Siete escapadas de fin de semana para un presupuesto ajustado

La Alhambra desde el Mirador de San Nicolás.

Roberto Ruiz

10 de enero de 2026 22:45 h

Enero no tiene por qué ser el mes del sofá y la manta. Viajar después de Navidad no es fácil, hay muchos gastos acumulados y el comienzo del año se hace cuesta arriba, pero si quieres viajar siempre hay opciones que lo ponen un poco más fácil que otras. Ciudades donde el plan principal es caminar, mirar y sentarse a comer cosas ricas y auténticas sin arruinarse.

La diferencia está en elegir bien. Hay lugares que funcionan especialmente bien en invierno porque no obligan a pagar entradas para disfrutar de lo esencial, porque se recorren andando y porque su oferta más interesante está en la calle. En esos destinos, el dinero dura más y la cuesta de enero se lleva mejor.

Por eso, en este manual de resistencia viajera dejamos fuera ciudades donde el coche es imprescindible, donde ‘ver lo importante’ implica encadenar visitas de pago o donde los precios no bajan ni fuera de temporada. En su lugar, proponemos siete escapadas nacionales que en enero juegan a favor del viajero: Granada, León, Lugo, Cádiz, Ávila, Úbeda y Baeza, y Oviedo. Destinos distintos que no exigen un gran desembolso para ser disfrutados. 

Granada

Granada es uno de esos destinos donde el viaje se disfruta caminando. Desde el centro histórico se sube al Albaicín casi sin darse cuenta, enlazando cuestas, placetas y miradores como el de San Nicolás o el de la Vereda de Enmedio del Sacromonte, donde la vista es el premio y no hace falta pagar nada. En enero, además, el ritmo es más tranquilo y se puede recorrer la ciudad sin agobios turísticos.

Las vistas son unos de los grandes atractivos de Granada.

El resto del día se completa bajando hacia el Paseo de los Tristes, bordeando el río Darro y perdiéndose por las calles del centro. Comer no exige sentarse en restaurantes caros, la tradición granadina de acompañar la bebida con tapas permite ir enlazando paradas y alargar la jornada sin disparar el presupuesto. Granada funciona en enero porque no exige grandes planes y puedes dejar la visita a la Alhambra para otra ocasión si no da tiempo. 

León

León es una escapada ideal para enero porque concentra mucho en muy poco espacio. El casco histórico se recorre a pie en unas horas, y en ese recorrido aparecen algunos de sus puntos más reconocibles: la catedral, que impone incluso desde fuera, o la Casa Botines, que se disfruta incluso sin necesidad de entrar. No hace falta organizar visitas ni reservar nada para sentir que el viaje merece la pena.

La Catedral de León.

La clave está en el Barrio Húmedo y sus alrededores, donde salir a tomar algo suele implicar comer mucho y bien. El sistema de ‘bebida + tapa’ permite recorrer la zona a base de pequeñas paradas, sin sentarse a una comida formal ni gastar de más. Entre paseo y paseo, vamos pasando por calles históricas, rincones con encanto como la Plaza del Grano, bares llenos de vida y una ciudad que en invierno se muestra más tranquila y accesible. Eso sí, que no se te olvide tu mejor ropa de abrigo. 

Lugo

Lugo es un destino que encaja muy bien en enero porque su gran atractivo no requiere entradas ni planificación. La muralla romana se puede recorrer entera caminando, con vistas distintas a cada tramo, y funciona casi como un paseo circular de más de 2 km. Es patrimonio de primer nivel, con 17 siglos a sus espaldas, pero integrado en la ciudad y en la vida cotidiana.

Lugo y su muralla.

A los pies de la muralla, el casco histórico permite disfrutar sin gastar. Calles tranquilas, plazas pequeñas y bares donde las tapas gratis suelen acompañar a la bebida hacen que comer sea sencillo y sin sobresaltos. No hay grandes reclamos turísticos que encarezcan la experiencia ni zonas pensadas solo para visitantes. La catedral, el parque de Rosalía de Castro, la Plaza Mayor… Lugo es una buena opción para caminar, comer bien y gastar poco.

Cádiz

Cádiz es uno de esos destinos que en verano pueden resultar caros, pero que en enero juegan a favor del viajero. El clima permite pasar mucho tiempo en la calle, y la ciudad se disfruta caminando de un extremo a otro sin necesidad de transporte. Aquí el plan no es hacer cosas, sino simplemente estar para disfrutar de su ritmo del día a día.

Cádiz y sus colores.

Un paseo por la Caleta, una vuelta por el Campo del Sur, su catedral o perderse por el barrio del Pópulo ya llenan buena parte del día. El mercado central es otro punto clave para comer algo sin precios elevados. Y en invierno, Cádiz se muestra más local, menos saturada y mucho más accesible. Es una escapada donde el dinero cunde porque el entorno lo pone fácil.

Ávila

Ávila es perfecta para una escapada breve en enero porque se adapta bien a un presupuesto ajustado. Es una ciudad pequeña, muy manejable, que se recorre andando sin prisas. El frío reduce el turismo y deja una sensación de calma que encaja bien con un viaje sencillo. Eso sí, como en León, no olvides ni el gorro ni la bufanda.

Panorámica de Ávila.

La muralla es la gran protagonista, y no hace falta pagar entrada para disfrutarla. El recorrido exterior permite verla desde todos los ángulos y marcar la ruta de tu visita. El resto del tiempo se reparte entre calles tranquilas, miradores como el Humilladero de los cuatro postes, y paradas para comer platos contundentes a un módico precio. Otros puntos de interés como la Puerta del Alcázar, la iglesia de San Pedro Apóstol, el Real Monasterio de Santo Tomás o la Basílica de San Vicente también ofrecen mucho sin tener que gastar.

Úbeda y Baeza

Úbeda y Baeza van en un mismo pack, se entienden mejor juntas, aunque haya que desplazarse de una a la otra. Son ciudades pequeñas y muy fáciles de recorrer a pie, donde el patrimonio está a la vista en cada plaza y en cada calle. No hace falta entrar en todos los edificios para sentir que se está en un lugar especial. Aquí el Renacimiento está al alcance de la mano.

Baeza monumental.

Pasear por la plaza Vázquez de Molina en Úbeda o por el centro histórico de Baeza es suficiente para entender el valor del conjunto. En invierno, además, el ambiente es tranquilo y los precios se mantienen lejos de los picos turísticos. Comer bien es sencillo y sin menús pensados solo para visitantes. Son destinos ideales para quien busca historia, calma y un viaje sin sobresaltos económicos.

Oviedo

Oviedo es una ciudad muy agradecida para viajar en enero porque todo está cerca y todo es bastante sencillo. El casco antiguo se recorre en poco tiempo, y a partir de ahí el plan va tomando forma poco a poco: paseos, sidrerías, mercados y calles con vida durante todo el año.

La catedra de Oviedo.

La zona vieja, con la catedral como referencia, concentra buena parte del paseo, pero lo interesante está en ir enlazando barrios y paradas como la Plaza de Alfonso II El Casto, la Plaza de Trascorrales, la Plaza de la Constitución, la Plaza del Fontán o el Campo de San Francisco. Comer no requiere grandes decisiones ni reservas, y moverse no supone ningún gasto extra. Oviedo es una escapada cómoda y fácil, perfecta para viajar cuando el presupuesto pone los límites.

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