Murallas y dólmenes rodeados de campo en este pueblo de La Rioja Alavesa perfecto para visitar en invierno

Dólmenes de Laguardia.

Elena Segura

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Laguardia, situada sobre una colina en la Rioja Alavesa, se aprecia como un conjunto urbano con raíces que se extienden desde la prehistoria hasta la actualidad. Su ubicación estratégica, al pie de la Sierra de Cantabria y dominando el valle del Ebro, explica la densidad de vestigios que se pueden recorrer en un espacio relativamente pequeño. Desde los dólmenes neolíticos hasta las murallas medievales y las construcciones del siglo XIX, el municipio concentra distintos estratos históricos que permiten una visita variada y completa.

En los alrededores del casco urbano se localizan varios dólmenes, entre los que destaca la Chabola de la Hechicera, uno de los mejor conservados de la comarca. Este monumento funerario, compuesto por grandes losas de piedra, data del Neolítico y servía para el enterramiento colectivo de varias personas.

No se trata de un espacio aislado: junto a él existen otros túmulos y estructuras funerarias, lo que indica que la colina de Laguardia fue un punto de ocupación continua desde hace más de cinco mil años.

El entorno agrícola que rodea los dólmenes permite observarlos en su contexto original y en invierno, cuando los viñedos están desnudos, se aprecia mejor la disposición y tamaño de las losas.

Dolmen de la Chabola de la Hechizera a las afueras de Laguardia

Asentamiento de la Edad del Bronce y del Hierro

A escasa distancia se encuentra el yacimiento de La Hoya, un asentamiento de la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. Las excavaciones han permitido identificar calles, viviendas, murallas y espacios de almacenamiento.

La Hoya muestra cómo estas comunidades organizaban su espacio y cómo aprovechaban la colina para controlar rutas de paso y defenderse. Parte del yacimiento está señalizado y cuenta con un pequeño centro de interpretación que explica los hallazgos y permite situar la villa medieval de Laguardia dentro de una historia más larga.

Recinto arqueológico de La Hoya en las afueras de Laguardia

Dentro del casco histórico, la muralla medieval constituye uno de los elementos más visibles. Laguardia conserva largos tramos del recinto defensivo, con torres y cubos que aún se pueden recorrer. La muralla está interrumpida por cinco puertas: Mercadal, Páganos, San Juan, Carnicerías y Santa Engracia, que marcan los accesos desde distintos puntos del valle.

El paseo de ronda ofrece vistas amplias de los viñedos que rodean la villa y de la Sierra de Cantabria, al mismo tiempo que permite observar la adaptación de las viviendas a la pendiente de la colina.

La Plaza Mayor concentra gran parte de la actividad del centro histórico. Allí se encuentra el Ayuntamiento, un edificio del siglo XIX, y el reloj carrillón, instalado a finales del siglo XX, que representa escenas de la vendimia y otros episodios de la vida local.

La plaza conecta con varias calles peatonales y estrechas, donde se conservan portadas de piedra, arcos de medio punto y escudos nobiliarios. Estas calles forman un entramado que refleja la planificación urbana medieval, adaptada a la topografía y a la defensa del núcleo.

Gótico policromado

Iglesia de Santa María de los Reyes en Laguardia

Entre los edificios religiosos, Santa María de los Reyes destaca por su pórtico gótico policromado. La policromía original se ha conservado gracias a un cerramiento de piedra que protegió las esculturas del clima.

La visita guiada permite observar la iconografía medieval con detalle y comprender la función simbólica de las figuras.

A pocos metros, la iglesia de San Juan Bautista combina funciones religiosas y defensivas. Su torre formaba parte del sistema de vigilancia de la muralla y el interior conserva elementos románicos, góticos y un retablo barroco.

Bodegas subterráneas

Cuevas subterráneas de Laguardia

Otro elemento singular de este municipio vasco son las bodegas subterráneas, excavadas bajo el casco histórico desde el siglo XVI.

Se estima que hay más de 300 calados, algunos interconectados, que permiten conservar el vino gracias a la temperatura y humedad constantes. Varias bodegas están abiertas a visitas, mostrando barricas históricas y la estructura de los túneles.

Este patrimonio subterráneo permite comprender la importancia histórica de la viticultura en Laguardia y cómo ha influido en la economía local durante siglos.

Lagunas y agricultura

Laguardia cuenta también con espacios naturales que complementan la visita histórica. Las lagunas situadas al sur de la villa forman un pequeño humedal que actúa como refugio para aves acuáticas.

Están rodeadas de senderos que permiten recorrer el entorno, observar la flora y la fauna locales, y entender cómo el agua y los ecosistemas se integran en un paisaje dominado por la agricultura.

En uno de los miradores se encuentra el Kiosco de Hierro de El Collado, una construcción de finales del siglo XIX. Este pequeño pabellón metálico era un espacio de esparcimiento y observación, y hoy permite contemplar el valle del Ebro, los viñedos de la Rioja Alavesa y la Sierra de Cantabria.

Estructura hidraúlica de la Edad del Hierro

Estanque celtibérico

Cerca del casco urbano también se localiza el estanque celtibérico, una estructura hidráulica utilizada durante la Edad del Hierro. Servía para almacenar y regular el agua de consumo y riego, y formaba parte del sistema de gestión de recursos del poblado.

El perímetro y parte de las construcciones asociadas se conservan, y permiten observar cómo las comunidades antiguas adaptaban su entorno para garantizar suministro y sostenibilidad agrícola.

Recorrer Laguardia implica combinar patrimonio arqueológico, urbano y natural. Los senderos permiten conectar las murallas, las iglesias, las bodegas subterráneas, las lagunas, el Kiosco de Hierro y el estanque celtibérico.

La disposición compacta del municipio facilita realizar la visita a pie, y la señalización de los distintos elementos históricos permite contextualizar cada punto sin depender de guías externas.

Además de los principales puntos de interés, el casco histórico cuenta con varias casas señoriales con escudos del siglo XVI, portadas de piedra y patios interiores que ilustran la organización social y económica de la villa.

Paisaje con viñedos de Laguardia

El paisaje que rodea Laguardia también es parte del recorrido. Los viñedos forman parcelas ordenadas que siguen un patrón mantenido durante generaciones.

Los caminos rurales permiten recorrer los campos y observar la poda, la estructura de las hileras de cepas y los elementos del trabajo agrícola que se realizan durante todo el año. La visión de la colina, la villa y los cultivos desde los miradores permite comprender la relación histórica entre población, agricultura y defensa del territorio.

5.000 años de historia

En conjunto, Laguardia concentra más de cinco mil años de historia en un espacio reducido. Los dólmenes y La Hoya documentan la ocupación prehistórica; las murallas, iglesias y plazas reflejan la organización medieval; los calados subterráneos muestran la continuidad de la viticultura; y las lagunas, el kiosco y el estanque celtibérico ofrecen información concreta sobre el entorno natural, la gestión del agua y los espacios de recreo.

Una visita completa permite recorrer todos estos puntos de interés sin desplazamientos largos, observando cómo cada capa histórica se superpone sobre la anterior.

Las señalizaciones en yacimientos y monumentos, así como los centros de interpretación, ayudan a contextualizar los restos. La combinación de patrimonio arqueológico, arquitectónico y natural convierte a Laguardia en un recorrido detallado y directo, donde la información histórica y la observación del paisaje se complementan de forma clara y concreta.

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