Este es el origen del famoso caldo hot pot que se ha adueñado de todas las ciudades

Hot Pot chino tradicional

Adrián Roque

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Hace no tanto, el hot pot era un desconocido para el gran público. Hoy, en cambio, resulta casi imposible caminar por barrios céntricos de MadridBarcelona o Sevilla sin cruzarse con algún restaurante especializado en esta forma tan particular de comer. El éxito ha sido tan rápido que muchos lo perciben como una moda reciente, cuando en realidad hablamos de una tradición con más de mil años de historia.

Para entender por qué el caldo hot pot ha conquistado medio mundo, conviene ir un poco más atrás y responder a una pregunta básica: cuál es realmente el origen del hot pot y qué lo hace tan distinto de otros platos asiáticos que también giran en torno a un caldo.

Qué es realmente el hot pot

El hot pot no es tanto una receta cerrada como una forma de cocinar y de comer. En el centro de la mesa se coloca una olla con caldo hirviendo y, alrededor, bandejas llenas de ingredientes crudos: carnes, pescados, verduras, setas, tofu o fideos. Cada comensal decide qué introducir en el caldo, cuánto tiempo cocinarlo y con qué salsas acompañarlo después.

Aquí el caldo hot pot no es el final del plato, sino la herramienta. No se sirve una sopa ya hecha, sino que el caldo actúa como medio de cocción compartido. Esa es la gran diferencia respecto a otras elaboraciones asiáticas y la razón por la que el hot pot chino se vive como una experiencia social más que como un simple almuerzo o cena.

Un origen menos mongol de lo que parece

Durante años se ha repetido que el origen del hot pot estaba en Mongolia, de ahí nombres como “olla mongola” o “caldero mongol”. Sin embargo, esta teoría tiene más de mito que de realidad. No existen pruebas históricas que vinculen este plato con la gastronomía mongola, ni encaja demasiado con el estilo de vida nómada de esos pueblos.

Las investigaciones más sólidas sitúan el nacimiento del hot pot en China, durante la dinastía Tang, alrededor del siglo IX. En ese contexto rural, pastores y campesinos se reunían alrededor de una olla común donde cocinaban alimentos sencillos. El fuego servía tanto para preparar la comida como para combatir el frío. Con el tiempo, esta costumbre se trasladó a las ciudades y se refinó, pero sin perder nunca su carácter colectivo.

Huoguo: fuego, olla y reunión

En China, el hot pot chino recibe un nombre propio: huoguo. El término se forma a partir de dos palabras: huo (fuego) y guo (olla). No hay misterio ni metáfora: es, literalmente, una olla al fuego. Pero esa sencillez esconde una idea muy potente de comunidad.

El huoguo se popularizó como comida invernal, especialmente en las regiones más frías del país. Reunirse alrededor de una olla humeante tenía un sentido práctico y social. De hecho, el hot pot chino sigue siendo hoy un plato asociado a celebraciones familiares y momentos señalados, como la llegada del Año Nuevo chino.

Del este de Asia al resto del mundo

Con el tiempo, el hot pot se extendió por otros países del este asiático, como Corea, Japón o Vietnam, adoptando variaciones locales en los caldos, los ingredientes y las salsas. Pero la esencia se mantuvo: compartir mesa, fuego y tiempo.

Su llegada a Europa y a otras partes del mundo es relativamente reciente y está ligada a la expansión de restaurantes especializados en cocina asiática. El atractivo del caldo hot pot no está solo en el sabor, sino en la experiencia. En una época de prisas y comidas rápidas, el hot pot propone justo lo contrario: sentarse, elegir, cocinar despacio y conversar mientras se come.

Una moda que en realidad es tradición

Que el hot pot se haya “adueñado” de tantas ciudades no es casualidad. Su éxito tiene que ver con algo muy básico: convierte la comida en un acto compartido. No hay platos cerrados ni tiempos estrictos. Todo sucede en el centro de la mesa y todo se negocia entre quienes se sientan alrededor.

Por eso, aunque hoy lo veamos como una tendencia, el origen del hot pot recuerda que estamos ante una tradición milenaria. El huoguo, el hot pot chino y su característico caldo hot pot no son una invención moderna, sino una forma antigua de entender la comida: como excusa perfecta para reunirse.

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