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Gallardón se despide con un recado para Cospedal

El ministro asegura que nadie se dirigió a él para pedir cambios en el anteproyecto y que sólo despachó el asunto con Rajoy

La secretaria general del PP llegó a insinuar que ella personalmente presionó a Gallardón para que rectificara el texto

Los sectores antiabortistas del partido se declaran "orgullosos" del gesto de Gallardón al dimitir

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Cospedal llama al PSOE a "recuperar la cordura" ante el "desafío" catalán

Los miembros de la cúpula del PP presumieron de haber presionado a Gallardón para que suavizara la reforma.

Alberto Ruiz-Gallardón se ha despedido del cargo con un recado para su partido, cuya principal responsable en el día a día es Mª Dolores de Cospedal. En su larga comparecencia ante los periodistas para anunciar su renuncia, el ministro ha desmentido que desde el PP se le hicieran llegar indicaciones o consejos sobre cómo debía quedar redactada la futura ley del aborto. De esta forma, contradecía a los que presumieron de haberle presionado en algún momento para que el texto inicial rebajara las expectativas.

Molesto por la cantidad de voces contrarias al proyecto en el que había empeñado su carrera, el todavía ministro ha asegurado: "Ningún miembro del PP se ha dirigido a mí para pedirme ninguna modificación". La principal destinataria del mensaje era Mª Dolores de Cospedal, que llegó a presumir antes del verano de haber presionado a Gallardón para que cambiara el anteproyecto y abriera la mano en el supuesto de malformación fetal. Desde la cúpula del PP se trasladó el mensaje de que se había invitado al ministro a "volver a leerse el texto" y que ésa era una de las causas de que se hubiera parado la ley.

Aunque la declaración oficial del partido se ha despedido al ministro con "respeto a su decisión" y "agradecimiento por su trabajo", de la sede de Génova y del grupo parlamentario comandado por Alfonso Alonso, a su vez a las órdenes de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, han surgido la mayor parte de las críticas. Desde que se conoció el primer borrador, muchos se escandalizaron por su carácter conservador y su cercanía a los postulados de la jerarquía católica.

Voces en contra

La mayoría de los discrepantes lo hicieron en voz baja y fueron contadas excepciones los que se avinieron a hacerlo a cara descubierta. Celia Villalobos, partidaria de que sean las mujeres las que decidan cuándo interrumpir sus embarazos, fue la más combativa desde el principio desde su puesto de vicepresidenta del Congreso. Una vez conocida la noticia, Villalobos ha calificado de "estupidez" la decisión del ministro y ha señalado que no era necesario dejar el puesto.

José Antonio Monago, el presidente de Extremadura, no se quedó atrás al aprovechar su discurso de fin de año para dirigirse a los extremeños y declarar: "Nadie puede negar a nadie su derecho a ser madre. Ni tampoco nadie puede obligar a nadie a serlo".

La dureza con la que Monago se expresó encendió todas las alarmas aunque el tema no llegó a protagonizar ningún comité ejecutivo del PP. Antes ya habían expresado sus dudas de forma menos clara Alberto Núñez-Feijóo, que se encomendaba al alcance del consenso; la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes; o dirigentes como el presidente del PP de Gipuzkoa, Borja Sémper, quien invitó a votar "en conciencia" cuando llegara el momento y no someterse al mandato de las siglas del partido.

La renuncia de Mariano Rajoy a sacar adelante una ley que se ha revelado como un gran problema para el partido en las encuestas supone un balón de oxígeno para el PP, que vivía con temor el efecto en las encuestas y que le abandonaran sus votantes menos conservadores. La caída en cuanto a la valoración de los ciudadanos en los sondeos del CIS ha sido constante desde que empezó a tramitarse el anteproyecto, en diciembre de 2013.

El consejo de Arriola

Aunque Cospedal negaba este lunes que se tratara de una cuestión de cálculo electoral, lo cierto es que el sociólogo Pedro Arriola ya había avisado de lo perjudicial que sería una reforma de ese calado cerca de una cita electoral como las municipales y autonómicos. El cambio de planes abre un escenario mucho más cómodo si se limita a la idea de endurecer las condiciones para que las menores de 16 años puedan abortar. La ley vigente contempla que se salte el paso del consentimiento de los padres en los casos en que la situación familiar pueda derivar en violencia contra la menor. Pero en el PP consideran que sigue siendo fácil y que esas salvedades no se controlan lo suficiente.

En cualquier caso, desde el grupo parlamentario creen que eso "no sería una auténtica reforma de la ley sino un mero retoque". Al rebajar el alcance de los cambios, confían en poder negociar algún acuerdo con otros partidos ya que consideran que las reservas en el caso de las menores son "transversales" y se comparten fuera del PP.

Antiabortistas enfadados

Pero no todos en el PP respiran con alivio. Los sectores más contrarios al aborto y autodenominados "provida", no han disimulado su contrariedad por que Rajoy haya dado marcha atrás. Entre ellos, el senador Luis Peral, que declaraba a través de su cuenta de Twitter que los ciudadanos no le habían votado "para cambiar un artículo de la ley de ZP sino para reforzar la protección del derecho a la vida". Por si quedaban dudas, Peral adjuntaba que ése era el punto recogido en la página 108 del programa con el que el PP se presentó a las elecciones.

Aunque Peral no ha sido el único en lamentar la marcha atrás de Rajoy y también se han expresado en el mismo sentido otros como Javier Puente, que ha felicitado a Gallardón por haberse aplicado en el empeño, el senador Peral, y portavoz de Educación de su partido en la Cámara, ha sido el más claro al mencionar el interés de Arriola, gurú del PP en materia sociológica: "¿Alguno recuerda haber votado a Arriola en un Congreso o una lista electoral del PP?".

"Le han dejado tirado"

Entre los contrarios a reformar la ley vigente, también hay quien lamenta cómo se ha dejado a Gallardón cada vez más solo al ver la influencia que la reforma tenía en la opinión pública. Es la opinión de uno de los dirigentes territoriales del PP y con buena relación con el todavía ministro, que no entiende cómo se hizo tan evidente el vacío en los últimos meses: "Le han dejado tirado".

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