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Feminismos y épica mediática: ¿2017, año de inflexión?

La visibilidad en medios de los feminismos no es el punto de llegada o la meta. Es sólo una pieza más del engranaje y el punto de partida para generar debates que trasciendan a las feministas

El eco mediático puede crear el  "espejismo de igualdad," la sensación de que si se habla tanto, tal vez no haga falta seguir luchando

Pantallazo del diccionario Merriam-Webster.

Pantallazo del diccionario Merriam-Webster.

Merriam-Webster, el diccionario más prestigioso de Estados Unidos, ha declarado el término feminismos como la palabra del año. Basándose en búsquedas de palabras en territorio estadounidense, Peter Solowski, uno de sus responsables, afirma que hubo diferentes picos en estas búsquedas que coinciden con grandes hitos del año:  las marchas de mujeres contra el presidente Donald Trump, la campaña viral  #MeToo –que no es más que una reactivación de la campaña que hace diez años iniciara la activista Tarana Burke para apoyar a las mujeres negras que había sufrido acoso sexual-, la denuncia al todopoderoso productor hollywodiense Harvey Weinstein y otras personalidades del cine de reiterados abusos sexuales durante décadas, o el estreno de la exitosa serie 'El cuento de la criada'.

Medir el éxito o fracaso de los feminismos por las búsquedas en un diccionario puede resultar tendencioso, pero sin duda nos dan la medida de la importancia del mismo en la vida de las personas; tampoco hay que olvidar que esta presencia no implica necesariamente que se milite o se simpatice con sus reivindicaciones. Además, tenemos que diferenciar entre la influencia de los feminismos en las políticas integrales y estructurales de igualdad de oportunidades, encaminadas a un verdadero cambio total de actitudes, y la influencia en medios de comunicación y de las redes sociales.

Este boom feminista debe contextualizarse y debe entenderse como una consecuencia (sobre todo mediática) de otros logros anteriores: la Ley Integral de Violencia de Género de 2004, la reacción a la denominada Ley del Aborto de Gallardón, la visibilización y respuesta institucional y ciudadana al acoso en los espacios de fiestas, especialmente en los San Fermines de Pamplona, la manifestación del 7 de noviembre de 2015 o las importantes transformaciones que se están dando en las representaciones de género tanto en el cine como en las series, por poner ejemplos significativos. Sin todos estos procesos y acciones no estaríamos en este momento de hablar del año de los feminismos, como se ha escrito en varios medios. Poco a poco hemos ido creando una genealogía que ha hecho que los feminismos sean visibles y que adquieran cierta épica.

Aunque se haya convertido en un tema y que incluso sea un movimiento social, es difícil que una filosofía política y ética sea una moda. La visibilidad siempre es positiva y hace que nos enfrentemos a nuevos retos y a un apasionante nuevo escenario.

Esta visibilidad en medios no es el punto de llegada o la meta. Es sólo una pieza más del engranaje y el punto de partida para generar debates que trasciendan los ámbitos feministas. Porque esta visibilización no implica ni  garantiza que desaparezcan las estructuras y mentalidad  patriarcales. Y es que no hay más que fijarse en el odio y en la misoginia que destilan miles de comentarios que vemos día a día en las redes y en los medios.

El eco mediático  puede crear un "espejismo de igualdad," la sensación de que si se habla tanto de feminismos no hace falta seguir luchando. Todas sabemos que los frentes de lucha siguen siendo los mismos que hace décadas, que nunca podemos bajar la guardia y que 2017 nunca podrá ser del todo feminista cuando han asesinado a  97 mujeres.

Hace ya un año, a 2017 le pedíamos 7 deseos feministas: que no nos asesinaran ni violaran; que los medios de comunicación informaran sobre violencia machista desde la responsabilidad y el compromiso; un auténtico pacto de Estado ante la violencia de género; un pacto de mínimos dentro de los feminismos y que este pacto se basara en la interseccionalidad; seguir encontrando en la literatura, en la publicidad, en las series y en el cine mujeres luchadoras, poderosas y divertidas; tener tiempo para nosotras, divertirnos, reírnos; y seguir teniendo fuerzas para luchar.

Al 2018 le pedimos lo mismo, con un poco más de épica, pero lo mismo.

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