El PP llevará a la convención de otoño su “combate contra la ideología de género”

Pablo Casado, durante el XIX Congreso del partido, en julio.

El PP quiere culminar el giro emprendido por Pablo Casado desde su elección como presidente del partido en la Convención Nacional que celebrará el próximo otoño, poco después del inicio del nuevo curso político. Allí los conservadores pretenden dejar “negro sobre blanco” el “refuerzo ideológico” que ha caracterizado al nuevo equipo, para plasmarlo en los programas electorales con los que concurrirá en el ciclo que comienza el próximo año con los comicios autonómicos y municipales. La reunión pondrá punto final al PP de Mariano Rajoy y consolidará al de Casado, que buscará en el encuentro el respaldo orgánico a su proyecto político.

Andrea Levy, también a favor de volver a la ley del aborto del 85: "Me preocupa que sea un derecho"

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Según ha podido conocer eldiario.es de fuentes del Comité Ejecutivo Nacional del partido, uno de los asuntos que centrará el cónclave será el “combate” que tiene previsto poner en marcha el PP contra lo que Casado llama “ideología de género”. Los conservadores quieren realizar un posicionamiento “claro” a “favor de la familia y de la vida” o en contra de las políticas de paridad. Y aprovecharán para ello esa convención que según miembros de la dirección de Casado tendrá lugar “a finales de septiembre o principios de octubre”, aunque fuentes oficiales del partido insisten en que “no hay fecha” cerrada.

Durante la campaña de las primarias el máximo dirigente popular ya anunció que la lucha contra esa “ideología de género” iba a ser una de sus prioridades. “Es un colectivismo social que el centro derecha tiene que combatir”, decía en julio. 

El término empleado por el líder de los conservadores es habitualmente utilizado por sectores de la derecha extrema y muy especialmente ultracatólicos para nombrar al feminismo y como argumento para oponerse a avances sociales y leyes relacionadas con la salud sexual y reproductiva de las mujeres, la lucha contra la violencia machista o los derechos del colectivo LGTBI. No solo se utiliza en el contexto español, sino que se ha articulado todo un fenómeno internacional bien organizado y formado por partidos, lobbys y representantes católicos que repiten el mismo mensaje con tono apocalíptico. 

El debate del aborto

En esa batalla que el PP quiere emprender en la Convención Nacional el equipo de Casado pretende dejar claro que “el aborto no es un derecho” sino “un drama”. El líder conservador buscará el consenso del partido para fijar postura. No obstante, la idea con la que parte el líder de los conservadores implica modificar la ley aprobada por el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, de plazos, para volver a la del 85, de supuestos. Según él, esa es una normativa “de consensos”, a pesar de que Alianza Popular, predecesora del PP, la recurrió ante los tribunales, y no se produjo ese acuerdo.

La normativa hoy vigente contempla la despenalización total del aborto en las 14 primeras semanas, sin tener que alegar motivos, y de manera libre, informada y por la Seguridad Social. Además, amplía a la semana 22 en casos de “graves riesgos para la vida o la salud de la madre o el feto”. Lo que quiere Casado es recuperar la ley que estuvo en vigor hasta 2010 y que se limitaba a contemplar tres supuestos bajo los que era posible interrumpir el embarazo: en cualquier momento de la gestación si suponía “un grave peligro para la vida o la salud física o psíquica” de la mujer; en las 12 primeras semanas si el feto era fruto de una violación; y dentro de las 22 semanas si iba a nacer con “graves taras físicas o psíquicas”.

El Gobierno de Rajoy ya quiso en 2014 recuperar esa normativa de 1985. Pero sus pretensiones fracasaron por las encuestas desfavorables y la presión del movimiento feminista, que desembocó incluso en la dimisión del entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón.

En las últimas horas, la vicesecretaria de Estudios y Programas del partido, Andrea Levy, se ha sumado a las pretensiones de su líder, tal y como ha asegurado en una entrevista en Vanity Fair, en la que ha confesado que lo que le “preocupa” es que el aborto sea considerado un derecho. También el número dos de Casado, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, insistía el pasado fin de semana en que el aborto “no es un derecho” y abogaba por dar más ayudas para que los embarazos sigan adelante. Pero el aborto genera un debate interno en el PP que podría rebrotar en la convención de otoño, porque dentro de las filas conservadoras hay también quien respalda la despenalización hoy vigente. 

Otras medidas

Además del rechazo al aborto, las fuentes consultadas explican que la lucha contra la “ideología de género” del nuevo PP también se materializará situándose frente a la política de cuotas y planteando una oposición frontal al Gobierno de Pedro Sánchez en medidas como la que pretende “adecuar” la Constitución a un lenguaje inclusivo. Los conservadores insisten, en todo caso, en su apuesta por la “igualdad de oportunidades” que implica que “el género no sea ni un requisito, ni un plus, ni un mérito ni un hándicap”.

El partido quiere que la del próximo otoño sea “una gran convención de rearme” en la que concretarán además su programa sobre economía, industria, el futuro del Estado del Bienestar o la bajada de impuestos. También estarán encima de la mesa asuntos como la vivienda, las infraestructuras o la financiación autonómica, donde los diferentes barones regionales mantienen posiciones enfrentadas de acuerdo a los intereses de sus territorios.

Asimismo, el PP tratará de institucionalizar su rechazo a la eutanasia y su endurecimiento de las posturas sobre la inmigración, principal bandera en las últimas semanas que vinculan con la defensa de la seguridad ciudadana. En la convención planteará además la ilegalización de los partidos independentistas, dado que Casado no entiende que una formación política pueda llevar en sus estatutos que quiere “romper la Constitución y romper la ley”.

El cónclave consumará definitivamente el viraje a la derecha que el nuevo líder conservador se fijó como objetivo nada más llegar a la presidencia del partido. Aunque la dirección de la formación asegura que más que un giro ideológico, lo que hace el nuevo PP es “hablar claro”. 

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