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La imputación de Zapatero y la sombra de la judicialización política

21 de mayo de 2026 18:20 h

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La gran pregunta que planea sobre la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero no es únicamente jurídica, sino también política y moral desde el momento en que surge la duda de que si habría sido llamado a declarar como investigado si no se hubiera significado de manera tan clara y constante en defensa de Pedro Sánchez.

Es inevitable que muchos ciudadanos se formulen esa duda en un momento en que la frontera entre la justicia y la lucha política parece cada vez más difusa.

Soy consciente de que no puede hablarse con propiedad de un “golpe de Estado judicial”, una expresión extremadamente grave a la que no recurriré por no haber pruebas concluyentes. Pero sí reflexionaré acerca de la impresión de que asistimos desde hace tiempo a una creciente judicialización de la vida política, donde determinadas actuaciones producen efectos públicos y mediáticos devastadores incluso antes de que exista una sentencia o, en ocasiones, antes incluso de que existan indicios sólidos.

Porque en política, el tiempo judicial nunca es inocente, y una imputación, aunque luego quede archivada o termine en absolución, deja una huella inmediata en la reputación de una persona al tiempo que altera el tablero político.

En este caso, además, el efecto es evidente ya que al quedar Zapatero desacreditado, automáticamente se le aparta del primer plano justo cuando podría desempeñar un papel relevante en una futura campaña electoral.

Y surge como consecuencia otra reflexión consistente en que, si el proceso acaba en nada —como ya ha ocurrido otras veces— ,el daño personal y político ya resulta irreparable, pues nadie devuelve el prestigio erosionado, ni el tiempo perdido, ni la sospecha sembrada en la opinión pública.

O dicho de otro modo, la absolución rara vez ocupa el mismo espacio que la acusación inicial.

Finalizo esta reflexión dejando constancia de que una democracia sana necesita jueces independientes, por supuesto, pero también ciudadanos convencidos de que la justicia debe actuar al margen de intereses políticos, calendarios electorales o presiones mediáticas, ya que cuando esa confianza se resquebraja, aunque sea parcialmente, el deterioro institucional termina afectándonos a todos, pensemos como pensemos.

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