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¡Qué juerga lo de Mandela!

Líderes políticos en el funeral de Nelson Mandela

Beatriz Gimeno

Sólo ayer jueves parece que Mandela recibió, por fin, el consuelo de la tierra y, quizá, la despedida de los suyos, de la gente corriente que le ha llorado y que ha recordado su lucha, que fue la de todo un pueblo. Porque desde el lunes que comenzó la juerga, digo el funeral, sólo las macarradas de Montoro nos han resultado igual de animadas. Una se teme que si el Che se hubiera muerto ahora de muerte natural a su funeral hubieran acudido desde los jeques de Kuwait hasta el inevitable Bono (el cantante, no el de aquí), pasando por Beyoncé que compra toneladas de diamantes a su pequeña hija y también los dueños de las minas en las que se extraen con sangre esos diamantes. Como el Che ya se ha muerto (bueno, le mataron) sólo puede aspirar a estar en los cuadernos de algunas niñas pijas. Visto lo visto con Mandela podemos jugar a imaginar el siguiente tráfago de líderes mundiales en busca de un buen funeral. Se admiten apuestas. Yo apuesto por el Dalai Lama que al ser pacifista congregará a la ONU en pleno, la jet society encabezada por Richard Gere, todos los príncipes árabes, la realeza reinante y los príncipes destronados que pululan por el mundo buscando un evento social que echarse a la boca, desde Constantino de Grecia, a los de Bulgaria, Rumania o Albania; al fin y al cabo, los destronados viven de que alguien se acuerde de ellos y les llame cada vez que se produce una aglomeración de líderes mundiales.

Si para el funeral de Mandela, un luchador que no abdicó de la violencia cuando la consideró imprescindible, un hombre que habló de justicia social, que se enfrentó a un sistema bien establecido y fuertemente represor; un hombre al que en su momento los líderes mundiales -sí, estos mismos que ahora nos inspiran, desde Margaret Thatcher hasta Ronald Reagan- consideraron un terrorista…si con él, digo, se ha producido tal concentración de importancias que casi consiguen que el globo terráqueo se desequilibre, no quiero ni imaginar la que se va a montar si el que se muere es un pacifista dado a la meditación al que no se le conoce otro enemigo que China, que no creo que incordie; al fin y al cabo, lo mejor para cargarse a un luchador es convertirlo en una calcomanía.

Esta moda de que se muere alguien y el mundo se vuelve loco la inauguró la Madre Teresa, que aunque ya sabemos que no era tan santa como se dijo en su momento parecía ser al menos austera, lo que no fue óbice para que a su funeral acudieran más cabezas coronadas y más millonarios que a una reunión del club Bildeberg. Pero sin duda, la explosión definitiva de la moda funeral la provocó Lady Di que no se sabe qué méritos tenía para que el planeta enloqueciera, pero que a punto estuvo de ser declarada santa allí mismo, de cuerpo presente. Y ahora le ha tocado al pobre Mandela, al que quiero declarar inocente de su propio funeral al que ha asistido prácticamente la totalidad de la Wikipedia. Dentro de algunos años la gente se preguntará en las fiestas de la Jet: “¿Dónde te sentabas tú en lo de Mandela?”, y de la respuesta dependerá, estoy segura, el cierre de muchos negocios de esos que procuran pingües beneficios.

A mí no me han invitado a esto de Mandela pero me he puesto las gafas y lo he visto entero por la televisión. He puesto nombre a casi todos los importantes, lo que dice mucho de mi cultura político- económica y del corazón. He distinguido a los príncipes de Mónaco y a la princesa Corinna, famosa (además de por lo que ya sabemos) por ser intermediaria entre traficantes de armas y políticos o reyes. He podido distinguir también a muchos políticos retirados, a los que se veía más contentos que unas pascuas, tirando de móvil para hacerse foto con todo famoso en activo que se pusiera a tiro. Famosos estaban prácticamente todos: cantantes, deportistas, actores, modelos, ricos en general…He conseguido encontrar entre la multitud a alguna Spice Girls, a la ubicua Oprah Winphrey, a Charlize Theron; en fin, a mucha gente del Hola sección internacional. Pero también he distinguido a varios dictadores sanguinarios, como Mugabe u Obiang y a muchísimos líderes corruptos, de los que está el mundo lleno. Faltaba Putin que, para compensar, se acercó a la embajada sudafricana a escribir unas sentidas condolencias. Además de asesinos bien conocidos, había por allí traficantes y especuladores de todo tipo, de armas, de comida, de personas, de drogas, todo en un totum revolutum un poco inquietante pero sin duda muy animado. Hay que reconocer que se lo han pasado de escándalo todos estos líderes mundiales, reencontrando viejos amigos, haciéndose fotos, y ligando –o intentándolo- unos con otras y al revés, todo heterosexual, claro (aunque podían haber aprovechado que no estaba Putin) y para cabreo de las esposas de algunos. Y para reírnos aún más ahora resulta que el intérprete de lengua de signos era un señor que movía las manos sin ton ni son y que dice que “le dio” una esquizofrenia. Yo me inclino sin embargo por pensar que era un figurante contratado por la organización para entretener al personal durante los aburridos discursos, pero que ante el enfado de la comunidad sorda, han decidido negarlo.

Pero de todo lo visto, lo que verdaderamente, me ha llenado de orgullo es que entre todos los líderes mundiales estaba también nuestro líder, Rajoy, al que era muy fácil distinguir desde lejos porque desde el domingo pasado, desde su entrevista con El País, una corona de estrellas brillantes orla su cabeza y permite que se le pueda distinguir a distancia. Antes de salir al funeral Rajoy hizo unas declaraciones conciliadoras declarando que cuando en el pasado él y todo su partido han afirmado reiteradamente que todo es ETA querían decir “todo menos Mandela que es, por el contrario, un hombre de concordia que luchó mucho por la igualdad”. Después, a la vuelta, parece ser que nuestro prócer se ha quejado amargamente de que no hablara ningún líder europeo en la ceremonia. Creo que eso es porque él se había preparado algunas frases para la ocasión y se sintió frustrado. No obstante, como no pudo decirlas en el estadio, las soltó en cuanto le preguntaron: “Es un momento muy bonito, it`s very beautiful todo esto”, dijo . Lo que no sé es por qué no ha ido Ana Botella al evento.

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