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La izquierda confederal pierde más de la mitad de su representación autonómica desde 2015

IzquierdaCCAAs

Iñigo Aduriz / Ainhoa Díez

21 de marzo de 2026 21:47 h

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La izquierda confederal está intentando reconfigurarse en las últimas semanas tras perder en la última década más de la mitad de su representación en los parlamentos autonómicos. Por un lado, los partidos que configuraron la coalición de Sumar están trabajando en una alianza para las próximas citas electorales después de encajar fuertes caídas en los recientes comicios de Aragón y Castilla y León, donde se quedaron sin escaños. En Extremadura, en cambio, la alianza Unidas por Extremadura que aglutinó a Podemos, IU y Alianza Verde sí consiguió mejorar su resultado pasando de cuatro a siete diputados en la Asamblea extremeña.

De momento, los pasos que han dado los partidos de Sumar se concentraron en un acto conjunto el pasado 21 de febrero bajo el lema 'Un paso al frente', en el que representantes de Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Comuns escenificaron su unidad de acción. Pero aún está por concretar cuál será el nombre de la coalición y, sobre todo, su principal cabeza visible tras el anuncio de la vicepresidenta Yolanda Díaz de dar un paso al lado y dejar el liderazgo del espacio. Todos los partidos han pedido informalmente al ministro Pablo Bustinduy que sea él su máximo representante, pero él ya ha dicho que, por el momento, no está dispuesto a asumir esa responsabilidad.

Podemos, por su parte, anunció una “reflexión rotunda” tras la debacle en Castilla y León del pasado 15 de marzo donde se quedaron como fuerza extraparlamentaria. A la espera de conocer más detalles de esos cambios anunciados, este jueves trascendió que su secretaria de Organización y candidata a las futuras generales, Irene Montero, protagonizará un acto en Barcelona junto al portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, y el excoordinador de Catalunya en Comú Xavier Domènech. El acto adquiere especial relevancia después de la iniciativa protagonizada por el propio Rufián el 18 de febrero junto al diputado madrileño de Más Madrid Emilio Delgado, en el que ambos reclamaron sinergias entre las fuerzas de la izquierda confederal y los partidos progresistas de corte soberanista para intentar lograr la mayor representación posible en nuevas elecciones y frenar el ascenso de la extrema derecha.



Todos esos movimientos en el espacio confederal responden a la realidad de las urnas. En 2015, al poco del nacimiento de Podemos, las fuerzas de la izquierda alternativa contaban con 186 representantes en los distintos parlamentos autonómicos, una cifra que alcanzó su techo un año después, en 2016, cuando tras los procesos electorales de ese año llegaron a los 202 diputados en las cámaras regionales. Desde entonces esa cifra ha ido cayendo de forma progresiva, especialmente desde 2021. La fotografía actual muestra que esos escaños de la izquierda confederal en los territorios son solo 82, menos de la mitad que en 2015. Es más, los partidos del espacio alternativo se han quedado progresivamente sin diputados en Castilla y León, Galicia, Canarias, Cantabria y Castilla-La Mancha, mientras en Illes Balears y Euskadi solo cuentan con un parlamentario.

Los dos territorios donde más fuerza han tenido los partidos del espacio confederal en la última década han sido la Comunitat Valenciana y la de Madrid. De hecho, en esta última, los distintos partidos del espacio –primero, IU y Podemos y, después, Más Madrid– se han mantenido en los 27 escaños desde entonces. En las elecciones autonómicas de 2015 fue Podemos el que, en solitario, alcanzó esos 27 diputados. Cuatro años después, cuando se creó Más Madrid a raíz de la escisión de Podemos, la coalición regional logró 20 escaños y la alianza de Podemos e IU (Unidas Podemos - Izquierda Unida - Madrid en pie) obtuvo siete. Ese mismo esquema se repitió en 2021. Y en los últimos comicios, los de 2023, fue Más Madrid quien obtuvo los 27 escaños, mientras Unidas Podemos (Podemos + IU) no logró representación.

En la Comunitat Valenciana, la izquierda confederal (en este caso, además de IU y Podemos también se ha presentado Compromís) alcanzó su mejor cifra en 2015. Entonces Compromís logró 19 escaños y Podemos, 13, por lo que, en suma, alcanzaron los 32 diputados en les Corts, y eso que Esquerra Unida, que concurría por separado, no logró representación. Cuatro años después, en 2019, Podemos e IU sí fueron en una lista conjunta bajo las siglas de Unides Podem. Entonces la coalición logró ocho escaños que, sumados a los 17 que obtuvo Compromís, alcanzaron los 25. Las últimas elecciones valencianas fueron en 2023 y, desde entonces, tan solo está Compromís en les Corts con 15 escaños, ya que la alianza de Unides Podem no obtuvo representación.



Andalucía, otra de las plazas fuertes de la izquierda, también ha vivido un progresivo declive de la izquierda confederal. Hace una década, en 2015, la suma de Podemos e IU, que concurrieron en listas distintas, alcanzó los 20 diputados (15 de Podemos y cinco de IU). En 2018, en cambio, se logró una alianza conjunta que se denominó Adelante Andalucía y que logró 17 diputados en el Parlamento andaluz. El grupo se rompió con la escisión de las principales fuerzas políticas. Ya en 2022 –los últimos comicios celebrados hasta el momento– el proyecto Adelante Andalucía se presentó sin Podemos ni IU, que crearon su propia alianza: Por Andalucía. El primer grupo logró solo dos escaños y el segundo, cinco, por lo que la izquierda confederal alcanzó los siete escaños.

En 2015, los partidos de la izquierda confederal en Aragón –Podemos, IU y Chunta, por separado– llegaban a los 17 escaños. Desde entonces su representación se ha ido mermando si bien encajó un pequeño repunte el pasado 8 de febrero por el crecimiento de Chunta. En 2019, los tres partidos volvieron a presentarse por separado. Podemos sufrió una fuerte bajada al perder nueve escaños y quedarse en solo cinco, IU mantuvo uno y Chunta logró tres, por lo que, en suma, se quedaron en nueve parlamentarios en las Cortes aragonesas. El espacio continuó empequeñeciendo en los siguientes comicios, los de 2023. También con candidaturas independientes, los partidos de la izquierda confederal se quedaron en solo cinco diputados (tres de Chunta, uno por Podemos y otro por IU) en las elecciones de 2023. Y, finalmente, en las elecciones del pasado día 15 Podemos no logró escaños en las nuevas Cortes, pero Chunta escaló hasta los seis parlamentarios e IU mantuvo uno.

Aunque con cifras más reducidas, el fenómeno se ha repetido también en Asturias. El ciclo comenzó en 2015 con 14 escaños para la izquierda confederal, que se presentó en dos candidaturas: Podemos (nueve) e IU (cinco). En las siguientes elecciones el espacio confederal se estrechó al quedarse con solo seis representantes, cuatro de Podemos y dos de IU, que se presentó como Asturias por la Izquierda. Y en las últimas elecciones al Principado, celebradas en 2023, la izquierda confederal continuó mermando: Podemos logró un solo escaño y Convocatoria por Asturias –marca en la que concurrió IU–, tres, con lo que pasaron de los seis a solo cuatro.



El mayor éxito de los partidos a la izquierda del PSOE en Castilla y León se dio precisamente en 2015. En las elecciones de ese año Podemos obtuvo diez procuradores en las Cortes castellanas y leonesas e IU logró uno: en suma, 11 escaños para el espacio confederal. En 2019 hubo una debacle para sus intereses. Podemos e IU concurrieron por separado y la primera obtuvo solo dos parlamentarios mientras la segunda se quedó sin representación. En 2022 sí fueron juntos y únicamente lograron un representante en las Cortes, pero en los comicios del pasado día 15 ni siquiera consiguieron ese escaño y la izquierda confederal desapareció del nuevo parlamento.

En Catalunya, IU y Podem sí concurrieron de forma conjunta en las elecciones de 2015. La coalición Catalunya Sí Que Es Pot obtuvo entonces once asientos en el Parlament. Dos años después, en los comicios de 2017, la nueva coalición Catalunya En Comú Podem bajó hasta los ocho diputados, los mismos que logró en 2021. En la última llamada a las urnas a los catalanes, en 2024, los Comuns concurrieron sin Podem, que optó por no presentarse a las elecciones, y lograron solo seis escaños. En Illes Balears el espacio comenzó la década con diez diputados, los obtenidos por Podemos, pero la cifra se redujo a seis en los comicios de 2019, y eso que concurrieron juntos Podemos e IU bajo las siglas de Unidas Podemos. En 2023, última fecha con las urnas abiertas en las islas, la alianza se hundió al quedarse con un único escaño en el Parlament balear (donde Més per Mallorca sí cuenta con cuatro diputados aunque no se ha incluido en este trabajo porque en la última década también ha concurrido en alianzas con fuerzas independentistas).

Una de las comunidades donde la izquierda confederal se ha quedado sin representantes parlamentarios ha sido Galicia. En 2015 la cámara autonómica estaba configurada por las elecciones de 2012, en las que Alternativa Galega de Esquerdas (unión de Anova y Esquerda Unida) irrumpió con nueve escaños. En 2016, siguiente cita con las urnas, Podemos, Anova y Esqueda Unida conformaron En Marea, que logró 14 escaños. La coalición se llamó Galicia En Común en 2020, pero no logró ni un escaño. Tampoco obtuvieron representación Sumar ni Podemos en las últimas elecciones, las de 2024, en las que concurrieron por separado.

En Canarias, en 2015, Podemos logró siete escaños, que se vieron reducidos a cuatro en 2019, cuando la candidatura se llamó Sí Podemos Canarias, e integró a todo el espacio confederal. Desde 2023 la izquierda alternativa no tiene representación en el parlamento canario. En Navarra en 2015 se presentaron por separado Podemos e Izquierda-Ezkerra (las siglas en las que concurrió IU). En conjunto obtuvieron nueve escaños –siete de Podemos y dos de IE–, una cifra que con el mismo escenario electoral se redujo a solo tres en 2019 (dos de Podemos y uno de IE). En 2023, las últimas elecciones, la candidatura se llamó Contigo Navarra - Zurekin, y la integraron Podemos Navarra, Izquierda Unida de Navarra, Batzarre, Alianza Verde y Verdes Equo. Solo logró tres escaños.

La deriva a la baja solo se ha revertido en Extremadura. En 2015 Podemos tuvo seis parlamentarios en la Asamblea extremeña mientras la alianza Ganemos Extremadura en la que se integró IU no logró ninguno. En 2019, cuando Podemos e IU ya concurrieron juntos, cuatro, los mismos que en 2023. Pero en las elecciones de diciembre Unidas por Extremadura mejoró y alcanzó los siete diputados. En cambio, en Murcia, La Rioja, Cantabria y Castilla-La Mancha, donde Podemos e IU también se han presentado de forma conjunta desde 2015, la evolución ha sido negativa. La izquierda murciana pasó de seis diputados en 2015 a los dos actuales. Fueron cuatro los representantes del espacio confederal en La Rioja hace una década, pero desde 2019 solo tienen dos. Cantabria comenzó la década con tres escaños de Podemos-IU, que perdió en 2019 y no ha vuelto a recuperar.

Finalmente, el escenario es peculiar en Euskadi, donde en 2015 la izquierda confederal no estaba representada en el Parlamento de Vitoria. En 2016, Elkarrekin Podemos (alianza de Podemos y Ezker Batua) irrumpió con fuerza con 11 diputados, pero en 2020 su apoyo se redujo hasta los seis escaños. En los últimos comicios, los de 2024, Sumar y Podemos concurrieron por separado y solo consiguió representación la primera, con un único asiento.



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