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Manuela Carmena no descarta la destitución de Guillermo Zapata por sus tuits

"Tengo que hablar con él, tengo que valorar qué significa y ver si tiene que seguir siendo concejal de Cultura", ha dicho Carmena

Sobre Pablo Soto: "Es un caso distinto, Soto está absolutamente arrepentido por tuits de hace tiempo"

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Manuela Carmena, con Ana Pastor en El Objetivo de La Sexta / Foto: Globomedia

Manuela Carmena, con Ana Pastor, en El Objetivo de La Sexta / Foto: Globomedia

La recién proclamada alcaldesa de Madrid Manuela Carmena ha sido dura con los tuits polémicos que en 2011 publicó su ahora concejal Guillermo Zapata, en los que se recogían chistes antisemitas sobre el Holocausto. Carmena ha recordado que Zapata ha pedido disculpas desde el primer momento de la polémica pero ha añadido su crítica: "el humor negro no puede ser cruel", ha dicho en una entrevista con Ana Pastor en El Objetivo. "¿Descarta su cese?", le ha preguntado Ana Pastor. "No lo descarto" y anuncia que mañana lo discutirá con el resto de concejales.

Tanto Esperanza Aguirre como el PSOE de Madrid han pedido la dimisión de Guillermo Zapata, por unos tuits sobre judíos o sobre ETA en la cuenta personal de Zapata, guionista de ficción y escritor. En los tuits más polémicos, de 2011, Zapata cita algunos chistes antisemitas dentro de una conversación sobre los límites del humor, tras la polémica también en Twitter sobre bromas del también cineasta Nacho Vigalondo.

Zapata ha pedido disculpas en Twitter al iniciarse la polémica y ha publicado un comunicado en el que condena reiteradamente el antisemitismo y a ETA, además de aclarar que en aquellos tuits solo reproducía "algunos chistes que fueron de uso común durante un tiempo" y que "son profundamente incorrectos por su crueldad" precisamente en una conversación sobre los límites del humor en los personajes públicos. "Ahora, algunos de aquellos tuits, escritos en ese contexto, el de una conversación sobre el humor negro, han sido recuperados con objeto de ser presentados como ideas que fueran mías, pero que en absoluto defiendo", asegura Zapata, uno de los fundadores de Ganemos Madrid, artífice de la confluencia de Ahora Madrid y concejal de Cultura en el nuevo gobierno de Manuela Carmena.

Paralelamente a la polémica de Zapata, otros tuits rescatados del pasado en Twitter de Pablo Soto, también concejal que viene del mundo del activismo online, están también sirviendo para que el PP pida su dimisión. En ese sentido, Manuela Carmena ha dicho que "no es lo mismo" porque "no se trata de una reflexión sobre el humor negro que no comparto", en referencia a Zapata, "sino de unos tuits hechos en un momento difícil y de los que está absolutamente arrepentido". Pablo Soto ha pedido también perdón en las últimas horas por aquellos tuits, por los que ha recibido acusaciones de apología de la violencia.

Además de las palabras de Carmena aceptando la inconveniencia de estos comentarios, otras fuentes de Ahora Madrid aeguran que se trata de "una campaña orquestada" para destruir el nuevo gobierno y que nada tiene que ver con el contenido de los tuits. 

El PSOE se ha unido a esta petición de dimisión durante este domingo. La concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid Mar Espinar ha afirmado que “consideramos que deben cesarlo de sus funciones ya que no puede tolerarse una actitud racista en la Villa de Madrid”, según un comunicado.

Por otro lado, una de las afectadas por un chiste reproducido por Zapata, la víctima de un atentado Irene Villa, le ha quitado importancia al asunto.

Los tuits de la polémica

La explicación de Guillermo Zapata

Sobre polémicas y contextos

En las últimas horas se ha generado una polémica en torno a una serie de mensajes aparecidos en mi cuenta de Twitter en 2011: hace ya cuatro años. No voy a negar la existencia de esos mensajes y lamento profundamente que puedan herir la sensibilidad de personas y comunidades. En especial me apena que aquellas personas que hayan sufrido los efectos del odio puedan sentir desconsideración hacia su dolor. A todas esas personas y colectivos quiero ofrecerles una explicación desde la templanza y la responsabilidad, con toda la información que sirva para contextualizar el asunto y que supera con creces los 140 caracteres de un tuit.

Ayer, poco después de que comenzara la polémica, expliqué a través de las redes sociales la posición que siempre he mantenido: condeno tajantemente cualquier tipo de racismo y, por supuesto, también el antisemitismo. Considero que del Holocausto judío se desprende una lección que la humanidad nunca debe olvidar, para que nunca vuelva a repetirse. Del mismo modo, me solidarizo con todas las personas inocentes que han sido víctimas de la violencia y sufren desde entonces los efectos de esos ataques.

Soy un usuario apasionado de las redes sociales, especialmente de Twitter, en la medida que me permite una interacción ágil y constante con decenas de miles de personas. El saber colectivo, el intercambio de información de manera directa y sin intermediarios y la posibilidad de mantener contactos a distancia siempre me han parecido una oportunidad para aprender, debatir y compartir.

Pero también soy consciente, y hoy más que nunca, de que ese medio es propicio a las descontextualizaciones, los ataques desproporcionados, y la generación de polémicas que corren como la pólvora. La brevedad de los mensajes, la rapidez con la que se generan, potencia que esto ocurra.

El escritor israelí Amos Oz escribía en Una historia de amor y oscuridad que «a menudo los hechos amenazan la verdad». Recupero esta frase para pensar en lo que ha ocurrido en las últimas horas.

Los mensajes que más relevancia han tomado en esta polémica aparecen entrecomillados porque se sitúan en el contexto de una conversación sobre “los límites del humor” y aquello que se puede y no se puede decir en las redes sociales y fuera de ellas. Esta conversación deriva del hecho sucedido en enero de 2011 cuando el director de cine Nacho Vigalondo fue despedido del diario El País por escribir varios tuits con un supuesto contenido negacionista del Holocausto, cuando se trataba tan solo de una broma. En esos días se hablaba mucho en las redes sociales sobre los límites del humor y lo que puede o no ser objeto de broma. Aquellos tuits míos tenían por objeto señalar algunos chistes que fueron de uso común (este es el motivo de que estén entrecomillados) durante un periodo de tiempo en ciertos ámbitos, en concreto el de Twitter, y que son profundamente incorrectos por su crueldad. Obviamente, esto es algo que se pierde si desdibujamos el contexto.

Ahora, algunos de aquellos tuits, escritos en ese contexto, el de una conversación sobre el humor negro, han sido recuperados con objeto de ser presentados como ideas que fueran mías, pero que en absoluto defiendo. La descontextualización provoca que se pierda el sentido original. Los hechos, la publicación de esos mensajes, amenazan en este caso la verdad. Los mensajes, extraídos de aquella y otras conversaciones colectivas, aparecen cuatro años después y precisamente en el día en el que entro a formar parte del Ayuntamiento de Madrid como concejal de Ahora Madrid, por lo que la descontextualización de los hechos parece tener una intencionalidad política clara.
Sin embargo, la dimensión de los ataques y la necesidad de reaccionar con la templanza necesaria me han llevado a decidir cerrar temporalmente la cuenta de Twitter en torno a la que giraba la polémica y explicarme en un formato más pausado.

Reitero mi condena al terrorismo de ETA y al antisemitismo y a cualquier otra forma de represión y violencia. Y considero que no es incompatible con el humor negro, siempre y cuando éste sea reconocible como humor.

Ayer adquirí una enorme responsabilidad, la de trabajar por las personas que viven en Madrid desde el Ayuntamiento y como concejal de Cultura y Deportes. Prometí mi cargo con la expresión omnia sunt communia para subrayar mi compromiso con la comunidad. A ella me debo, ahora más que nunca, porque fui votado para defender intereses colectivos, tanto de quien está de acuerdo conmigo como de quien discrepa. A la comunidad doy y daré todas las explicaciones que me pida, en el ejercicio de transparencia que me exijo a mi mismo. En adelante trataré de hacerlo consciente de que, como cargo público, he adquirido también el compromiso de cuidar, respetar y defender las sensibilidades de todas las personas, también aquellas que han podido sentirse heridas.

No quiero hacer una política de redes sociales, de hipervelocidad y ansiedad.  La política que he aprendido con Manuela Carmena estos meses es la de la pausa y la escucha y es la que creo que necesitamos ahora todos los madrileños y las madrileñas.

Reitero mis disculpas a todas aquellas personas que se hayan podido sentir ofendidas por estos tuits.

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