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Cigarreras sindicalistas y pioneras del feminismo: el flamenco da una vuelta de tuerca al mito de 'Carmen'

Imagen cedida por el Festival de Nîmes.

Alejandro Luque

25 de enero de 2026 20:45 h

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El pasado año se cumplieron 150 años del estreno en París de la ópera Carmen, de Georges Bizet, una de las más populares de todos los tiempos. Nuevas representaciones, exposiciones y coloquios sirvieron para recordar una vez más el alcance de esta obra y de un personaje, la cigarrera sevillana que le da título, elevado a la categoría de mito universal. Pero esa mujer libre e indómita, que provocaba la perdición de los hombres, no estaba sola. En la Real Fábrica de Tabacos, donde se desarrollaba la acción –hoy sede de la Universidad Hispalense– hubo hasta 6.000 mujeres que protagonizaron episodios desconocidos para muchos. En ellas se ha inspirado la bailaora y coreógrafo sevillana Rafaela Carrasco para su nuevo espectáculo, sencillamente titulado Humo.    

El Festival Flamenco de Nîmes (Francia) acogía la semana pasada un adelanto de 40 minutos de este proyecto, que todavía está en fase de creación y se estrenará, si todo va bien, en el Matadero de Madrid del 16 al 19 de abril, y en el Teatro de la Maestranza el 24 de mayo. Pero antes hay que dar forma definitiva a una propuesta que quiere confrontar la verdad histórica de las cigarreras “con el estereotipo de Carmen, creado a partir de la visión de un hombre”, explica. “Lo que brindamos es un viaje a través de una jornada de trabajo de esas mujeres, y lo que significaron para los derechos laborales y de la mujer”.

En efecto, las pasiones desatadas por Carmen han eclipsado la historia de unas trabajadoras que se incorporaron a la industria tabaquera en el siglo XIX, debido a la alta demanda y a sus bajos salarios respecto a los de sus compañeros varones, que pasaron a ocupar puestos de responsabilidad. Las mujeres llevaron a sus hijas a los lugares de trabajo y exigieron la creación en ellos de guarderías, escuelas y salas de lactancia, mientras reivindicaban mejoras en las condiciones de higiene de las fábricas, creaban pioneras cajas de resistencia y combatían la mecanización, para lo cual no dudaban en hacer huelgas y sonadas manifestaciones.

Respirar flamenco

Todo ello lo ha ido descubriendo Rafaela Carrasco fuera de la sala de ensayos, indagando en lecturas y archivos. “Todos mis trabajos están basados en algún tipo de investigación”, dice la artista. “En este caso quería descubrir qué pasó en aquel momento en que aquellas mujeres se hicieron indispensables, cómo sufrieron restricciones y fueron reprimidas… Y, a partir de ahí, intentar crear un mundo de imágenes y una dramaturgia”.   

De este modo, Humo contará con piezas de la ópera original de Bizet, “pero versionadas y llevadas a un lado muy diferente. Podrás escuchar frases que te sitúan en algo muy concreto de la obra, pero usadas en una escena que no tiene nada que ver con aquella para la que fue concebida… Ahí se produce una mezcolanza de ideas, llevadas al mundo laboral y vivencial de las cigarreras”. Carrasco volverá a contar, una vez más, con su equipo habitual, empezando por el poeta Álvaro Tato, encargado de la dramaturgia y los textos, o Gloria Montesinos, su diseñadora de luces y escenografía, “que lleva toda la vida conmigo”. En esta ocasión, además, junto a la cantaora Gema Caballero estará la cantante lírica Marta Estal.

No obstante, el flamenco estará en el centro de la obra, porque “es la identidad que tenemos. Yo respiro flamenco, es lo que he hecho toda mi vida, por más que la música y el movimiento puedan llevarte a otros lugares. Y eso enriquece siempre y es útil para contar lo que queremos contar”, añade.

Personajes como vestidos

Por el momento, el público de Nîmes ha respondido con entusiasmo al generoso aperitivo que Carrasco ofreció en la inauguración del festival. “Siempre tienes miedo, te preguntas si va a funcionar, si el espectador se conmoverá y captará lo que quieres transmitirle. Pero cuando cuentas algo muy humano, muy de carne, la gente entiende. Si has encontrado el lenguaje y el camino que buscabas, eso es lo más importante, porque esa identidad es lo que hace única tu propuesta. Esa primera parte ya la hemos hecho, la semillita está sembrada, ahora hace falta que el espectáculo tenga su dinámica y sentido completo”.

Un nuevo paso para una artista que ha mantenido desde sus inicios una trayectoria impecable, reconocida en 2023 con el Premio Nacional de Danza, y en la que los personajes femeninos poderosos han sido una constante, ya fuera la Ariadna de la mitología o el cuarteto formado por Teresa de Jesús, María de Zayas, María Calderón y sor Juana Inés de la Cruz en Nacida sombra. “Es como ponerte un vestido nuevo cada vez, y eso te hace reconstruirte en otras mujeres, aunque todas forman parte de mí. Todas conviven, aunque no paralelamente, sino en diferentes momentos de mi vida. Si quiero reponer algunas, no es tan fácil. Es como volver a recolocarte un vestido que, aunque te cierre, no te encaja de la misma manera. Es un viaje muy interesante a la yo de ayer, y ese esfuerzo te permite a veces encontrar cosas. A ver dónde nos lleva Carmen, a mí y a mi cuerpo”.

Cabe recordar que este año se cumplen diez años desde que Rafaela Carrasco dejara la dirección artística del Ballet Flamenco de Andalucía, y ese camino no parece muy interesada en desandarlo. “Fueron años fantásticos, en los que aprendí muchísimo, cómo llevar una compañía más grande, conocer el proceso de coreografía y dirección, y me puse a prueba a mí misma. No me cierro a nada, pero tampoco busco volver a las instituciones Sé lo que es, la responsabilidad política que entraña y la dedicación extraprofesional que exige, y eso no me apetece tanto”.   

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