España vuelve a chocar con la negativa de la UE para hacer oficiales el catalán, el gallego y el euskera
Una indiferencia que se ha traducido en negativa. El secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro Marcos, ha llevado sin éxito este martes la petición de España de hacer lenguas oficiales de la UE al catalán, el gallego y el euskera, en un nuevo intento tras la pretensión del Gobierno de Pedro Sánchez de cumplir con los acuerdos de investidura que cerró con el presidente de Junts, Carles Puigdemont.
La fracasada propuesta española solo ha ocupado siete minutos durante el Comité de Asuntos Generales que se celebra este martes en la capital europea, en la que han participado otros tres países, Alemania, Suecia y Lituania, para mostrar su rechazo a la iniciativa, mientras el resto ha optado por el silencio.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, había advertido hace unas semanas de que siendo “totalmente favorables a la ampliación, urge resolver el asunto de las lenguas oficiales, porque es impensable que haya un nuevo idioma si no están el catalán, gallego y euskera”, durante un encuentro con periodistas en Bruselas.
Sin embargo, la sutil amenaza de veto a la adhesión de Montenegro y Albania, los países que están más cerca de empezar los trámites para su inclusión en la UE, no ha causado efecto en un grupo de países que ven como menor el tema de las lenguas españolas.
Fuentes diplomáticas de varios países europeos ya habían avisado que la petición española no tenía cabida en la agenda europea cuando se están negociando “otros aspectos más relevantes” como el presupuesto plurianual o la respuesta a la guerra híbrida de Rusia contra Europa.
“España un gran defensor de que las instituciones deben estar cercanas a la ciudadanía y no perder ese contacto directo y que ello implica el reconocimiento de las lenguas de todos sus ciudadanos. España recuerda que hace tres años el ministro Albares hizo esa propuesta de reconocimiento de todas las lenguas oficiales españolas y esperamos que ese reconocimiento pueda producirse antes que otras lenguas”, ha defendido el secretario de Estado para la Unión Europea a su llegada a Bruselas
Sampedro ha argumentado que las tres lenguas españolas “se pueden incorporar al listado de lenguas oficiales de la Unión Europea simplemente porque ya es hora, después de 40 años de la adhesión de España a la Unión Europea, de acabar con esa discriminación que sufren 20 millones de españoles, 20 millones de europeos que viven en territorios con más de una lengua oficial en comparación con otros europeos que tienen más de una lengua oficial”.
“Mala costumbre”
En el lado contrario, el secretario de Estado alemán para Europa, Gunther Krichbaum, apuntó que “lamentablemente, en la Unión Europea existe la mala costumbre de que los Estados miembros planteen exigencias a sus vecinos que aspiran a ingresar en la Unión, creyendo que así pueden imponer sus posiciones utilizando esa baza como presión. No comparto en absoluto este enfoque”, según informa EFE.
La ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Jessica Rosencrantz, puntualizó: “Déjenme ser muy clara: una cosa es la ampliación; otra son las lenguas. No creo que estos asuntos deban estar interrelacionados”. En el mismo sentido se posicionó el viceministro de Asuntos Exteriores lituano, Sigitas Mitjus, ya que para su país “no es aceptable” vincular la inclusión de las lenguas con la ampliación de la UE.
La posición española se hizo más beligerante ante la posibilidad de que una lengua como el montenegrino pueda ser idioma oficial de la UE cuando la hablan 260.000 personas, mientras que el catalán es hablado por más 10 millones ciudadanos, más de tres millones hablan gallego y el euskera es usado diariamente por más de un millón de personas.
En otras ocasiones en los que España ha pedido la inclusión del catalán, el gallego y el euskera como lenguas oficiales de la UE solo tuvo el apoyo de países como Bélgica, Irlanda Eslovenia y Chipre. Irlanda como país que ocupa la presidencia rotatoria de la UE tiene que mantener la neutralidad en esta ocasión y no puede respaldar la posición española.
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