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¿Es exportable el modelo de recogida de basuras de Bildu?

El 'puerta a puerta', que enfrenta a independentistas con PNV, PP y PSE, potencia el reciclaje pero tiene alguna laguna legal

Los datos demuestran que con así se consiguen mejores resultados de recogida selectiva, hasta el 80% de la basura de casa.

El sistema ya se utiliza en muchas localidades catalanas

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Cada día 200.000 vascos reparten su basura en diferentes bolsas antes de sacarla a la calle. Lo hacen cumpliendo rigurosamente el protocolo impuesto por Bildu en la veintena de ayuntamientos que ha implantado el sistema puerta a puerta (PaP). En lugar de contenedores, en estos municipios se han fijado unos postes de unos dos metros de altura para que cada vecino cuelgue en su sitio prefijado su bolsa de basura.

Con la opinión pública dividida, el sistema ha despertado una áspera pelea política en Euskadi, algo poco habitual tratándose de una cuestión de residuos. Bildu y sus votantes lo practican y defienden con frenesí, mientras que el resto de partidos (PNV, PSE y PP) une fuerzas contra el PaP. Pero el método, ¿es bueno o malo? ¿Es exportable o debería ser desterrado?

En Madrid no se lo plantean. En la capital madrileña, para ahorrar gastos, la recogida de basuras a partir de enero se suspenderá los domingos y festivos. En el Ayuntamiento no quieren entrar al debate. No son buenos tiempos para modificaciones que, en un principio, suponen más gasto. En Málaga estudian un sistema de puerta a puerta para el Casco Viejo pero simplemente para evitar el tránsito de camiones y hacer desaparecer los contenedores de la zona histórica. Es una actuación específica para esta área pero no hay un planteamiento general a favor del PaP.

Sin embargo, el puerta a puerta no es una invención de Bildu, ni mucho menos. En este apartado, Cataluña es la punta de lanza. El municipio de Tiana fue el primero en implantar este sistema en el año 2000 y actualmente ya son más de un centenar las localidades catalanas que se rigen por este método de recogida de la basura, exactamente igual que en Puigpunyent, en Mallorca, cuyo alcalde, Miquel Ramon, pertenece al PSOE. Y hay algún caso más, aunque aislado.

Bildu tiene más argumentos a su favor. En Italia está ampliamente extendido; también en Bruselas, o en Brujas, una de las ciudades más turísticas de Europa y que mima al máximo su imagen.

Los datos recogidos en Cataluña y en Euskadi demuestran que con el sistema puerta a puerta se consiguen mejores resultados de recogida selectiva, hasta el 80% de la basura de casa. Con los contenedores el techo está en el 40%, y parece muy difícil superarlo. La Diputación de Gipuzkoa ha anunciado la contratación de más personal para llevar a cabo la tarea.

El diputado general, Martin Garitano, de Bildu, ha descartado la construcción de la incineradora en San Sebastián, una inversión millonaria contemplada por el anterior Gobierno foral, en manos del PNV.

Según el balance que hace el presidente de la asociación de municipios catalanes para la recogida selectiva puerta a puerta, Josep Maria Tost, este sistema resulta económicamente más ventajoso, a pesar de que en un primer momento necesite una mayor inversión.

Pero si todo son parabienes, ¿por qué tanta oposición? Las plataformas ciudadanas contra el PaP han llegado a reunir más de 70.000 firmas de vascos que se sienten amenazados con el modelo de Bildu, hasta el punto de que la formación independentista ha paralizado la implantación de este sistema en localidades como Zarautz o Tolosa. El PNV ha sido el más insistente al reclamar a Bildu un referéndum en cada localidad para decidir el sistema de recogida de basura, pero la petición ha caído en saco roto. La coalición abertzale sí ha defendido en otras múltiples ocasiones la consulta popular.

Según el protocolo establecido, los vecinos deben depositar la basura dentro del horario establecido; en Hernani, por ejemplo, entre las 20.00 y las 23.00 horas, pero para orgánicos solo los miércoles, viernes y domingo; el lunes y jueves se pueden sacar los envases; y el martes es el día del papel. En paralelo, el Ayuntamiento ha reducido el número de papeleras en la localidad.

Marian Beitialarrangoitia era alcaldesa de Hernani cuando se implantó este modelo, en el año 2000. Se congratuló de que en el primer mes el nivel de reciclado subiera hasta el 80%. Eso sí, también hay vecinos que mezclan toda su basura en una sola bolsa, la mete en el coche y antes de entrar al trabajo la tira en un contenedor de San Sebastián, donde no hay puerta a puerta.

Es innegable el fuerte impacto visual de los postes con las basuras colgando, sobre todo en localidades de cierto tamaño, como Arrasate, Oñati o Hernani, con 20.000 habitantes. Los detractores de este sistema sí admiten que podría resultar válido para zonas rurales, de poca densidad urbana, o para urbanizaciones residenciales, con viviendas unifamiliares. Sin embargo, es cierto que en Italia está implantado en grandes urbes.

Los ecologistas también apoyan el nuevo sistema. "Hay que hacer obligatorio el reciclaje", es la justificación de Josetxo Álvarez, de Ekologistak Martxan. Entiende que se trata de erradicar la incineración. Greenpeace es de la misma opinión. Su alternativa es la biometanización y el tratamiento mecánico-biológico.

Mientras, en otros municipios, como Itsasondo (Gipuzkoa), han encontrado un método mixto: la materia orgánica se almacena en contenedores y solo la fracción no reciclable se recoge puerta a puerta un único día a la semana. Algo similar se plantea para enero en la zona de Sakana, en Navarra.

Frente a estas novedades, PNV, PP y PSE-EE apuestan por el quinto contenedor para la materia orgánica. Ya está implantado, aunque solo a modo de prueba, en el barrio bilbaíno de Deusto o en Beasain (Gipuzkoa). Los vecinos que se prestaron voluntarios depositan la basura orgánica en este contenedor marrón, que solo pueden abrir con una llave especial. Así se garantiza el buen funcionamiento.

Con el debate totalmente politizado, los ayuntamientos de Bildu han evitado imponer multas por infracciones de la normativa. No obstante, si los operarios observan que la basura no ha sido correctamente separada, en lugar de retirarla dejan la bolsa en el mismo lugar con una nota que dice: "Entrega incorrecta". Para ello, previamente, los basureros han tenido que mirar el contenido de la bolsa, para comprobar que efectivamente no se ha realizado la separación de residuos de manera correcta.

Esa inspección del contenido de las bolsas cuestiona el derecho a la intimidad de los vecinos. La Agencia vasca de Protección de Datos explica que la información que cualquier persona pueda depositar en la basura pasa automáticamente a depender de la cadena de gestión de residuos; a partir de ahí la competencia sobre esa documentación es de la Administración. No es una cuestión baladí, y las consecuencias jurídicas están en el alero. En la basura de un vecino se podría llegar a descubrir su sueldo, cuentas bancarias, problemas de salud, escritos íntimos, etc.

Pero mucho más que un problema íntimo, en Euskadi se ha convertido en una polémica pública y extremadamente politizada. En Cataluña el PaP es apoyado por todos los partidos (CiU, ERC, PSC, PP, ICV e independientes). En Madrid, el PSOE-PSM se posicionó en su 12º Congreso a favor de la "recogida selectiva puerta a puerta en los municipios que sea posible. Todo ello para alcanzar políticas de residuo cero". En cambio, en las últimas elecciones autonómicas vascas fue parte nuclear del debate electoral, y sin duda la polémica se prolongará al menos otros dos años largos, hasta los comicios municipales.

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