos, mientras que en este preciso momento la del humano medio es de ocho». «nuestra paciencia es tan escasa que el cuarenta por ciento de los usuarios abandonan una página web si tarda más de tres segundos en cargar», decía. Parece que el problema ha empeorado, en los jóvenes es lo que parece desde luego. Chavales desnortados, pues, bocado para esas ratas de las que hablaba Camus. La ignorancia convierte en víctimas a quienes la abrazan y más si es voluntariamente. Y de grandes males.

Se ha abandonado lo fundamental, lo que necesitan las personas. Hasta el calentamiento global resta aire para respirar y más cuando se complica con incendios. También se avisó de esto, y los fascismos suprimen más medidas de protección: “el terrorismo climático”, dicen desde Vox al vencedor de AfD en las elecciones alemanas. Los terroristas de la salud, como el Secretario estadounidense Kennedy y muchos otros, también apuntan a vacunas y tratamientos, extendiendo enfermedades y muertes. “Hoy hay ratas muertas por todas partes”, escribía MacMillan. Y no precisamente son quienes causan ese deterioro de la sanidad y de la vida en las sociedades. Y se acepta o se vota ultraderecha en muchos casos.

La avalancha ultra

Lo ocurrido en Sajonia-Anhalt, en esa parte de la antigua RDA, siempre en Alemania, sin embargo, tiene mucho que ver con todo esto. El signo de los tiempos que intenta abocar a la confusión y el lavado de la ultraderecha ha dado mil versiones en pocas horas. Merz, un canciller nefasto de la CDU, la derecha tradicional, recortó prestaciones sociales para pagar armamentos y guerras y amenazó con más tijera. Habló hasta de instaurar el servicio militar obligatorio, si no cubre las necesidades el voluntario. Alemania dejó de ser la locomotora económica de Europa -ahora lo es España mal que les pese… a las derechas españolas-. Hasta la antaño poderosa industria del automóvil alemana hace aguas y no se les ha ocurrido otra cosa que dedicar las fábricas al armamento. Datos de una verdadera ruina de su hegemonía son el desplome de la producción de vehículos: un 40% desde 2017 cuando sacaba el mercado 5,7 millones de unidades y que ahora ya trabaja para el sector defensa el 38% de las fábricas de coches alemanas.

Dudo de que entre las explicaciones que están dando a ese voto irracional a la AfD (en una población de 2 millones de habitantes) esté la añoranza de la RDA comunista, simplemente porque han pasado 37 años y la mayoría no tendrá recuerdos vividos sino referencias. Una economía planificada en la que faltaban demasiadas cosas salvo lo más básico, eso sí, dirigida por un régimen autoritario. Y esa descripción sí puede servir para lo que haga AfD, si llega hacerlo ya. ¿Por cuánto tiempo? Hay evoluciones bien curiosas. En la antigua Alemania del Este, exhibían en 1989 en las tiendas en Alexander Platz unos obsoletos maniquíes y una ropa como en la posguerra española. En 1990, cuando la reunificación, podría decirse que rivalizaban con París en su modernidad. En 2019, treinta años después, había en la misma ubicación un Primark de ropa low-cost. Tantos años después Sajonia-Anhalt es una zona pobre del país que no ha logrado equipararse a los Landers de la parte occidental.

La avalancha ultra es tal en gran parte del mundo y tiene tanto dinero detrás para su fomento, ha embaucado a tanta gente, que la tentación principal puede ser agazaparse y dejar que pase la tormenta, traiga los daños que sean. Pero serán tantas las ratas muertas de Camus que la peste puede realmente tumbar a media humanidad. Es el inaplazable momento del ahora o nunca. Hay que parar la desinformación. Drásticamente. Será mucho peor sin duda lo que hagan los fascistas y sus crecientes asimilados, los que siempre se arriman al que creen vencedor.

Sin tregua a las formaciones políticas que contengan mandatos anticonstitucionales o contrarios a los derechos humanos. La AfD es “un peligro para la democracia” según los servicios secretos alemanes. Todas las extremas derechas lo son. Hace falta mucha energía para ilegalizarlos o controlar sus excesos. Y desde luego es inaplazable volcarse en las necesidades de los ciudadanos. elDiarioes publicó hace un par de semanas una guía antiautoritaria para derrotar a la internacional ultra. No nos engañemos, quienes no quieren oír, ni ver, no lo harán, pero hay claves y respuestas que funcionan. El 'Antiauthoritarian toolkit', publicado por el Democracy Hub, contiene diez manuales, 59 jugadas maestras y 141 consejos basados en casos reales de 30 países para derrotar a los autoritarismos. Contar las historias de la gente, no ideas abstractas. Comunicar a través de emociones. Redefinir la polarización en torno a valores, no con identidades. No limitarse a desmentir la desinformación, entre otros. Ya no estamos en la era del fact checking: cuando desmentimos, llegamos tarde.

La clave es anticiparse y desenmascarar el marco antes de que se imponga. Saber las estrategias que mejor les funcionan: la frase “flood the zone with shit (inunda la zona con mierda)”, pronunciada por el ideólogo de la extrema derecha global Steven Bannon, es una de sus principales estrategias. Saturan los medios con ellas, como podemos comprobar con las derechas españolas. Y hay que controlar cómo se financian las campañas electorales, según proponen desde Estados Unidos incluso.

Iniciativas no faltan. Está en Cataluña del Centre Delas con su kit de educación para la paz que argumenta: “Si dedicamos más recursos a servicios públicos como la sanidad o la vivienda, a cubrir las necesidades humanas básicas y proteger el medio ambiente, transicionando hacia sociedades más sostenibles y justas... ¿no estamos proporcionando una mayor seguridad a las personas?”

Tener un gobierno progresista es indispensable. Vital, en algunos casos. España no puede permitirse caer en un PP/Vox por mucho que tantos trabajen en ello cada vez con más descaro. Cuando lees: “El PP constata una fuerte reacción social por Ceuta, pero sus barones advierten: ”El beneficiado puede ser Vox“, es difícil reprimir la náusea. El beneficiado. Y cuando ves que Feijóo, en su desesperación por no llegar a La Moncloa, se apunta ¿a iniciar una guerra? Porque ¿cómo se interpreta lo que ha dicho en Antena3? ”Si tengo que aplicar el Artículo 8 de la Constitución, lo haré. Para eso está. Y el Artículo 8 de la Constitución dice que le corresponde a las Fuerzas Armadas, al Ejército de Tierra, Aire y Marina, garantizar la integridad territorial de nuestro país“.

“Deberíamos estar eligiendo a quienes toman decisiones con más cuidado que nunca, justo cuando parece que los electores tienden menos a hacerlo”, dice Margaret MacMillan. “Son nubes oscuras. Pero el fin del viejo sistema no tiene por qué significar el fin de la cooperación. Aún tenemos muchos de los componentes de un orden mundial eficaz”.

Que se puede revertir, sin duda. Que es necesario hacerlo, rotundamente. No será la primera vez que se vuelve a construir sobre lo derruido. Aunque cueste. “Al final, es el tiempo a solas en la oscuridad lo que trae las verdades a la luz”, concluía también Camus en La peste.

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