El Gobierno evita dar detalles sobre el acuerdo con Marruecos pese a las críticas de todo el Congreso

La portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros.

Irene Castro


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Moncloa sepulta en la opacidad todo lo que tiene que ver con el acuerdo alcanzado con Marruecos para recomponer las relaciones diplomáticas que ha conllevado un cambio histórico de la posición de España respecto al Sáhara y que ha soliviantado al socio minoritario de la coalición, a los aliados parlamentarios del Gobierno y también al PP. “La diplomacia requiere de tiempos y discreción. Es así como el Gobierno ha trabajado un acuerdo que es sin duda una buena noticia para España”, ha dicho la portavoz, Isabel Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros en la que ha estado más tensa que en otras ocasiones.

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Al igual que hizo el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, Rodríguez ha señalado que el nuevo marco de relaciones con el reino alauita permite garantizar la “estabilidad”, la “integridad territorial” y la “prosperidad económica”. El Gobierno sugiere así que la integridad territorial española, en concreto la de Ceuta y Melilla, ha estado amenazada. Pero cuando se le pregunta cuándo se ha producido esa quiebra de la seguridad, dan la callada por respuesta.

“En el momento en que inauguramos una nueva etapa conviene mirar hacia adelante y no hacia atrás”, ha respondido la portavoz a la pregunta de cuándo ha habido una amenaza a la integridad territorial española. “Estamos satisfechos de este acuerdo que significa recomponer las relaciones diplomáticas con un vecino estratégico”, ha agregado Rodríguez, para quien lo fundamental es “velar por el interés general” de los españoles. Fuera de micrófono, los periodistas también han interpelado a los miembros del Gobierno por ese cuestionamiento a la integridad territorial de España. “El presidente viaja mañana a Ceuta y Melilla”, ha sido la respuesta.

Pedro Sánchez se desplazará este miércoles a las dos ciudades autónomas, donde se reunirá con sus respectivos presidentes. Se trata de una imagen simbólica dado que no es habitual que se produzca porque Marruecos no ve con buenos ojos la presencia gubernamental en Ceuta y Melilla. La última vez que el presidente viajó a las ciudades autónomas fue en mayo de 2021, cuando se produjo la crisis con Marruecos por la acogida humanitaria del líder del Frente Polisario, Brahim Galli, que tuvo como respuesta la entrada masiva de unas 9.000 personas en Ceuta. A pesar de que la intención del presidente era volver, no lo había hecho hasta ahora.

Moncloa evita dar cualquier detalle sobre lo que denomina un “acuerdo” con Marruecos, aunque no se plasmará oficialmente de ninguna manera que tenga que pasar por el Consejo de Ministros o el Congreso, según reconocen fuentes gubernamentales. “Es un nuevo marco de relaciones”, se limitan a decir, “se irán forjando las relaciones”, expresan en referencia a las visitas de Albares en las próximas semanas y de Pedro Sánchez posteriormente.

Pero no dan ningún dato sobre cómo se llevó a cabo ese acuerdo que reconocen que se ha preparado durante “meses” a espaldas del socio minoritario. La portavoz no ha querido decir si Sánchez ha hablado con la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, escudándose en el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros. La líder de Unidas Podemos en la coalición, que está molesta, al igual que Podemos, con la decisión, dijo que tienen una conversación “pendiente”. Pero Rodríguez tampoco ha contestado a si hablarán próximamente. Tampoco ha querido explicar por qué no se informó al principal partido de la oposición.

¿Cuándo envió la carta Sánchez al rey Mohamed VI que publicó Marruecos sobre la nueva posición respecto al Sáhara? ¿Hará público el Gobierno el contenido íntegro de esa misiva? ¿Se informó al rey Felipe VI, que en la ONU defendió el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, sobre el giro? Todas esas preguntas quedan sin respuesta y el Gobierno se remite a la comparecencia del ministro de Exteriores este miércoles en el Congreso, a pesar de que la portavoz ha asegurado que llevan dando explicaciones “desde el minuto uno”.

Sánchez también ha tenido que ceder y acudirá al Congreso la próxima semana para rendir cuentas del Consejo Europeo de los próximos días, del plan de respuesta a la guerra que aprobará el día 29 el Consejo de Ministros y del “acuerdo” alcanzado con Marruecos. Moncloa negaba ayer por la noche que la comparecencia fuera a ser en esa fecha. Lo que ha conseguido es que el Pleno sea para hablar de todas esas cuestiones y no solo del Sáhara, como pretendían todos los grupos parlamentarios, que han presionado para que compareciera esta misma semana. El PSOE se ha opuesto y, al no haber unanimidad, la propuesta ha decaído.

Albares no precisa nada en el Senado

Albares ha tenido en la oportunidad de rendir cuentas en sede parlamentaria durante la sesión de control del Senado, pero ha hecho equilibrios para sortear el asunto ante las críticas de PP, PNV y ERC respecto a la gestión del acuerdo con Marruecos y el viraje en la posición del Sáhara. “En todas las situaciones, el Gobierno con la ONU y la legalidad internacional”, le ha respondido a la senadora vasca Estefanía Beltrán, que le ha reprochado que el Estado haya “sucumbido una vez más al chantaje de Marruecos”, le ha preguntado por qué no hace público el pacto y por qué no actúa con el Sáhara igual que con la invasión rusa de Ucrania.

Calcada ha sido la respuesta a los senadores de PP y ERC, Pilar Rojo y Jordi Martí, respectivamente. “La posición de España está en el marco de la ONU, con la carta de la ONU, con las resoluciones del Consejo de Seguridad y con el enviado personal del secretario general para el Sáhara Occidental”, les ha contestado. La conservadora había rechazado que un cambio histórico lo diera a conocer el régimen marroquí tras adoptarse “sin consenso y por un partido en solitario”. “No nos mientan”, le ha espetado Rojo. El republicano había lamentado que España haya “dejado atrás su neutralidad como potencia descolonizadora” y “abandonado a su suerte al pueblo saharaui”. 

Pero es que en el Gobierno sostienen que no ha habido ningún viraje. “España se mantiene en la misma posición y es que se debe buscar una solución en el marco de Naciones Unidas mutuamente aceptada”, ha dicho la portavoz antes de añadir: “El plan de autonomía puede permitir avanzar, es la base más realista para alcanzar una solución, pero debe alcanzarse en el marco de la ONU”. Ese es precisamente el cambio. Hasta ahora lo máximo que habían hecho los gobiernos era saludar los “esfuerzos serios y creíbles” de Rabat en la búsqueda de una salida y, en tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero, sí dijo que el plan de autonomía era una propuesta “positiva”. Pero lo que hizo Sánchez en la carta secreta al rey de Marruecos es dar un paso más.

Ese paso ha molestado, además, a Argelia, que ha llamado a consultas a su embajador. El Gobierno tampoco quiere dar muchos detalles sobre cómo se informó a ese “socio estratégico” de la nueva posición respecto al Sáhara para recomponer la relación con Marruecos. No obstante, en el Gobierno dan por hecho que se mantendrán las relaciones comerciales, especialmente las relacionadas con el gas. “La relación es excelente esperemos que siga siendo así con total normalidad”, ha expresado la vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

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