¿Debes meter las plantas dentro de casa cuando hace mucho frío?

Algunas especies que cultivamos en casa no están preparadas para pasar nuestro invierno al aire libre,

Diego Olivares

9 de enero de 2026 22:11 h

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Durante gran parte del año, lo que más nos preocupa con las plantas es si las estamos regando bien, si les da suficiente luz o si necesitan un trasplante. Pero en cuanto llega el invierno de verdad, todas esas dudas pasan a un segundo plano. 

Lo que de repente nos quita el sueño es otra cosa: ¿se me van a helar las plantas?, ¿pueden aguantar en el balcón?, ¿tengo que meterlas dentro de casa sí o sí? 

Porque, aunque no lo parezca, el frío puede hacer más daño que una sequía o la falta de luz, y la clave está en actuar antes de que eso pase. No se trata de vaciar la terraza, el balconcito o el alféizar de la ventana, sino de saber qué plantas necesitan entrar, cuáles pueden quedarse fuera y cómo protegerlas bien a todas. 

¿Qué plantas deberían entrar sí o sí en casa? 

Algunas especies que cultivamos en casa simplemente no están preparadas para pasar nuestro invierno al aire libre, especialmente si hay riesgo de heladas. A estas plantas que tienen en su ADN no pasar nada de frío y que son muy sensibles a las bajas temperaturas, conviene trasladarlas al interior (si no lo están ya) en cuanto las mínimas bajen de los 10-12°C. 

Son plantas que solemos tener casi todos en interior pero que muchos nos atrevemos a ubicar en espacios en exterior. Tropicales como: potos, calatheas, marantas, fitonias, helechos, monsteras, orquídeas... Todas ellas proceden de climas cálidos y húmedos y no toleran demasiado bien los cambios bruscos que estamos viviendo en las últimas semanas.

Si es tu primer invierno con ellas y no sabes cómo van a responder, es común observar que al bajar las temperaturas por debajo de su límite sus hojas se queman por los bordes, se tornan amarillas o se debilitan progresivamente. Esa es la primera señal de que no están a gusto. 

Si al bajar las temperaturas sus hojas se queman por los bordes, se tornan amarillas o se debilitan progresivamente, es señal de que no están a gusto

El consejo general es que si ves en las noticias que viene una borrasca gélida las traslades dentro de casa (al menos por el momento). Puedes hacerlo cerca de una ventana luminosa para que no noten demasiado el cambio lumínico que tenían en exterior y siempre lejos de fuentes de calor directo como radiadores o estufas. Cuando haya pasado el peligro y te asegures de que no van a notar un cambio brusco, reubícalas en su lugar inicial si lo deseas. 

Por otro lado, muchos cactus y suculentas soportan mejor el frío que otras plantas, sobre todo si están en reposo vegetativo, como ocurre en invierno. Pero el riesgo de pudrición aumenta mucho si el sustrato está húmedo y la temperatura baja de 0°C. 

Algunas especies como Echeveria, Sedum, Sempervivum o ciertos tipos de Aloe pueden quedarse fuera si el sustrato tiene buen drenaje y deja escapar bien el agua de lluvia, reduciendo mucho el riesgo de pudrición y congelación. Pero otras, especialmente las de origen tropical como Rhipsalis o Schlumbergera, mejor ubicarlas dentro de casa o en un lugar protegido, ya que no toleran temperaturas tan bajas. 

Muchos cactus y suculentas soportan mejor el frío que otras plantas, sobre todo si están en reposo vegetativo, como ocurre en invierno.

¿Qué plantas no debo mover? 

Hay plantas que, aunque parezcan apagadas en invierno, están simplemente en reposo. Algunas pierden hojas y otras detienen su crecimiento. Es fácil llegar a la conclusión de que están muriendo a causa de las bajas temperaturas. Pero no. Muchas de ellas volverán a brotar con fuerza cuando vuelva el buen tiempo. Es el caso de la mayoría de plantas mediterráneas. Cambiarlas de sitio o meterlas dentro de casa solo por verlas feas puede ser contraproducente. Estas especies están diseñadas para estar en el exterior, y sus ciclos naturales incluyen esa pausa invernal. 

Digamos que están bien adaptadas a los contrastes climáticos. Su ciclo natural incluye veranos calurosos y secos e inviernos suaves, por lo que muchas de ellas resisten bien el frío. Aquí encontramos especies muy habituales en terrazas y jardines urbanos: romero, tomillo, lavanda, salvia, laurel o pequeños granados y olivos en maceta. 

Muchas de estas plantas toleran temperaturas bajo cero, por ejemplo: 

● Lavanda: hasta -5°C si está en maceta bien drenada. 

● Romero: hasta -6°C, muy resistente si está en sol directo. 

● Tomillo: resiste heladas suaves, hasta -7°C. 

● Santolina: hasta -8°C, agradece exposición soleada y poco riego.

● Olivo joven en maceta: entre -5 y -7°C si está resguardado del viento.

● Granado en reposo: resiste heladas suaves, hasta -10°C si está bien aclimatado.

● Rosal: hasta -10°C, pero conviene proteger la base. 

Estas especies no necesitan entrar en casa. Pasar el invierno en interior puede alterar ese ritmo, debilitar su estructura o generar brotes prematuros que luego se pierden con los cambios de temperatura. 

Si aun así te da miedo y no tienes la opción de meterlas dentro de casa puedes protegerlas de la siguiente forma. 

Tres pasos para proteger tus plantas 

Hay varias formas de ayudar a tus plantas a pasar el invierno al aire libre con mejores condiciones. Veamos las más prácticas: 

1. Agrúpalas en una zona protegida y elévalas:

Junta las macetas en un rincón del balcón resguardado del viento, preferentemente cerca de una pared orientada al sur o al oeste. Esa pared retiene calor durante el día y ayuda a mantener la temperatura durante la noche. Una buena idea es colocarlas en alto por ejemplo en una estantería, sobre una base de madera, corcho o ladrillos, y evitar así que la planta sufra por contacto directo con la superficie helada. 

Si el parte meteorológico anuncia temperaturas bajo cero, proteger tus plantas puede marcar la diferencia.

2. Cubre por las noches si hay heladas:

Si el parte meteorológico anuncia temperaturas bajo cero, proteger tus plantas puede marcar la diferencia. Existen materiales específicos muy eficaces que se pueden colocar de forma puntual, como las mantas térmicas de jardinería (manta antiheladas o velo de hibernación), que permiten el paso del aire y de la luz, pero retienen el calor acumulado del día.

También puedes usar fundas protectoras para macetas o estructuras con plástico transparente si tienes varias plantas juntas. Evita usar plásticos cerrados sin ventilación o materiales que acumulen humedad. Por la mañana, retira las coberturas para que las plantas reciban luz y aire fresco. 

3. ¿Regar o no regar? 

Ante una previsión de heladas, la recomendación general es no regar, especialmente si las temperaturas van a bajar de 0°C. El agua en el sustrato puede congelarse, expandirse y dañar las raíces. Además, el exceso de humedad junto con el frío favorece la aparición de pudriciones y enfermedades fúngicas. 

Con el frío, la tierra retiene más humedad y las plantas consumen menos agua. Solo riega cuando el sustrato esté seco al tacto, y siempre a mitad del día, no por la noche. Riego más frío, mal resultado.

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