Las arañas duermen de una forma sorprendentemente parecida a los humanos y los científicos investigan si también sueñan
La oscuridad puede esconder una actividad considerable en el diminuto mundo de las arañas, y averiguar qué hacen cuando se apagan las luces exige algo más que paciencia. Investigadores de la Universidad de Bonn estudiaron a ejemplares de Portia fimbriata bajo distintas condiciones de iluminación para observar sus periodos de actividad y descanso.
Cada animal permaneció en un recipiente de plástico de 12 centímetros de diámetro, vigilado mediante cámaras infrarrojas durante varias noches. También utilizaron estímulos sonoros para comprobar cuánto tardaban en reaccionar y provocaron interrupciones del descanso con 25 moscas de la fruta.
Las pruebas de laboratorio revelan un descanso biológicamente regulado
Aquellas pruebas permitieron demostrar que estas arañas australianas duermen de verdad y atraviesan dos fases diferenciadas, una de ellas semejante al sueño REM humano. La investigación, realizada en el Instituto de Biología Organísmica de la Universidad de Bonn y publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), aporta pruebas experimentales de que su descanso responde a una necesidad biológica regulada. La actividad nocturna observada incluye movimientos que recuerdan a los registrados durante determinadas fases del sueño de los vertebrados.
La existencia de fases comparables en animales con sistemas nerviosos tan diferentes abre una nueva vía para estudiar cómo apareció el sueño a lo largo de la evolución. En los seres humanos, el sueño REM se asocia con movimientos oculares rápidos y sueños intensos, aunque sus funciones todavía se investigan.
Las ecólogas del comportamiento Nadja Geiger y Daniela C. Rößler explicaron a ScienceAlert que los resultados apuntan a un origen evolutivo muy antiguo de algunas características del descanso. También cabe la posibilidad de que mecanismos parecidos hayan surgido por separado en distintos grupos animales.
La actividad nocturna podría relacionarse con las capacidades cognitivas
La elección de Portia fimbriata permitió estudiar el descanso de un depredador que demuestra capacidades de aprendizaje poco habituales entre los animales utilizados en estas investigaciones. Esta araña saltadora, cuyo tamaño adulto se aproxima al de una moneda de un euro, se alimenta principalmente de otras arañas. Para capturarlas, puede manipular sus telas y reproducir vibraciones semejantes a las de un insecto atrapado. Si la presa no responde, modifica su estrategia, ya que también puede planificar recorridos hacia objetivos que ha dejado de tener a la vista.
Precisamente porque estas cazadoras procesan información compleja durante el día, resulta interesante examinar cómo se organiza su descanso y qué sucede cuando se interrumpe. Los científicos observaron periodos de quietud alternados con episodios de movimientos de las retinas, sacudidas de las patas y temblores de las piezas bucales. Durante esas fases activas, los animales reaccionaban menos a las perturbaciones.
La prueba decisiva llegó después de impedirles descansar normalmente. La noche siguiente dedicaron casi un 80% más de tiempo a comportamientos semejantes al sueño REM. La recuperación se produjo mediante un mayor número de episodios, sin que cada uno durase más. Esa compensación indica que la fase responde a una necesidad regulada.
La investigación deberá distinguir los movimientos del sueño cerebral
Los movimientos nocturnos de las arañas ya habían despertado interés científico en 2022, cuando un equipo encabezado por Rößler observó comportamientos parecidos en Evarcha arcuata. Aquella investigación todavía no había demostrado experimentalmente que los animales estuvieran dormidos.
El nuevo trabajo incorpora pruebas de respuesta a estímulos y recuperación del descanso perdido, aunque mantiene una limitación importante. Los investigadores no midieron la actividad cerebral de Portia fimbriata, por lo que los movimientos observados no permiten confirmar que sus procesos nerviosos sean idénticos a los del sueño REM humano ni que experimenten sueños.
Las preguntas pendientes también afectan a la posible relación entre el descanso y las capacidades de aprendizaje que utilizan estas arañas para cazar. El equipo quiere investigar si durante las fases activas se reproducen patrones de actividad relacionados con experiencias anteriores, algo que podría contribuir a la memoria.
Para ello será necesario estudiar sus procesos nerviosos y ampliar las observaciones a otras especies. También se comparará el sueño en laboratorios y entornos naturales, además de examinar cómo la iluminación artificial nocturna y el cambio climático pueden alterar los ritmos de descanso de estos artrópodos.
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