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El dilema Rivera: pedir apoyo al PSOE para presidir la Junta o votar con Vox a las puertas de una larga campaña

Juan Marín y Albert Rivera celebran los 21 escaños en el Parlamento de Andalucía

Carmen Moraga

El seísmo de la noche electoral en Andalucía que ha dado la vuelta al tablero político sitúa a Ciudadanos ante la decisión más relevante de su historia reciente: a las puertas de otro ciclo electoral que elegirá gobiernos municipales, autonómicos, el Parlamento europeo y, quien sabe si también al futuro inquilino de La Moncloa, el partido de Albert Rivera debe decidir con quién pacta en el territorio con más votantes de España.

La pugna abierta entre Ciudadanos y PP para ver cuál de los dos partidos lidera la nueva etapa que se ha abierto en Andalucía tras el fracaso de Susana Díaz, que no podrá revalidar gobierno ni sumando con Adelante Andalucía, ha colocado a Albert Rivera ante un dilema endiablado. Su empeño en que sea Juan Marín el nuevo presidente de la Junta pasa por dos posibles escenarios: o bien negociar con el PSOE -con el que Ciudadanos rompió el pacto hace un par de meses- para que vote a favor de su investidura y Adelante Andalucía se abstenga en una segunda vuelta; o bien entregar el Gobierno al PP y votar junto a Vox, un partido xenófobo alineado en Europa con otras formaciones de extrema derecha como el Frente Nacional de Marine Le Pen.

Cualquier opción que tome implica un coste político para Ciudadanos y sobre todo quedar marcado para la etapa que viene a las puertas de una larga campaña electoral. Durante los últimos meses se ha alineado a la derecha pero en esta legislatura ha jugado a pactar con PP y PSOE -en 2015 hicieron presidenta a Cristina Cifuentes en Madrid y a Susana Díaz en Andalucía.

En Ciudadanos saben de los riesgos que entraña su decisión y pretenden jugar hasta el último minuto sus cartas para hacer valer su nueva posición en el Parlamento andaluz.

Nada más conocer los resultados del 2D, Rivera se apresuró a proclamar a Marín como próximo aspirante a la investidura para la presidencia de la Junta de Andalucía a pesar de contar tan solo con 21 escaños, no haber logrado el sorpasso al PP y ser la tercera fuerza parlamentaria, por detrás de socialistas y populares. El argumento que esgrime Ciudadanos es que es el único partido que ha crecido en estas elecciones, mientras el PSOE y el PP han retrocedido considerablemente. “Ni los de los ERE ni los de la Gürtel, porque se están hundiendo electoralmente”, sentenció este lunes el secretario general del partido, José Manuel Villegas, dejando claro que no están por propiciar ninguna otra alternativa.

En la formación de Rivera están convencidos de que Marín está legitimado para liderar el postsusanismo en Andalucía y lo consideran el único que puede pasar página a los 36 años ininterrumpidos de hegemonía del PSOE, los últimos tres precisamente con Ciudadanos como socios. El llamamiento lo hacen tanto al PSOE como al PP para que no pongan obstáculos e incluso se avengan juntos a un pacto a lo Borgen, la serie danesa que convirtió en presidenta a la candidata del tercer partido, vista la imposibilidad de pactar de la primera y la segunda fuerza.

Los dirigentes de Ciudadanos recuerdan a los dos partidos la “generosidad” que demostraron en la anterior legislatura para dar soporte al Ejecutivo de Susana Díaz, y también en Madrid al gobierno regional del PP, primero de Cristina Cifuentes, y luego de Ángel Garrido. Ahora reclaman “reciprocidad”.

El dilema lo acentúa Vox. A Ciudadanos, que lleva medio año reprochando a Pedro Sánchez que hubiese aceptado los votos en la moción de censura de los partidos independentistas, a los que llaman “golpistas” no le gusta la idea de votar junto a la derecha extrema de Vox, a la que el domingo felicitó por Twitter Marine Le Pen. Pero sus 12 escaños del partido de Santiago Abascal son la llave para esa fórmula.

Además del daño que puede causar ese acuerdo con Vox entre los votantes más moderados, otro de los obstáculos con los que se enfrentan es el acuerdo que cerraron con Manuel Valls para concurrir a la alcaldía de Barcelona en una plataforma “transversal y abierta”. El exprimer ministro francés, enemigo acérrimo de Le Pen, aboga por una alianza entre la socialdemocracia y el liberalismo y ha alertado a Ciudadanos sobre un posible pacto con Vox. “Nos jugamos la democracia”, ha señalado este lunes en un acto en el que ha participado en Madrid.

Ciudadanos también se ha llevado una advertencia de Alde, el grupo Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa en el que Ciudadanos está encuadrado en el Parlamento Europeo. Su presidente, Guy Verhofstadt, felicitó a los de Rivera por el resultado pero incluyó un aviso: “El éxito de la extrema derecha nos debe preocupar a todos”.

El PP se niega a ceder la presidencia de la Junta a Marín

En el PP no quieren ni hablar de ceder la presidencia a Juan Marín a pesar de haber bajado tanto en porcentaje de votos como en número de escaños el 2D. Casado necesita legitimarse ante los suyos después de unos primeros meses de liderazgo muy convulsos y exige que sea Ciudadanos el que dé su brazo a torcer para configurar un gobierno de coalición presidido por Juanma Moreno, con consejeros de Ciudadanos y que esté apoyado desde fuera por Vox.

Las negociaciones para desbrozar el camino de esos posibles pactos ya han comenzado. En el PP el propio Moreno ha desvelado que este mismo domingo habló brevemente con Marín y que “constató puntos de entendimiento”, por lo que no ve “dificultades” para lograr su apoyo a la investidura. “Es una grandísima oportunidad que en el PP no vamos a dejar pasar”, abundó este lunes el secretario general del partido, Teodoro García-Egea, en una entrevista en RNE. Casado también lo ha dado por hecho. Y en el PP han empezado a deslizar que no tendría sentido que Ciudadanos aspire a la investidura en Andalucía siendo tercero si Inés Arrimadas no lo intentó en Catalunya pese a ganar las elecciones.

Este miércoles la Ejecutiva de Ciudadanos se reúne en Madrid para analizar el escenario. Villegas ha adelantado la que va a ser la línea oficial: “Pedimos a PSOE y PP que no bloqueen la creación de un gobierno del centro, moderado y liberal”. “Si no actúan con responsabilidad le pueden dar la llave de la situación a otros partidos”, ha dicho, en clara alusión a Vox.

El PSOE también dice que quiere “frenar” a Vox pero ha adelantado que no está por la labor de darle el poder a Ciudadanos como fórmula de gobierno de las fuerzas “constitucionalistas”. Que a la tercera formación política simplemente para evitarle un coqueteo con la ultraderecha salgamos a socorrerle, no parece muy sensato”, señaló el lunes el secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos. La propia Susana Díaz, en un intento de huida hacia adelante, ha asegurado que “si quitas a la extrema derecha”, aún ve posibilidades de conformar una “mayoría de izquierdas”.

Estos vetos cruzados que han empezado a vislumbrarse podrían bloquear la posibilidad de alcanzar un acuerdo con la consiguiente amenaza de la repetición electoral.

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