La Xunta de Fraga financió un libro que negaba el Holocausto

Edición del libro 'La mentira histórica desvelada' de Juan Luis Beceiro "editada en colaboración con la Xunta"

¿El Holocausto? “Una leyenda negra”. Es una de las tesis del libro La Mentira histórica desvelada (Ejearte, 1994) del historiador Juan Luis Beceiro que fue financiado por la Xunta de Galicia que en aquel momento presidía Manuel Fraga. Además de comprar 300 ejemplares para distribuir en las bibliotecas públicas de la comunidad, el fundador del PP elogió en el epílogo el libro de Beceiro, que negaba el Holocausto judío y minimizaba las matanzas de la población indígena perpetradas por los conquistadores españoles en América.

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En una edición de la obra, que aún puede encontrarse en bibliotecas públicas de Galicia, como en el repositorio de la Universidad de A Coruña, se aseguraba que había sido “editada en 1994 en colaboración con la Xunta de Galicia”. Además, el Gobierno de Fraga adquirió 300 ejemplares del libro para distribuirlo en las librerías públicas, tal y como publicó El País en el año 2000.

En uno de los capítulos del ensayo, Beceiro trataba el tema del genocidio cometido por Adolf Hitler durante el nazismo y ponía en cuestión el Holocausto: “A los alemanes les ha tocado padecer una leyenda tan negra, casi, como la que todavía padecemos los españoles: el asesinato de seis millones de judíos en los campos de concentración”. En su opinión, el Holocausto había sido un arma propagandística.

"Entramos aquí a tratar de un tema espinoso donde la propaganda ha jugado un papel absoluto. Es fácil engañar a las masas, pero lo que no es correcto es que a lo largo de los años se siga insistiendo en el engaño. Y así, a los alemanes les ha tocado padecer una leyenda tan negra, casi, como la que todavía padecemos los españoles: El asesinato de seis millones de judíos en los campos de concentración (de exterminio, se acostumbra a decir) en la Europa central.

Quisiéramos tocar este tema con la máxima discreción y objetividad: La comparación entre las dos leyendas así lo aconseja, y quién sabe si, terminando con una, pudiera con facilidad acceder a terminar con la otra. No importa la multitud de libros que se hayan escrito sobre el tema, con mayores o menores aclaraciones sobre el caso. Nosotros, con unos pocos hechos testimoniales, esperamos aclararlo definitivamente por nuestra parte. No se trata de poseer una varita mágica sino de llegar a la razón de personas que puedan detenerse a pensar solo unos minutos.

Desde luego, queremos hacer una declaración salida de lo más íntimo del patriotismo nacional (aplicable a los demás), porque es una antinomia que se produce al mismo tiempo. Lo comprendemos por un lado y lo rechazamos por otro: Comprendemos la enorme debilidad política de los sucesivos gobiernos de la antigua República Federal de Alemania, que entregó al Estado de Israel enormes cantidades de dinero como compensación por la muerte de… millones de judíos en campos de concentración alemanes durante la 2ª Guerra Mundial. No comprendemos el por qué de esas inmensas donaciones cuando es más que probable que los germanos conozcan con certeza que no hubo tales millones de asesinatos. Según informaciones de prensa del año 1969, “el gobierno de Bonn había desembolsado, a título de indemnización, la fabulosa suma de seis mil millones de libras esterlinas, tanto y principalmente a favor del Estado de Israel (que ni siquiera existía durante la Segunda Guerra Mundial), como de peticionantes judíos individuales.

El autor, hijo de un general del Ejército franquista, cuestionaba la cifra de asesinados por el nazismo para lo que parafraseaba a otras publicaciones para sostener que no había tanta población judía.

También cita publicaciones que ofrecen otras cifras de muertos muy diferentes a las conocidas y que, además, dudan del uso de cámaras de gas: “Quien conozca por poco que sea lo que fue la vida de los campos de concentración, no tendrá necesidad de las cámaras de gas para explicarlo: en Buchenwald no las había, y el 25% de los individuos que fueron deportados allí no regresó”.

Beceiro llega a utilizar la ironía al cuestionar los datos oficiales, que incluso publicó la enciclopedia Larousse. “El caso más conocido de genocidio durante el s. XX ha sido el del régimen nazi en Alemania -relata el manual-. En virtud de una pretendida superioridad de una raza 'raza nórdica', se procedió a la exterminación sistemática de las 'razas inferiores'. Así seis millones de judíos y muchos miles de gitanos aniquilados en los ghettos y en los campos de concentración”. “¡Menos mal que no nos incluyeron a nosotros!”, se burla el escritor.

La hemeroteca no recoge un especial enfado en las filas del PP por haber patrocinado un libro negacionista. A diferencia de la indignación que en estas semanas han mostrado por los tuits del concejal madrileño Guillermo Zapata. Un funcionario de la Xunta denunció a Beceiro y al presidente gallego por un supuesto delito de negación del Holocausto a raíz del contenido del ensayo, pero hasta donde ha podido saber eldiario.es la demanda no tuvo recorrido. Fraga se limitó a responder a El País que no compartía las afirmaciones expresadas por Beceiro sobre el Holocausto, pero insistió en que por su contenido en general era “buena”.

El objetivo fundamental del ensayo de Beceiro era abordar la “leyenda negra” que pesaba, a su juicio, sobre los españoles por la colonización de América. “Aparte de la crueldad para con los indios americanos, otra de las fábulas que forman parte de la leyenda se traduce en esa avidez que los españoles del siglo XVI sentían por el oro. ¡Pues no es así! Todo el mundo en Europa, al menos, sentía no avidez sino necesidad de oro”, reflexionaba el historiador.

“Nosotros en España, y creo expresar el sentir general del pueblo español, no guardamos rencor alguno por los saqueos, expoliaciones y matanzas que Roma realizó en nuestro país; es un producto de la historia. Y parece también ser cierto que en América no realizamos los saqueos, expoliaciones y matanzas que algunos nos imputan”, continuaba Beceiro, abogado y funcionario del Estado, que lamentaba que se considere “un punto negro” en la historia la “civilización de América”.

Con esa parte del texto sí estaba de acuerdo Fraga, que se encargó de redactar un epílogo de cinco párrafos para el autor. En esa pequeña conclusión para lamentar que no se hubiera realizado una “reflexión colectiva” sobre la “gran experiencia histórica de colonización y transculturación que los españoles hicieron en el Nuevo Mundo”. “No se ha aprovechado el 500º aniversario y la Exposición de Sevilla para hacer una gran reflexión colectiva sobre todo ello -criticaba el presidente gallego-. Hay que agradecer y felicitar a los que sí están dispuesto a hacer su propia reflexión, como el autor de este libro”.

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