El golpe fallido contra Pablo Escobar: 12 mercenarios, 5.000 dólares al mes y un helicóptero estrellado

Un helicóptero cayó antes del ataque contra Escobar

Héctor Farrés

0

La niebla tapaba casi toda la cordillera y el rotor golpeaba el aire húmedo mientras varios hombres intentaban mirar por las ventanillas manchadas. Peter McAleese llevaba el cuerpo pegado al asiento, con el fusil sujeto contra el pecho y los dientes apretados cada vez que el aparato descendía unos metros entre las nubes.

El piloto buscó un paso entre las montañas y el helicóptero empezó a temblar con sacudidas bruscas que lanzaban cajas y mochilas contra el suelo de metal. Un ruido seco atravesó la cabina y después llegó el golpe contra la roca, con cuerpos aplastados unos sobre otros, combustible derramado y piezas del aparato repartidas por la ladera. McAleese quedó atrapado entre restos de metal doblado, con heridas graves y el cadáver del piloto muy cerca, mientras la misión para matar a Pablo Escobar se deshacía antes de llegar a la Hacienda Nápoles.

El cartel de Cali pagó armas y entrenamientos clandestinos

Un grupo de mercenarios británicos viajó a Colombia en 1989 para asesinar a Pablo Escobar por encargo del cartel de Cali. El plan lo encabezaba McAleese, antiguo integrante del SAS británico y veterano de varias guerras africanas.

El documental Killing Escobar, dirigido por David Whitney y recogido por BBC Scotland, reconstruyó aquella operación mediante entrevistas, vídeos grabados durante los entrenamientos y testimonios del propio McAleese. La operación terminó antes del ataque después del accidente sufrido por uno de los helicópteros que transportaban al grupo hacia el complejo de Escobar.

Las guerras dejaron a McAleese lejos de una vida tranquila

Los mercenarios pasaron primero por la ciudad de Cali y luego fueron trasladados a una hacienda apartada, donde recibieron armas, explosivos y dinero para preparar el asalto. Según el relato difundido por BBC Mundo, el cartel de Cali financió toda la estancia del grupo en Colombia y Jorge Salcedo coordinó la entrada de los hombres por los controles de aduana.

Dave Tomkins buscó a McAleese tras conocerlo en Angola

Cada mercenario iba a cobrar 5.000 dólares al mes, mientras Dave Tomkins recibía 1.000 dólares diarios por dirigir el reclutamiento. Los entrenamientos siguieron durante semanas en zonas rurales y después continuaron en la selva, lejos de pueblos y carreteras, para evitar que los disparos alertaran a las autoridades o a los hombres de Escobar.

Tomkins había conocido a McAleese en Angola durante la década de 1970. Allí trabajaba vendiendo armas y moviéndose entre grupos armados, algo que llamó la atención del antiguo militar escocés. Cuando apareció la posibilidad de eliminar a Escobar, Tomkins acudió primero a McAleese porque necesitaba a alguien con experiencia en operaciones violentas y capacidad para dirigir hombres armados en territorio hostil.

McAleese aceptó sin dudar y explicó en el documental que nunca vio aquella operación como un asesinato. “Lo he visto como un objetivo”, afirmó. El propio mercenario añadió que nadie recibe una oferta así si no tiene experiencia suficiente para ejecutarla.

Pasó del SAS a las guerras africanas

Peter McAleese nació en Glasgow en 1942 y creció en el barrio de Riddrie, muy cerca de la prisión de Barlinnie. David Whitney describió en el documental a McAleese como un hombre lleno de rabia y con una enorme inquietud interior. El escocés se alistó en el Ejército con 17 años y terminó dentro del regimiento 22 del SAS después de pasar por los paracaidistas.

Pablo Escobar envió hombres armados tras conocer el plan

Combatió en Borneo y participó en operaciones dentro de la selva antes de abandonar el Ejército británico en 1969, una decisión que años después definió como el peor error de su vida. Tras abandonar la vida militar pasó por empleos temporales, terminó en prisión después de agredir a una novia y acabó viajando como mercenario a Angola, Rodesia y Sudáfrica.

Los mercenarios prepararon un asalto feroz sobre la hacienda

La operación contra Escobar se apoyaba en un ataque rápido y extremadamente violento. Dos helicópteros debían dejar al grupo cerca de la Hacienda Nápoles y los mercenarios entrarían disparando contra la escolta del narcotraficante hasta alcanzar la vivienda principal. Varias versiones periodísticas citadas en el documental indicaban que los hombres tenían instrucciones para llevarse la cabeza de Escobar como trofeo después del asesinato.

McAleese sobrevoló la finca antes del ataque y comprobó que el lugar tenía pistas privadas, animales exóticos, coches antiguos y una seguridad armada muy amplia. Aun así, consideró que el golpe podía salir adelante si lograban entrar antes de que los guardaespaldas reaccionaran.

Peter McAleese recordó sus errores familiares antes de morir

Nada ocurrió como estaba previsto. El helicóptero donde viajaban McAleese y Tomkins se estrelló mientras avanzaba a baja altura sobre los Andes y el piloto murió en el acto. Algunos hombres consiguieron salir del aparato, pero McAleese quedó malherido sobre la montaña durante tres días, rodeado de restos del fuselaje y soportando dolores intensos mientras esperaba ayuda.

El narco envió hombres tras conocer el plan británico

Pablo Escobar recibió noticias del plan y envió hombres armados a la zona para encontrar a los supervivientes. “Si Pablo me hubiera atrapado, yo habría tenido una muerte larga, prolongada y dolorosa”, recordó McAleese en el documental.

McAleese, que acabó muriendo en 2024, consiguió escapar y regresó a casa después del fracaso de la misión. Con los años empezó a hablar de sus remordimientos, aunque no estaban relacionados con las guerras ni con los trabajos como mercenario. “Tengo una horrible cantidad de remordimientos y ninguno de ellos tienen que ver con la parte de mi vida como soldado”, dijo. El escocés aseguró que lamentaba sobre todo sus errores como marido y como padre.

Pablo Escobar murió en Medellín en 1993 durante un tiroteo con las autoridades colombianas, mientras McAleese terminó sus días lejos de la guerra y recordando aquella montaña cubierta de niebla donde su misión quedó enterrada entre hierro roto y cuerpos ensangrentados.

Etiquetas
stats