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ENTREVISTA | José Enrique Serrano

"La referencia histórica del PSOE sigue siendo Felipe González"

El negociador de Pedro Sánchez, José Enrique Serrano, desvela que el PSOE cerró un acuerdo por escrito con otra fuerza política antes de firmar el pacto con Ciudadanos

Serrano considera que los elogios de Pablo Iglesias a Zapatero se explican como "una forma bastante expresa de tratar de captar apoyo entre gente del PSOE" 

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Jose Enrique Serrano, miembro del equipo negociador de Pedro Sánchez.

Jose Enrique Serrano, miembro del equipo negociador de Pedro Sánchez.

Cuando José Enrique Serrano llegó a La Moncloa en marzo de 2004 para preparar la mudanza de Zapatero, el guardia civil de la puerta le recibió con una frase: "Bienvenido a casa, Don José Enrique". Este madrileño de 66 años fue jefe de gabinete de Felipe González y repitió en el cargo con José Luis Rodríguez Zapatero. Serrano ha pasado media vida engrasando la sala de máquinas de los gobiernos del PSOE.

Pedro Sánchez le volvió a llamar para liderar el equipo negociador que buscó un Gobierno tras las elecciones del 20D y ahora forma parte de eso que el PSOE denomina como "Gobierno en la sombra". El veterano político conversa con calma y la entrevista se desarrolla al ritmo que solo bailan los que se citan con periodistas una vez cada diez años.

Acaba de decir Pablo Iglesias que Zapatero es el mejor presidente de la democracia y que le consulta cada vez que tiene dudas importantes. ¿Cuál cree que es la pretensión de esas revelaciones a estas alturas de campaña?

Yo creo que la misma o parecida a la que encierra su repentina fe socialdemócrata que, en definitiva, es una forma bastante expresa de incidir en el electorado socialista y tratar de captar apoyo entre gente del PSOE. Más allá de eso, no acierto a entender qué persigue. No entiendo sinceramente que un presidente socialista, ni siquiera Zapatero, sea el modelo de dirigente para Pablo Iglesias.

¿Le llama la atención este buen tono de Iglesias con un expresidente socialista, cuando hace nada usaba el nombre de otro expresidente para decir que el PSOE tiene el pasado manchado de cal viva?

Él se encarga de insistir en la misma línea porque decir que José Luis Rodríguez Zapatero es el mejor presidente de la democracia es también decir que Felipe González no lo ha sido. Y eso tiene como objetivo a los votantes socialistas, que adoran a sus dos presidentes. Nadie duda de que la referencia del PSOE todavía para la mayor parte de la población es Felipe González. Esa referencia lo es para los que trabajamos en el Gobierno de Zapatero y para el propio Zapatero. La referencia histórica del PSOE en la etapa moderna sigue siendo Felipe González.

Deduzco de sus palabras que la pugna de votos en la que Iglesias está volcado es la que se encuentra en la frontera entre el PSOE y Unidos Podemos.

Viene siendo el objetivo desde hace meses. Hay textos escritos por algunos de los líderes de Podemos donde señalan que el objetivo estratégico de alcanzar el poder tiene un objetivo previo que es sustituir al PSOE como referente de la izquierda española.

¿Usted cree que Pablo Iglesias es un socialdemócrata?

No.

¿Por qué?

Yo creo que la socialdemocracia es una mezcla de derechos y libertades, admisión de las reglas del mercado sometidas a ordenación y creencia profunda con las reglas esenciales de la democracia. No niego que Pablo Iglesias defiende un sistema de derechos y libertades y puede aceptar determinado tipo de reglas del mercado más confusamente y que también más confusamente acepta las reglas de la democracia. Pero yo he leído sus propuestas y algunos documentos suyos y ahí no está la misma concepción de la democracia que tenemos nosotros.

¿Dónde ve las mayores diferencias?

Pues pongo un ejemplo que para mí es muy claro. Podemos hace una propuesta de reforma de la Constitución y ahí está escrito que esa propuesta dice que, ante la minoría de bloqueo de la que dispone el PP para un cambio constitucional, lo que hay que hacer es prescindir del procedimiento de reforma previsto en la propia Constitución y olvidarnos de ella. ¿Cómo? Pues haciendo alegación del principio de que la soberanía reside en el pueblo y al amparo de esa declaración convocar un referéndum en el que le pedimos a los españoles que nos apoyen en obviar el procedimiento de reforma previsto en la Constitución.

Ese referéndum, como todos, se gana. Eso no es una concepción de la democracia que, entre otras cosas, exige el respeto a las normas y procedimientos preestablecidos.

En una entrevista en eldiario.es, Pedro Sánchez ha dicho que la oferta de acuerdo que plantea Podemos caduca el 27J. ¿Lo comparte?

Esa oferta se pudo formalizar el día 2 de marzo. La posición de fondo del PSOE no ha cambiado y por tanto si esa posición de fondo es con la que se quiere pactar, ¿por qué no se pactó entonces? Eso es lo que justifica nuestra desconfianza.

¿Si las negociaciones se hubieran retransmitido por streaming, habría Gobierno en este momento?

Yo creo que no. En mi opinión personal nunca hubo voluntad cierta y decidida de afrontar la aventura de un Gobierno transversal como ofreció el PSOE desde el primer día.

¿Por parte de Podemos?

Por parte de Podemos y por parte de algunos de los grupos con los que tuvimos negociaciones.

Explíquese.

Yo me explico. Nosotros mantuvimos reuniones por separado con más de un partido. Avanzamos con todos ellos. E incluso cerramos un preacuerdo con carácter previo al que después firmamos con Ciudadanos. Yo creo que falló la voluntad desde el principio. 

¿Con qué partido cerraron ese preacuerdo por escrito anterior al que firmaron con Ciudadanos?

No se lo puedo revelar. 

¿El peso en nuestra democracia se mide en votos o en escaños?

Desde luego para elegir al presidente del Gobierno, en escaños. La elección en España la hace el Parlamento y no una elección popular.

¿Qué debería hacer el PSOE para recuperar a ese votante que se le ha ido a Podemos?

Dos cosas. Una, hacer una campaña de carácter propositivo. Como pocas veces antes, el PSOE se está empeñando en hablar de cosas concretas, incluso arriesgando en atreverse a decir algunas cosas que todos saben que están ahí y que nadie se atreve a hablar de ellas. El caso de lo que hemos hecho con la propuesta de un impuesto finalista y específico para la Seguridad Social. Hablar de esto, haberlo dicho ya es arriesgado.

Segunda cosa, yo creo que Podemos ha sido capaz mucho más que el PSOE de incorporar a su quehacer político el uso de las redes sociales, donde es evidente que Podemos se adelantó y también incluso en el lenguaje con el que expresa su análisis de la situación.

¿Por qué pueden? Porque no tienen hipotecas, no ya de una acción de gobierno sino de una trayectoria fundada en la afirmación permanente de determinado tipo de criterios, de determinados valores sobre los que el PSOE ha construido todo su discurso político. Cambiar esto es muy complicado.

Ya que me habla de hipotecas, ¿cómo lleva el PSOE el pago de las suyas?

Yo creo que las cosas en ocasiones son como son y en ocasiones son como parecen. Hay que haber estado en el día a día de la situación que se vivió en España y hacer frente a lo que casi pareció que era un rayo que caía fulminante en 2008 y las decisiones que hubo que tomar. Esas decisiones han hecho que el periodo de gobierno de la segunda legislatura de Zapatero pareciese que fuese una mezcla de todos los males. Yo creo que eso es profundamente injusto y se irá ponderando conforme vaya pasando el tiempo.

¿A usted le gusta el sistema electoral y los efectos de la ley D'Hont?

Nosotros hemos incluido en nuestro programa el compromiso de abrir un debate sobre la reforma del régimen electoral. Creemos que el sistema D'Hont ha proporcionado una gran estabilidad política en España. Esa estabilidad es un factor que contribuye a que determinado tipos de cosas rueden favorablemente para los intereses colectivos pero es verdad que se producen algunas disfunciones.

La Ley D'Hont produce el fenómeno Izquierda Unida y produce también el fenómeno nacionalista. Cuando se discute sobre esto, nadie pone en cuestión el resultado en escaños de determinados votos que en el computo del Estado no son nada. De cara a imaginar una revisión del sistema, hay mil fórmulas. Cada matemático ofrece fórmulas para minorar los efectos negativos del sistema y no hay forma de cuadrarlo todo.

No es nada fácil en términos políticos. Cada vez que he asistido a sesiones entre gente de partidos para hablar de la reforma de la ley electoral, son discusiones que se mantienen con una calculadora al alcance de la mano y en ellas se dice: a ver... un momento. Ah, esto me va bien. ¡Esto no! Porque toman los ejemplos de su circunscripción y de cómo les afecta a sus intereses cada una de las posibilidades.

Si Podemos queda por encima del PSOE en escaños, ¿es posible un Gobierno de Podemos que sea apoyado por el Partido Socialista?

Yo creo que será difícil. Si eso sucede, el PSOE, con toda seguridad, necesitará reflexionar sobre sí mismo y no es ese un ambiente muy proclive para incorporarse a soluciones de gobierno estando herido.

Y si las circunstancias les llevan a decidir entre permitir que gobierne Rajoy o ir a nuevas elecciones, ¿qué recomendaría usted?

No lo sé. Lo digo con toda sinceridad. Nosotros no vamos a participar en un Gobierno con el PP. Facilitar un Gobierno de Rajoy lo veo profundamente difícil. Hacer eso es tanto como negar lo que yo creo que todos aceptamos y es que las elecciones reflejen una voluntad del país de cambio y de regeneración. De una forma u otra, la permanencia de Rajoy al frente del Gobierno ni es cambio y no le permite enarbolar la bandera de la regeneración. Con la torpeza con la que se han conducido estos años es imposible.

Me sorprende que es la primera persona con la que yo hablo y no me repite el mantra de que “en ningún caso habrá terceras elecciones”.

Yo no soy dado a mantras y todo el mundo lo sabe. Todos haremos lo posible para que no se repitan las elecciones. Un año sin Gobierno significa un coste brutal. No se ha tomado una sola decisión desde noviembre.

Sin embargo, el CIS dice que a los ciudadanos no les preocupa.

Mientras a los ciudadanos no les preocupa, siguen pasando cosas. Le pongo un ejemplo muy claro. ¿Qué va a hacer este país si la semana que viene triunfa el Brexit en el Reino Unido y se desencadena un maremoto? Evidentemente el Gobierno tendrá que reaccionar pero no podrá hacerlo como si acabase de ganar las elecciones por mayoría absoluta. Y eso significará retrasos, conflictos...

Usted ha sido jefe de gabinete de Felipe González, jefe de gabinete de Zapatero... ¿No hay dos sin tres?

No, yo ya soy muy mayor para eso y podría ser ya un poco caricatura. Tengo que decir que yo he tenido un regalo vital. De verdad lo pienso. He aprendido del país, de la realidad, de los problemas del país, de las posibilidades y de qué puede hacer un Gobierno mucho más que siendo ministro. He estado en el ojo del huracán y de eso se aprende mucho. Sobre todo, si lo que quieres es aprender para poder ayudar.

¿Le molesta que le llamen fontanero?

Siempre cuento que a Carlos Aragonés, exjefe de gabinete de Aznar, con quien tengo una magnífica relación, le llamaban “Príncipe de las Tinieblas”. Probablemente lo llevemos en los genes. Él, con el PP, es el príncipe y a mí, siendo miembro de un partido obrero, me toca ser fontanero (risas).

No ha dado usted muchas entrevistas.

Esta es la tercera.

¿En qué periodo?

Desde 1987.

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