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Beatriz Gimeno, pensadora feminista: “los puteros son los fascistas del patriarcado”
Madrid, 23 jul (EFE).- La prostitución sirve de “sala de descanso del patriarcado más feroz”, de “basurero” donde arrojar el “machismo más descarnado”. Los puteros son “los fascistas del patriarcado” porque quieren acceder a los cuerpos de las mujeres en un plano de “desigualdad radical”, explica la pensadora feminista Beatriz Gimeno.
Así se expresa con motivo de la publicación de 'Alegato contra la prostitución. Razón y emoción' en una entrevista con EFE, en la que señala: “lo vemos últimamente con los puteros del PSOE, cómo hablan de las mujeres. Para eso está la prostitución, para que puedan relacionarse así en espacios legitimados para ello. (...) No es posible que los puteros traten a esas mujeres en concreto de una manera y luego a otras como si fueran mágicamente igualitarios”.
Sostiene la exdirectora del Instituto de las Mujeres que esto es lo que denomina “comprar misoginia”, puesto que los hombres más machistas encuentran en la “institución” de la prostitución un “espacio libre de cuestionamiento feminista y de reconstrucción de los peores atributos” patriarcales, para acceder a mujeres “devaluadas”.
La prostitución es un lugar de encuentro, de socialización de varones, por tanto. Y se ve, incide, en los audios de José Luis Ábalos y Koldo García.
“Ahora sabemos que muchas feministas habían advertido del machismo de estas personas, que se fueron librando de todas las feministas una por una: las echaron del Congreso, de la estructura del partido. Era un rumor evidente y, sin embargo, parece ser que a los hombres, incluido al propio presidente, no les extrañaba que fueran cayendo feministas como bolos”, denuncia.
Existe “un pacto de caballeros”, en muchos casos “inconsciente”, añade la teórica feminista, quien confía en que “el escándalo de Ábalos” contribuya a dar pasos hacia el rechazo social de los puteros, de modo que su comportamiento se considere “una vergüenza” y se les vea como seres “despreciables”. Y ayude a que el abolicionismo se convierta por fin en una verdadera convicción política, también de los hombres.
Una industria que “se nutre de mujeres pobres”
Defiende Gimeno que “los puteros son los fascistas del patriarcado” porque “destrozan y dinamitan todos los límites de la humanización de la otra persona, de la empatía con las mujeres”.
“Para los puteros -destaca-, las mujeres no son seres humanos con los que se relacionan en un plano de igualdad, pero tampoco de humanidad”.
En su ensayo, de la editorial Catarata, Gimeno persigue desmontar los engranajes de la institución prostitucional y sus vínculos con el machismo y el neoliberalismo. Y, sobre todo, demostrar por qué la abolición es condición necesaria para alcanzar una sociedad igualitaria que aspire al bien común. Porque la prostitución tiene como objetivo la dominación de las mujeres.
No sólo arrasa la vida de millones de mujeres y niñas, afirma, sino que afecta de forma directa a todas. Existe para generar espacios de desigualdad radical: a ellos les ofrece “plusvalías”, autoestima, satisfacción del deseo, superioridad.
Para ellas, es una vía de supervivencia ante situaciones de desigualdad económica extrema. “El patriarcado y el neoliberalismo se unen para configurar una sociedad donde la única opción para millones de mujeres es dedicarse a la prostitución y eso es útil para ambos sistemas porque es una empresa que da muchísimo dinero y genera espacios donde se puede ejercer el machismo”, indica.
Escribe en el libro: “Estamos hablando de una industria que se nutre, casi en exclusiva, de mujeres pobres. Esto quiere decir que también la pobreza es condición necesaria para que la industria siga creciendo. Para que la prostitución exista y crezca es necesario que exista una masa enorme de mujeres que no tengan otro medio de subsistencia”.
Gimeno pide reflexionar sobre el significado y las consecuencias de que “todos los hombres del planeta, literalmente todos, por el hecho de ser hombres y sin tener que atender ninguna otra consideración, tengan, siempre que lo deseen, la posibilidad de acceder al cuerpo de una mujer”. La prostitución como privilegio masculino.
Se muestra crítica e interpela a quienes, desde el feminismo y la izquierda son partidarias de regular la prostitución como una profesión más.
“Pretendo problematizar la idea de que es posible considerarse de izquierdas, más aún anticapitalista, mientras se defiende una institución que no sólo beneficia la expansión neoliberal y es una de las macroempresas globales más exitosas, sino que su existencia contribuye a la pobreza material y la explotación de mujeres y niñas”.