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“La despoblación es el problema más importante que tiene Aragón”

Joaquín Palacín

Óscar F. Civieta

Zaragoza —

Joaquín Palacín, (Huesca, 1974), es el director general de Ordenación del Territorio del Gobierno de Aragón. Desde su departamento, el único de CHA en el Ejecutivo autonómico, tratan de pasar de las palabras a los hechos en el asunto de la despoblación. Reconoce que las instituciones han llegado tarde y no duda en afirmar que es el mayor problema que tiene la comunidad.

El Gobierno de Aragón está trabajando en la Directriz Especial de Política Demográfica y contra la Despoblación, ¿cree que este tema tendrá el peso que merece en los presupuestos de 2018?

Sin ninguna duda. Es uno de los ejes principales del Gobierno. Un tema asumido por todo el Ejecutivo. Me atrevería a decir que es el problema más importante que tenemos. Se arrastra desde hace mucho tiempo, es un mantra repetido, y ya era hora de que un Gobierno intentara asumir el problema y buscara soluciones.

¿Han reaccionado tarde las instituciones?

Sí, es un problema que siempre ha estado ahí. Se ha hablado mucho, pero nunca se han tomado medidas concretas. Esta directriz no va a los síntomas, no pone medicinas, va a la raíz del problema. Por eso no solo habla de demografía, sino de distribución de la población, de densidad, de envejecimiento, de la falta de jóvenes, de mujeres…

Un plan contra la despoblación incluye muchas medidas transversales que afectan a distintos departamentos, ¿cómo se va a gestionar?, ¿han pensado en crear algún mecanismo para coordinar todos los departamentos?

Desde el primer momento ha sido un trabajo transversal, en el que están implicados todos los departamentos del Gobierno de Aragón, aunque se coordine desde Vertebración del Territorio. Pero la directriz no solo tiene que ser del Ejecutivo, sino de todo Aragón, todas las administraciones tienen que estar implicadas. Y también los agentes sociales.

¿Está satisfecho con la respuesta de las administraciones?

Sí, por el hecho de habernos reunido, pero, en algunos casos, cada uno ha intentado tirar por su lado. Creo que tenemos que trabajar todos juntos y optimizar los recursos. Y debemos hacerlo en tres ámbitos: el aragonés; el estatal –el Gobierno de España tiene que ser consciente de que existe este problema y tenerlo en cuenta en los presupuestos, en la financiación autonómica– y el europeo. Europa también tiene que implicarse y creo que lo hemos conseguido. Además, es un problema que no solo afecta a España o a los países nórdicos, también a Grecia o Italia.

¿Sin implicación del Gobierno central es imposible?

Sin financiación adecuada es muy difícil. Pero, repito, no solo en España. Esto tiene que estar en la agenda europea. Con esta directriz, vamos a la raíz del problema. Hay territorios que lo han conseguido. Estamos en un ambiente de pesimismo, y esta directriz se tiene que ver como algo positivo, que los aragoneses vean que hay herramientas para hacer frente a este problema, que vean que la administración más importante de Aragón está preparada.

¿Cómo se queda un responsable de Ordenación del Territorio cuando ve que desde Madrid insisten en inundar una de las zonas de mayor desarrollo demográfico del prepirineo, como es La Galliguera?

Es que vamos en la línea contraria a la que se tiene que ir. Un territorio que ha demostrado que asienta población, que mejora la calidad de vida de la gente, que cada vez hay más niños y jóvenes… No podemos insistir en proyectos que lastran el futuro de un territorio, y Biscarrués es un ejemplo. La gente quiere vivir allí y no pueden seguir con ese problema.

Decía el director de la Cátedra de Despoblación de la Universidad de Zaragoza, Luis Sáez, que un maestro o una asociación cultural dinamizan más un territorio que un polígono industrial, ¿se está enfocando mal la lucha contra la despoblación?

Hay que generar actividad económica, y también hay que buscar una calidad de vida equivalente en cuanto a servicios: sanidad, educación, pero también cultura y ocio. No puede ser que la mayoría de las actividades culturales en muchos municipios de Aragón solo sean para turistas. Hay gente que vive allí todo el año. Ya hay pueblos que están pensando en eso. Los jóvenes tienen que tener alternativas de ocio, actividades culturales, deportivas. Hay que positivizar la vida en el mundo rural.

Las previsiones indican que, hasta 2031, la comunidad puede perder más de 65.000 habitantes. ¿Es realista trabajar con la idea de recuperar población?

Un objetivo ha de ser mantener población y otro intentar atraer nueva población. Por eso lo de positivizar el vivir en Aragón, ese tiene que ser el objetivo. No es un trabajo a dos o tres años, sino a medio y largo plazo. Plantear las estructuras para poder crecer con el tiempo. No vamos a recuperar rápidamente la población, pero hay que lograr que todo el mundo que quiera vivir en su pueblo pueda hacerlo.

En los próximos años se jubilan miles de autónomos que ahora se encargan de servicios clave en los pueblos, como talleres, fontanería, carpintería, etcétera, ¿habrá relevo generacional

Es lo que tenemos que conseguir. Que jóvenes que quieran seguir con las actividades lo puedan hacer, eso se hace logrando que los niños tengan acceso a una escuela digna, que haya servicios sociales, sanitarios… Buscar que esas personas puedan hacer deporte, ir a ver una obra de teatro, reunirse en un centro social para dinamizar una zona. Todo va relacionado. Trabajar en las nuevas tecnologías, que Internet sea un derecho, acabar con las brechas digitales, que el acceso sea el mejor en cualquier punto de Aragón. No puede ser que haya casas de turismo rural sin acceso a Internet o restaurantes donde no puedas pagar con un datafono. El Gobierno de Aragón está trabajando de forma muy potente en este tema.

¿Se plantean ayudas de algún tipo para montar pequeños negocios en estos pueblos?

Dentro del IRPF, Aragón tiene muy poco margen para poner en marcha ese tipo de incentivos, pero sí es una de las medidas que se recogen en la directriz.

Se va a ahondar en la opción de explotar singularidades, por ejemplo, la cultura en Belchite, la trufa en Sarrión

La directriz insiste mucho en aprovechar los recursos endógenos. La trufa es un ejemplo, pero también la ganadería y la agricultura. Es esencial que en el mundo rural se viva de una forma digna. Que se puedan compatibilizar actividades, apostar por la agricultura ecológica. Aprovechar el paisaje, los recursos naturales y culturales.

Usted conoce bien el Sobrarbe. Es la única comarca pirenaica sin esquí y, en los últimos años, la que más turismo recibe y una de las pocas en las que se amplían las escuelas porque crece la población infantil. ¿Cuál es la receta?

Las administraciones han trabajado bien. Se ha creído en los recursos endógenos, la naturaleza. Las administraciones hemos acompañado las iniciativas que han surgido en el territorio. Recursos endógenos, desarrollo sostenible, agricultura, recursos naturales.

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