El jabón es neutro, el feminismo no
Hola.
¿Qué hay de malo en hacer unas lentejas? Hace unos días, la cantante Mónica Naranjo hizo unas declaraciones en las que defendía un “feminismo neutral, equilibrado”. Y ponía un ejemplo, aunque algo contradictorio: su padre, contaba Naranjo, le decía a su hermana y a ella que no debían depender de nadie. “No he criado hijas para que hagan lentejas, sino para que sigan sus sueños y sean independientes”, les decía. La cantante remataba: “Para mí ese es el verdadero empoderamiento, la independencia, que tú puedas elegir”. Elegir, también, dedicarte a hacer lentejas.
No sabemos por qué ese es el ejemplo de un feminismo “neutral” ni qué es exactamente ese feminismo equilibrado del que habla Naranjo. No lo sabemos, pero este tipo de declaraciones suenan siempre a lo mismo: a señalar la existencia de un feminismo que se habría excedido, que habría ido demasiado lejos. Por eso hay quien para seguir llamándose feminista tira de este tipo de adjetivos o coletillas, porque sienten que no pueden decir, sin más, que son feministas. Puede que lo hagan para evitar ciertas críticas o puede que sea porque les ha calado la idea de que solo sería adecuado un feminismo 'moderado'.
Hay en el feminismo -todo el rato y desde que existe- un montón de disputas y debates. Puedes encontrar argumentos y posicionamientos muy distintos sobre temas importantes. Pero si alentamos la idea de que hay un feminismo equilibrado estamos diciendo, al mismo tiempo, que existe otro que no lo es. Además, si moderado o equilibrado o neutral significa no incordiar, parece imposible que un movimiento y una teoría que remueve los mismos cimientos de nuestra sociedad no vayan a molestar y a incomodar casi por principio.
Sobre las lentejas de las que hablaba Mónica Naranjo, entiendo la premisa: el destino de una mujer era, hasta hace bien poco, los cuidados (lo sigue siendo para muchas en muchos lugares), y por eso encontramos a mujeres y hombres de generaciones anteriores fomentando la independencia económica de sus hijas, animándolas a seguir sus propósitos más allá de esa posición cuidadora.
Es solo que ahora estamos en otro contexto. Hacer lentejas es igual de digno que dirigir una empresa, otra cosa es que no esté igual de reconocido, ni social ni económicamente. Hacer lentejas es igual de digno que salir al mercado laboral, solo que los estereotipos de género siguen sosteniendo una división sexual del trabajo sobre la que se asientan un montón de brechas y discriminaciones. ¿Por qué tan pocos hombres quieren quedarse en casa haciendo lentejas?, ¿por qué siguen siendo las mujeres las que mayoritariamente adaptamos nuestras jornadas o asumimos excedencias y permisos para cuidar?
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Hasta la próxima semana.
Ana
Sobre este blog
Cuarto Propio es un boletín con mirada feminista, un espacio de la redactora jefa de Género de elDiario.es, Ana Requena Aguilar, en el que caben las noticias, los reportajes y las entrevistas pero también las reflexiones e historias personales, las recomendaciones culturales, los fenómenos sociales y las anécdotas cotidianas. Un cuarto propio en el que puedes entrar cada miércoles para leer... y enviar de vuelta tus sugerencias, apuntes o historias.
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