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TECNOLOGÍA

El Parlamento Europeo vota hoy si convierte Internet en un oligopolio para proteger el copyright

La directiva europea que pretende reformar los derechos de autor vuelve a una Eurocámara profundamente dividida sobre el texto

Una de las consecuencias de la propuesta presentada es que haría prácticamente imposible competir con las grandes tecnológicas, las únicas con acceso a las licencias de copyright y el software necesarios para cumplirla

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Hemiciclo del Parlamento Europeo

Hemiciclo del Parlamento Europeo

El Parlamento Europeo vota este miércoles sobre la reforma de la directiva europea del copyright, cuyo avance legislativo bloqueó en julio debido a las intensas protestas en las redes. Será la última oportunidad de la cámara para decidir sobre los detalles del texto: la próxima vez que el proceso burocrático comunitario lleve la directiva al Parlamento será para aprobarla o rechazarla en su conjunto, lo que mantendría en vigor la norma actual, de 2001. Todos los grupos se han mostrado partidarios de modernizarla, pero ahí acaba cualquier aspecto cercano al consenso. 

El debate en torno a la directiva ha supuesto un choque frontal entre las entidades de gestión de derechos de autor, de un lado, y  la campaña de las organizaciones que defienden el respeto de las libertades digitales y la patronal tecnológica, de otro. Esta fricción se extiende a los eurodiputados que se posicionan a favor de uno y otro bando. Axel Voss (PP Europeo), ponente del texto que la Eurocámara bloqueó en julio y gran impulsor de la directiva, presentó una nueva propuesta la pasada semana. 

Voss ha retirado el concepto "filtros de contenido" del Artículo 13, el foco de las críticas durante la anterior votación. Ahora propone que las plataformas digitales sean responsables de todos los contenidos que suben los usuarios. Si este contiene copyright, deberán o bien comprar la licencia de reproducción, o bien impedir que se publique. El objetivo del eurodiputado era lograr el consenso, pero lo único que ha conseguido es evidenciar la insalvable distancia entre ambas posturas. 

El oligopolio de 'la nueva televisión' 

La nueva propuesta de Voss constata el objetivo último de las entidades de gestión de derechos de autor y los eurodiputados que defienden sus intereses: quieren acotar un grupo cerrado de grandes y poderosos interlocutores digitales (cinco o seis multinacionales tecnológicas), a los que poder exigir el pago de licencias por los derechos de autor en base a sus considerables ingresos. Es decir, un Internet mucho más parecido a la televisión, con grandes plataformas responsables de todo sus contenidos y deciden qué se publica en base a las licencias de copyright que adquieran.

Aunque el nuevo texto no los mencione, los algoritmos de filtrado seguirían siendo necesarios para impedir que los usuarios publiquen contenidos protegidos sobre los que la plataforma no tiene la licencia. Este tipo de tecnología es cara y actualmente solo un puñado de empresas tiene acceso a ella. El resto de plataformas debería, o bien comprarles ese software a las grandes tecnológicas, o adquirir los derechos para reproducir cualquier obra protegida con copyright del mundo. 

La propuesta de Voss supone un torpedo para la red capaz de ignorar los deseos del poder,  en franco retroceso ante el avance de las multinacionales tecnológicas. Anularía la capacidad de irrupción de nuevas aplicaciones y herramientas que no contaran con una gran inversión inicial o fueran directamente impulsadas por las Google, Facebook, Microsoft, Amazon o Apple. Punto final al potencial disruptivo de Internet, hola a una nueva televisión en la que las grandes tecnológicas toman el testigo de los directivos de los canales a la hora de decidir qué se emite y qué no, respaldadas por legislación comunitaria.

Varias propuestas alternativas

En julio, las organizaciones pro derechos digitales (apoyadas por numerosos actores, desde el relator de Naciones Unidas para la libertad de expresión a la Wikipedia, pasando por más de  70 desarrolladores de las tecnologías y prácticas que dieron forma a Internet) consiguieron movilizar a la ciudadanía contra la directiva. Los eurodiputados recibieron 60.000 correos electrónicos en cuestión de días, según cifras del Parlamento. Sintieron la presión, como varios de ellos confesaron. Las dudas acerca de los peligros del texto llegaron al seno de los grupos y la directiva quedó bloqueada por tan solo 40 votos de un total de 596.

Entonces el grupo socialista europeo dio libertad de voto a sus miembros, algo que repetirá en esta ocasión. Es el partido en el que existe una mayor división. Los socialistas españoles votarán en bloque a favor. En el PP Europeo también existen discrepancias, en parte por las dudas acerca del trabajo de Voss. Los populares españoles, al igual que los socialistas, cierran filas en torno al texto. Recuerdan además que en la pasada votación hasta 12 de ellos no pudieron acudir al Pleno por encontrarse en Madrid, en el Congreso del PP que eligió como nuevo líder a Pablo Casado, por lo que la votación estará aún más ajustada.

El método de votación será particular. Se irán votando las enmiendas al texto (se han presentado más de 200) hasta que una consiga mayoría. Entre los contrarios a los filtros de contenido se señala una de ellas, presentada por dos comisiones del Parlamento Europeo, la de Mercado Interior y Protección de los Consumidores y la de Libertades Civiles, como la que más posibilidades de proponer una alternativa a Voss y los defensores de los filtros de contenido. En la votación también se dirimirá sobre la posibilidad de abrir la puerta a un canon AEDE a nivel europeo

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