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Aznar, el retorno: el PP de Casado ya no teme al expresidente

El fundador de FAES comparece este martes en la comisión de investigación sobre la financiación ilegal del PP y el jueves debatirá con Felipe González

Casado recuperó a Aznar al ganar las primarias, después de que el expresidente se desvinculara del partido durante años por sus discrepancias con Rajoy

Dirigentes populares cercanos a Casado restan importancia a la reaparición del que consideran "el mejor presidente de la historia de España"

Reunión entre Pablo Casado y José María Aznar, este martes, en Génova.

Reunión entre Pablo Casado y José María Aznar, el pasado 24 de julio.

José María Aznar vuelve. Este martes, el expresidente del Gobierno comparecerá ante la comisión del Congreso de los Diputados que investiga la financiación ilegal del PP y el jueves participará en un debate con su predecesor en la Moncloa, Felipe González, organizado por el diario El País. Los últimos 14 años la dirección del PP de Mariano Rajoy temió cualquier intervención pública del presidente de FAES por sus permanentes críticas a la gestión de su sucesor, al que eligió a dedo. Pero la reaparición de esta semana no preocupa en absoluto a Génova ni a los dirigentes afines a Pablo Casado, que reivindicó y recuperó a Aznar tras su triunfo en las primarias.

Después de cerca de dos años sin pisar la sede del PP y de casi tres lustros de desavenencias con Rajoy, el pasado 24 de julio Aznar regresaba a Génova 13. En el despacho de presidente de la séptima planta que él ocupó durante 14 años –entre 1990 y 2004– le recibía un exultante Casado, que solo dos días antes le había ganado la batalla interna a Soraya Sáenz de Santamaría, convirtiéndose en el nuevo líder de los conservadores. Fuentes de la dirección de los populares aseguraban entonces que el encuentro se había celebrado "en un ambiente de confianza y de esperanza de futuro", dando a entender que el nuevo presidente tendrá muy en cuenta lo que le aconseje su predecesor en los próximos meses. 

La reunión suponía el comienzo de una nueva etapa de entendimiento entre la dirección del PP y el expresidente del Gobierno. Aznar fue uno de los principales impulsores de la carrera política del propio Casado, al que hizo su jefe de Gabinete entre 2009 y 2012 y al que ya señaló como posible sucesor de Rajoy en 2015: "Si a mí alguna vez me tiene que renovar alguien, que me renueve Pablo Casado, que es un tío fantástico", dijo entonces.

Esa sintonía entre ambos que el presidente del PP quiso remarcar durante su primer discurso como líder de los conservadores en la clausura del XIX Congreso del partido –dijo que contaría "con todos los presidentes" de la formación, con especial mención a Aznar– es la que tranquiliza ahora a Casado y a su equipo. En respuesta a eldiario.es, fuentes de la dirección del PP remarcan que no tienen ningún temor de que las declaraciones que realice el expresidente este martes en el Congreso y el jueves ante Felipe González vayan a ir en su contra o vayan a cuestionar su gestión de los últimos dos meses. 

"Total tranquilidad"

Dirigentes populares añaden que afrontan la semana de la reaparición de Aznar con "total tranquilidad". Uno de los miembros del Comité Ejecutivo de Casado explica que en la dirección de los conservadores "no se ha comentado nada" respecto a la comparecencia de este martes del expresidente. "Se ve todo muy tranquilo", asegura. Otro dirigente regional que respaldó fervientemente al hoy líder del PP durante el proceso de primarias asegura que no existe ningún tipo de temor a que hable el presidente de FAES. Además, añade: "Aznar ha sido el mejor presidente que ha habido en España, pero para mí el día que llevó a Rivera a FAES dejó de ser un referente". Esa idea de Aznar como "el mejor presidente de la historia de España" la trasladan prácticamente todos los dirigentes consultados, todos afines a Casado.

Tampoco temen que el hecho de que Aznar vaya abordar asuntos tan delicados para la historia del PP como la supuesta financiación ilegal –no dudan de que el expresidente defenderá la limpieza de las cuentas del partido– pueda erosionar más la credibilidad del partido que, con la llegada de Casado a la presidencia, quiso trasladar una imagen de regeneración y de ruptura con las sospechas de corrupción que sobrevolaron el mandato de Rajoy. 

Esta percepción del PP de Casado respecto al expresidente del Gobierno contrasta con la que mantuvo el partido en manos de Rajoy. José María Aznar se convirtió en una auténtica pesadilla para su sucesor. Los cuestionamientos de las políticas y estrategias que puso en marcha Rajoy fueron permanentes por parte del presidente de FAES, que rompió del todo con el que fue su partido.

Incluso el día que Rajoy anunció su salida tras perder la moción de censura, Aznar cargó con dureza contra quien le sucedió en el liderazgo de los conservadores. A su juicio, durante el mandato de Rajoy "el centro derecha español fue "desarticulado". "Lo que estaba unido ahora está dividido y además enfrentado. Está dividido lo que antes estaba unido", dijo, antes de asegurar que en ese momento no tenía "ningún compromiso partidario" ni se consideraba "militante de nada", ni se sentía "representado por nadie".

Del "desdén" al entendimiento

La ruptura se escenificó en el XIX Congreso al que Aznar no fue invitado. El presidente del Comité Organizador del cónclave, Luis de Grandes, justificó esa decisión por el "desdén" con el que a su juicio había tratado el expresidente al PP en los últimos años. La dirección de los conservadores evidenció que del temor a su exlíder quiso pasar al olvido. El primer día del congreso Rajoy entonó su despedida, sin dedicar ni una mención a su predecesor en el cargo. "Me aparto pero no me voy. Y desde luego seré leal y todos sabéis que yo sé lo que es ser leal", se limitó a decir, en lo que sonó a un claro reproche a Aznar, al que no nombró.

Tampoco lo mencionaron De Grandes ni la secretaria general saliente, María Dolores de Cospedal, durante sus discursos. Un sector del PP decía adiós a 14 años de liderazgo de Rajoy, pero a quien de verdad intentaban fulminar era a Aznar. El segundo día del cónclave todo cambió. Casado, uno de los delfines del presidente de FAES, ganaba la batalla interna. Aznar volvió a Génova 13 y la nueva dirección del PP dejó de temer al expresidente.

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