Los temas del día
¡Buenos días! Arranca una jornada que continúa marcada por las tensiones en lo que rodea a la reforma de la ley de 'solo sí es sí'. Te dejamos por aquí algunos temas de la edición de este viernes de elDiario.es:
-Solo 4 de 70 diócesis han informado a la Fiscalía sobre casos de abusos sexuales: a finales del pasado mes de noviembre, la Fiscalía pidió a un total de 70 diócesis información sobre casos de pederastia de los que tuvieran conocimiento a través de las oficinas de atención a víctimas que obligó a abrir el papa Francisco. A día de hoy, han respondido 29 –menos de la mitad– y solo cuatro de ellas han aportado datos.
-Sánchez descarta la ruptura de la coalición pero ordena no ceder ante Podemos en la reforma del 'solo sí es sí': la falta de acuerdo en la reforma de la ley de 'solo sí es sí' crea tensiones en el seno del Gobierno. Mientras los socios reconocen abiertamente que se está produciendo el momento más delicado de la convivencia, el presidente Pedro Sánchez descarta tomar decisiones drásticas que lleven a un adelanto electoral y a dar sensación de fracaso en esta forma de gobernar.
-Europa considera “injustificados” más de 300 permisos de ocupación de la costa ampliados por la amnistía del PP: desde que, hace diez años el Gobierno de Mariano Rajoy (PP) permitió prorrogar casi automáticamente durante décadas las ocupaciones que iban a caducar de fábricas, chiringuitos o pasarelas en la costa, 346 de estos permisos han sido alargados de manera “injustificada”, según califica la Comisión Europea.
-El jefe de la patronal cobra siete veces más que los líderes de los sindicatos mayoritarios: mientras que Antonio Garamendi percibe un salario de casi 400.000 euros anuales, desde CCOO informan de que Unai Sordo gana 55.530, y en UGT informan de que Pepe Álvarez cuenta con un sueldo de 48.800.
-El riesgo de estampida en Ciudadanos se traslada al Congreso: el creciente malestar interno entre los diputados afines a Bal con Inés Arrimadas y el único diputado que le es fiel, Guillermo Díaz, no se disimula, hasta el punto de que algunos no descartan abandonar el acta y volver a la vida privada antes de que acabe la legislatura.