El día que Kaspárov perdió contra Deep Blue, una máquina que anticipaba el desembarco de la IA
10 de febrero de 1996 en Filadelfia, Estados Unidos. Gari Kaspárov, el ajedrecista del momento y uno de los mejores de la historia, se sentó frente a un tablero de ajedrez para disputar una de las tantas partidas en las que participaba, unos duelos que recibían la atención de toda la prensa. Sin embargo, ese enfrentamiento no tenía nada de normal, lo que despertó mayor expectación aún.
Al otro lado de la mesa, otro hombre, que en realidad no era su contrincante. Su rival más bien estaba metido en una pantalla, la parte más visible del ordenador con el que se midió, conocido como Deep Blue. Se trataba de una máquina hecha a conciencia, tras años de inversión y entrenamiento por parte de la empresa tecnológica IBM, que buscaba un hito: superar a la inteligencia humana. Y lo consiguió.
Kaspárov no temía a las máquinas
Al ajedrecista ruso no le importaba enfrentarse con máquinas, confiado en que nada podía superar a la inteligencia del ser humano, así que no se negó a protagonizar estos duelos. El primer encuentro, disputado en 1989, le dio la razón. Kaspárov no tuvo problemas con Deep Thought, el predecesor de Deep Blue, al que derrotó en dos partidas rápidas.
Sin embargo, el gigante tecnológico IBM no tiró la toalla. Invirtió mucho tiempo, esfuerzo y dinero por diseñar una máquina que contemplase todos los movimientos posibles sobre un tablero de ajedrez. Un rival que estuviera a la altura de los grandes maestros, como era el caso de Kaspárov, al que desafió de nuevo en 1996. Y ese año se produjo un hito en el que pocos confiaban.
Se pactó un encuentro a seis partidas. La primera tuvo lugar el 10 de febrero en Filadelfia (Estados Unidos) y Deep Blue fue capaz de ganar al vigente campeón del mundo. Sin embargo, Kaspárov ganó las tres siguientes y empató otras dos, venciendo a la máquina por un total de 4-2.
Fue una victoria parcial del ruso, pero un precedente que dio la vuelta al mundo. Desde ese día, la superioridad humana quedó en entredicho, un aviso a navegantes y un precedente que hablaba del potencial de la tecnología, que ahora ha irrumpido en nuestras vidas de manera mejorada, en forma de Inteligencia Artificial (IA). Una aparición que plantea la misma pregunta que antaño: ¿las máquinas son superiores?
La alegría de Kaspárov, con fama de mal perdedor, duró poco. El ajedrecista ruso aceptó un nuevo enfrentamiento con una máquina en mayo de 1997. Ahí, su rival no fue Deep Blue, que había fracasado en su intento por superar al humano. Los deberes se los pusieron a Deeper Blue, una versión mejorada de la máquina, capaz de calcular millones de posiciones sobre el tablero.
A la tercera llegó la vencida. La máquina se llevó la victoria en Nueva York por 3,5 a 2,5 y sentó un precedente en el ajedrez. El triunfo dejó algunas lecciones, como la utilización de la tecnología como herramienta de entrenamiento. Un entrenador muy común en la actualidad, que se sabe todas las lecciones y que está al alcance de cualquiera, democratizando el acceso a este deporte.
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