Casi todos creemos que hay un plan meditado, madurado y ejecutado con precisión, eficacia y prontitud. Yo creo que no, al igual que el sesgo de confirmacion, todo se adapta al capricho, no ya de una ideología, si no de la arbitrariedad o impulso del cretino que gobierna y de sus vasallos afines, pues todos se rigen por este patrón. Así pues, estamos siguiendo no un esquema sino un caótico desastre, que los medios se apresuran a analizar, discutir y destilar en algo “razonable” y entendible. Todos vemos que estamos sujetos al albedrío del César y sus lacayos, pero los opinadores nos dicen que el cesar no es tan malo y que sus lacayos algún día le indicarán el camino correcto. Al final, en mi opinión, la zozobra y el sufrimiento lo pagaremos todos y no es que se arregle la cosa, sino que nos adaptaremos a lo que venga.