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La OMS pide un aumento “masivo” de la producción de vacunas para corregir la desigualdad mundial en la distribución
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha vuelto a dedicar la rueda de prensa rutinaria de la agencia a la desigualdad en el reparto actual de vacunas a nivel mundial. Ha insistido en que hay que aumentar la producción de dosis para poder expandir la vacunación y que los países pobres no dependan de las donaciones de los países ricos.
Según los datos que ha proporcionado, más de tres cuartas partes de las dosis administradas se concentran en solo 10 países que representan casi el 60% del PIB mundial. Casi 130 países en los que viven 2.500 millones de personas aún no han administrado ni una sola dosis, ha indicado.
“Algunos países ya han vacunado a grandes proporciones de su población que corren menos riesgo de padecer enfermedades graves o de morir. Todos los gobiernos tienen la obligación de proteger a sus propios trabajadores sanitarios y mayores. Pero una vez que los países con vacunas los hayan vacunado, la mejor manera de proteger al resto de su propia población es compartir las vacunas para que otros países puedan hacer lo mismo”, ha dicho el jefe de la OMS. “Porque cuanto más tiempo se tarde en vacunar a las personas de mayor riesgo en todas partes, más oportunidad le damos al virus de mutar y evadir las vacunas. En otras palabras, a menos que eliminemos el virus en todas partes, podríamos acabar de nuevo en la casilla de salida”.
El mecanismo Covax, creado para intentar asegurar un reparto equitativo, ha anunciado que comenzará a repartir dosis a finales de febrero. “Es un momento muy emocionante. Los países están preparados, pero las vacunas no están ahí”, ha insistido Tedros Adhanom Ghebreyesus. Ha pedido en primer lugar que los países compartan las dosis una vez que hayan terminado de vacunar a los trabajadores de la salud y a las personas mayores. “Pero también necesitamos un aumento masivo de la producción. La semana pasada, Sanofi anunció que pondría a disposición su infraestructura de fabricación para apoyar la producción de la vacuna de Pfizer/BioNTech. Pedimos a otras empresas que sigan este ejemplo”.
“Las empresas también pueden emitir licencias no exclusivas para permitir que otros productores fabriquen su vacuna COVID-19”, ha recordado.
También ha mencionado el Fondo común de acceso a la tecnología de la COVID-19, llamado C-Tap, creado por la OMS para que las empresas farmacéuticas compartan de forma voluntaria sus conocimientos, propiedad intelectual y datos, pero no ha recibido contribuciones en todos estos meses. “Este intercambio de conocimientos y datos podría permitir el uso inmediato de la capacidad de producción no aprovechada y ayudar a construir más bases de fabricación, especialmente en África, Asia y América Latina. Ampliar la producción a nivel mundial también haría que los países pobres dependieran menos de las donaciones de los ricos”, ha recalcado el director general de la OMS.
“Son tiempos sin precedentes y aplaudimos a los fabricantes que se han comprometido, por ejemplo, a vender sus vacunas a precio de coste. Pero los fabricantes pueden hacer más: habiendo recibido una importante financiación pública, animamos a todos los productores a compartir sus datos y tecnología para garantizar un acceso equitativo a las vacunas a nivel mundial”, ha concluido.
Lo cuenta Icíar Gutiérrez.