El reloj biológico influye en uno de cada cuatro casos de depresión, según un estudio
Un estudio publicado en el British Journal of Psychiatry plantea que casi una de cada cuatro personas con depresión podría presentar un perfil relacionado con las alteraciones del ritmo circadiano, el sistema interno que regula los ciclos de sueño y vigilia y otros procesos del organismo. Los investigadores denominan a este posible subtipo “depresión circadiana”, aunque advierten que todavía se precisan más evidencias para otorgarle un reconocimiento formal.
La investigación analizó a 11.380 personas de ascendencia europea diagnósticas de depresión grave. De ellas, 2.604 cumplían al menos tres de los seis criterios propuestos por el equipo para identificar este perfil, lo que representa aproximadamente el 22,9% de la muestra. Los resultados indican que las alteraciones del sueño y de los ritmos diarios podrían contribuir a explicar las divergencias entre pacientes.
El ritmo circadiano constituye el reloj interno de aproximadamente 24 horas que coordina funciones vitales como el sueño, la vigilia, la liberación hormonal y el metabolismo digestivo. Su desincronización puede manifestarse en somnolencia, dificultades de concentración, astenia y fluctuaciones en los niveles de energía.
Los síntomas que caracterizan la depresión circadiana
Los investigadores establecieron seis indicadores para delimitar este posible subtipo: somnolencia diurna excesiva, la astenia matutina y el patrón de sueño retrasado o preferencia por acostarse tarde. Se incluyen asimismo la estacionalidad del estado de ánimo (cuando las variaciones de la luz solar inciden en el estado aflictivo) y el denominado jet lag social, originado por la discrepancia entre los horarios sociales y los requerimientos del reloj biológico.
Las personas que reunían estos criterios tendían a presentar una sintomatología depresiva más severa y un inicio más temprano de la enfermedad que quienes padecían otras variantes del trastorno. Además, registraron una mayor prevalencia en mujeres y una menor tasa de respuesta a los antidepresivos convencionales.
El estudio identificó igualmente correlaciones entre este perfil y una superior predisposición genética al trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), así como a otros trastornos del estado de ánimo, entre los que destacan la ansiedad y el trastorno depresivo mayor. También observaron una vinculación con un mayor riesgo de inflamación sistémica y alteraciones metabólicas.
El objetivo de mejorar los tratamientos
Las fluctuaciones en las pautas de descanso podrían cobrar una trascendencia particular en las personas con este perfil. Sucesos como el cambio de horario (verano o invierno) o el nacimiento de un hijo alteran la rutina de sueño y la sincronía del reloj interno. Los autores plantean que tales desajustes podrían actuar como detonantes de episodios depresivos en sujetos vulnerables.
La psiquiatra clínica e investigadora Colleen Loo, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sídney, sostiene que el trabajo representa un avance sustancial en el conocimiento de los mecanismos biológicos participantes en ciertos cuadros depresivos.
Los investigadores Emiliana Tonini y Jacob Crouse, de la Universidad de Sídney, inciden en examinar la interacción entre ritmo circadiano, estado de ánimo, energía y metabolismo. El propósito fundamental reside en determinar si la evaluación funcional del reloj biológico puede guiar a los profesionales sanitarios hacia la selección de pautas terapéuticas con mayor probabilidad de éxito. Los autores subrayan que la depresión circadiana se mantiene como una propuesta de clasificación y no como un diagnóstico clínico establecido.
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