De Dark a la conquista de América: más allá del dualismo en el oficio del historiador
Dark no es una serie cualquiera porque plantea un enigma de paradojas que desafían al espectador y se cierra con coherencia. A través de una narrativa paciente y a veces cruel con sus personajes, reflexiona sobre la necesidad de romper ciclos, soltar el pasado y aceptar el sacrificio y la pérdida para poder avanzar.
El personaje de Claudia Tiedemann explicaba la clave al final: “Nuestro pensamiento tiende a los dualismos; luz y oscuridad, blanco y negro, tu mundo y el de Eva. Pero nos equivocamos. Nada está completo sin una tercera dimensión”.
Por tanto, ¿Podemos ver más allá del dualismo? ¿Existe otra forma de entender el mundo?
Hace poco me salió un vídeo en Instagram sobre un programa de TVE llamado El mejor de la historia (2024) presentado por Silvia Intxaurrondo. Un concurso que trataba de seleccionar quien fue el personaje más influyente y relevante de nuestra historia, en el que fueron como colaboradores Santiago Segura, Mila Ximénez, José Manuel García Margallo y Luz Sánchez Mellado.
El vídeo en cuestión era un fragmento del programa en el que se formulaba la siguiente pregunta: “Hernán Cortés ¿héroe o villano?” A lo que Mila Ximénez respondió: “Héroe jamás de la vida, pero si era un asesino impresionante. Villano, villano, muy villano”. Después Santiago Segura soltó un chascarrillo, y acabó interviniendo Margallo contrargumentando a Mila exponiéndole las hazañas de Hernán Cortés y lo que haría posteriormente el Imperio Español en las Américas (sosteniendo algunos mitos). ¿Quién tenía razón? Pues ninguno de los dos porque pecaron de lo mismo, el de una cosmovisión simplista tan criticada en la historiografía que se reduce, por un lado, a la Leyenda Negra y a la Leyenda Rosa. El problema de ambas posturas es que al final una niega a la otra sin llegar a puntos comunes.
Las dos visiones que imperan en estos debates es la visión indigenista y la visión hispánica. Cierto es que la visión indigenista merece ser escuchada y comprendida porque ha sido cuestionada e ignorada durante siglos mientras que la visión hispánica (y por qué no decir la europea) ha sido la hegemónica y la que ha controlado el relato. Esto ha podido desarrollar cierta demonización hacia lo español. Y para los españoles genera cierta aversión porque quieren verse como salvadores. Una de las figuras más interesantes de leer y aprender sobre posturas indigenistas es el ya fallecido filósofo y doctor en Historia, Enrique Dussel con su teoría de la transmodernidad.
En España tenemos dos figuras que se han hecho muy populares con posturas revisionistas e hispánicas: Marcelo Gullo y Elvira Roca Barea. A estas dos personas se les presentan como historiadores pero ¿saben qué? Ninguno de los dos lo son. Marcelo viene de la facultad de políticas y Elvira de filología. ¿Qué particularidad tienen en común? Que obviamente son expertos en lo suyo, en la propaganda política, por un lado, y en la literatura por el otro. Seguro que Margallo pertenece a esta escuela.
Pero no todo está perdido. Hay historiadores como el catedrático de Historia Moderna, Antonio Espino López que hace un trabajo honesto, multidisciplinar, riguroso y de grises al que invito que conozcan su trabajo. También tenemos al catedrático de Historia de la Filosofía, José Luis Villacañas, autor del ensayo Imperofilia (2019, LdT.), en el que responde al libro de Elvira Roca Barea, Imperofobia (2016, Siruela) dándole una lección de metodología en el uso de la historia.
Cuando nos presentan unos hechos históricos muy alejados de nuestra época que están bajo el siguiente esquema tenemos que activar nuestro sistema de alerta: dudad cuando aparezca el marco “nosotros vs ellos” aludiendo a un grupo de pertenencia; dudad cuando se utilice la reivindicación del nacionalismo (en ocasiones anacrónico) creando un marco de identidad, adornado de literatura heroica y legendaria con adjetivos como “los más grandes y valientes de la historia”; dudad también cuando se diga que hay imperios buenos e imperios malos para justificar el colonialismo. Porque eso, queridos míos, es propaganda.
Todos tenemos sesgos, pero hay que vigilarlos. El historiador Marc Bloch afirmaba que existen dos maneras de ser imparcial: la del sabio y la del juez. El sabio registra y el juez interroga para conocer los hechos. Por tanto, ¿Hernán Cortés fue héroe o villano? Si queremos ser serios, esa pregunta no se puede responder porque está formulada de manera tramposa, porque la pregunta correcta es, ¿Quién fue Hernán Cortés?
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