Alcoy, el pueblo de Alicante donde nació la Cabalgata de Reyes
Cuando llega la Navidad y se acerca la noche del 5 de enero, miles de familias en toda España esperan el paso de las cabalgatas de Reyes Magos, llenas de luces, música y caramelos. Pero si hay una ciudad que puede presumir de ser el lugar donde nació esta tradición tal y como la conocemos, esa es Alcoy, en la provincia de Alicante, con una historia que se remonta al siglo XIX.
La Cabalgata de Reyes Magos de Alcoy se considera la más antigua de España y una de las más antiguas del mundo. Aunque existen referencias documentales de celebraciones similares desde 1866, fue a partir de 1885 cuando la cabalgata adquirió continuidad, transformándose en un desfile comunitario que, generación tras generación, ha ido evolucionando para mantener viva la magia de la Epifanía.
Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2001 y reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial por el Ministerio de Cultura, la cabalgata no es solo un desfile festivo, sino una representación simbólica de la llegada de Melchor, Gaspar y Baltasar a Belén, acompañados por pajes, antorcheros y músicos que llenan de color las calles de la ciudad.
Según el Ayuntamiento de Alcoy, la celebración se lleva a cabo cada 5 de enero al anochecer, y su organización corre a cargo de la Concejalía de Fiestas en colaboración con la Asociación de San Jorge. Más de mil alcoyanos y alcoyanas participan activamente cada año: desde los pajes y escoltas hasta las bandas de música y grupos de danzas locales, unidos para dar brillo a la visita de los Reyes Magos.
La cabalgata mantiene elementos que la vinculan con sus raíces históricas. Por ejemplo, el “Bando Real”, celebrado la tarde del 4 de enero, consiste en el pregón de un embajador real que recorre las calles anunciando la llegada de los Reyes y recoge cartas infantiles en pequeños buzones que portan burritas, evocando una antigua tradición local que precede al desfile principal.
Una tradición singular
Otra característica distintiva de la cabalgata alcoyana es la manera en que los Reyes llegan a la ciudad. En lugar de grandes carrozas motorizadas, Melchor, Gaspar y Baltasar desfilan montados sobre camellos, muy cerca de los niños que esperan para recibir un saludo personal y, en muchos casos, una caricia o un beso, un gesto que refuerza la cercanía y el carácter comunitario de la celebración.
A diferencia de otras cabalgatas que se han modernizado con espectáculos pirotécnicos o grandes estructuras flotantes, la de Alcoy conserva un espíritu tradicional que combina devoción, teatro, música y participación popular. Tras la adoración al Belén viviente en la plaza del centro, el acto suele culminar con fuegos artificiales que iluminan la noche mientras la comitiva real continúa su recorrido por las animadas calles del casco urbano.
La influencia de la cabalgata de Alcoy se extiende más allá de la ciudad: este modelo de desfile festivo inspiró a muchas otras localidades en España y en el mundo a organizar sus propias versiones de la llegada de los Reyes Magos, manteniendo viva una tradición que combina historia, cultura y la ilusión de millones de niños cada año.
Alcoy no es solo un pueblo donde se celebra la noche más mágica de la Navidad: es el lugar donde una idea comunitaria se convirtió en una tradición nacional que ha marcado la forma en que millones de personas viven la víspera de la Epifanía.
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