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La “España de los balcones” con la casa sin ventilar

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La ex secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal

La ex secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal

Cuando Pablo Casado despertó del “golpe de Estado”, los escándalos de corrupción del PP seguían ahí. La regeneración seguía pendiente, con Cospedal en la Ejecutiva, como diputada y con el sobresalto de los “trabajos puntuales” de Villarejo. Tanta “España de los balcones” y Casado se había olvidado de ventilar la casa. Quién lo iba a imaginar, si Dolores Cospedal nunca conoció al “López Hierro” de los papeles de Bárcenas, negó la caja B que “no existió en el partido” y había “mucha chicha”, pero “no puede trascender”.

Que tanta bandera no oculte las conspiraciones de Villarejo con Cospedal y su esposo, López del Hierro. Hablaban de una clara obstrucción a la justicia y a las fuerzas de seguridad del Estado. El comisario corrupto se jactaba del “retraso” de informes, la “limpieza de papeles” antes de los registros, “boicotear mil cosas”, “descafeinar” investigaciones para que diera tiempo a “exonerar” a presuntos culpables, “romper el puto pendrive” de Gürtel… En otro país, esto sería un escándalo de primer nivel y habría, como poco, dimisiones. Se les tendría que llamar a declarar. Aquí, seguimos con la banderita.

¿Fueron Cospedal y López del Hierro a denunciar al comisario de las cloacas? No, le encargaron “trabajos puntuales”. Se compincharon. La secretaria general del PP le advertía: “No puede trascender. Yo soy la primera que también se me vendría abajo”. El marido le prometía pagarle. Villarejo: “¿Al partido cómo le voy a cobrar?” López del Hierro: “Naturalmente, pasa lo que tengas que pasar”. Cospedal: “Pero claro, para él”. Mientras esto ocurría, la dirigente popular afirmaba públicamente que su partido era víctima de un “Estado policial”.

Fue en aquellos tiempos, cuando la corrupción Gürtel, según Rajoy, “no era una trama del PP, sino contra el PP”. Dolores Cospedal denunciaba ser víctima de “la utilización de la policía”. Con el mismo desparpajo que nos explicó un finiquito “diferido simulado”, la secretaria general lamentaba que el estallido del escándalo corrupto era manejado para dañar al partido: “Terrible”, “dramático”, “propio de otros momentos históricos de nuestro país y de otros Estados que no son democráticos”.

Un policía de cloaca, como Villarejo, se movía por la sede del PP, con la inestimable colaboración de “Súper López” del Hierro. Al comisario le llamaban “Pepe” para disimular: “Yo te recojo en un coche con los cristales tintados, entramos por el garaje, subimos al despacho de María Dolores y ¡pum!”. Alto nivel de evasión. Solo los drones de Teodoro lo podrían superar. Suena a cutre, si no fuera porque allí hablaban de investigaciones y de corrupción.

Años después, ¿lo negarán todo, pasará el tiempo y no ocurrirá nada? Es lo que ha pasado por ahora. A Cospedal le preguntaban por las anotaciones de “López H” o “López Hierro” en los papeles de Bárcenas y respondía: “Bueno, es mi marido, pero no tiene por qué ser ese señor, que no lo es”. La Policía concluyó que la contabilidad B del tesorero recogía pagos para “ese señor del que usted me habla” de 19 millones de pesetas en dinero negro. El señor era el esposo. El juez rechazó imputarle porque había prescrito.

“El Bigotes” definió a “Súper López” del Hierro como un “atizante”. Trabajó para varias constructoras y también apareció en los sumarios de los casos Lezo, Pujol y Liberbank. Todos grandes patriotas. No llegaron a imputarle. Ignacio González ya dijo: “Cobra bajo cuerda de 27.000 sitios” o “Villarejo me dice que es amigo del marido de Cospedal desde hace 30 años y que ayuda a María Dolores”. Ella era “la parienta” o “tu amiga”. Un lenguaje a la altura de las películas de gangsters.

Como diría el propio Pablo Casado, es una “estructura de cloaca policial”. Claro que esto lo decía de Dolores Delgado, que por cierto sigue sin dar explicaciones convincentes de sus charlas con Villarejo. Cuando a Casado le preguntan por Cospedal, afirma que “no ha mentido” y  que “no hay nada que temer”. El temor es a todo lo que ella sabe y a que fue decisiva para su victoria en las primarias del PP. Lo normal es que hubiera justicia y recuperar todo ese dinero de los “negocios acreditados”, que decía el comisario. Y, si está “amortizada”, iría “al camión”. Pero no. Sigamos con la bandera y que viva España, viva el rey, viva el orden y la ley.

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