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Guadalajara alza la voz contra ‘el pisito’ del duque del Infantado

La plataforma ciudadana ‘Abraza el Infantado’ traza su estrategia para evitar que el Ministerio de Cultura habilite un inmueble al duque en el Palacio del Infantado

Los participantes en la primera reunión del colectivo denuncian que el Plan de Ordenación Urbana de Guadalajara “prohíbe el uso residencial privado en este edificio”

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Algunos de los ciudadanos que acudieron al encuentro, delante del Palacio del Infantado, en Guadalajara. Foto: Rubén Madrid

Algunos de los ciudadanos que acudieron al encuentro, delante del Palacio del Infantado, en Guadalajara Rubén Madrid

Compromiso, unidad y espíritu reivindicativo. Estas son las sensaciones que se percibieron en el salón de actos del Palacio del Infantado de la capital alcarreña durante la primera reunión convocada por la plataforma ciudadana Abraza el Infantado. Su objetivo esencial es frenar el proyecto del Ministerio de Cultura que contempla construir una vivienda de lujo para el duque del Infantado en el edificio más emblemático del patrimonio de Guadalajara. “Reclamamos al ministerio que se paralice el actual proyecto y se negocie otra solución respetando la sentencia judicial, pero también el uso cultural del palacio y el sentir de los ciudadanos”, asegura Estrella Ortiz, miembro de Abraza el Infantado a eldiarioclm.es

Por espacio de dos horas, cerca de un centenar de guadalajareños -entre ciudadanos, concejales de la oposición, representantes de asociaciones locales y los directores del Museo Provincial y del Archivo Histórico- se reunieron para poner en común ideas y acciones reivindicativas encaminadas a salvar a este inmueble Bien de Interés Cultural de una obra que supondría, de facto, la privatización de una estancia del palacio a través de una vivienda que los promotores de la reivindicación ya han bautizado sarcásticamente como “el pisito”, en alusión a la célebre comedia de José Luis López Vázquez. “Es estupendo ver a tanta gente comprometida con el futuro de este edificio, tenemos que opinar, movernos y recuperar la identidad social y cultural con la que siempre hemos conocido al Infantado”, manifestó Susana Martínez, concejal de Ahora Guadalajara.

Como primer paso para dar a conocer la reivindicación, la plataforma civil anunció la creación de un manifiesto público, a través de la aportación de sugerencias en la cuenta de correo electrónico abrazaelinfantado@gmail.com. La intención del colectivo es comenzar a difundir masivamente a partir del 9 de octubre en las redes sociales una causa, que es una prolongación de la Iniciativa de ‘Abraza Infantado’ de hace tres años, como expresión del compromiso de la ciudadanía con su patrimonio. Y es que se notaba que los guadalajareños deseaban participar, proponer sus iniciativas para conseguir preservar la naturaleza de un edificio que forma parte de la vida cotidiana de los arriacenses.

Después de que el historiador Juan Pablo Calero y el ex director del Colegio de Aparejadores de Guadalajara, Jorge Riendas, disertaran sobre el contexto histórico y arquitectónico del inmueble, se abrió un ‘brainstorming’ colectivo para plantear las primeras respuestas de los ciudadanos al conflicto. Entre las propuestas de movilización popular destacaron abrir una cuenta en el canal Change.org para recoger firmas en favor de la protesta; la grabación de un vídeo social en el que se explique el sentimiento de pertenencia de los vecinos al monumento; una acampada en los jardines durante el Día del Patrimonio; batucadas y actos de carácter social; realizar visitas guiadas; diseñar y repartir chapas e imágenes con el dibujo del Infantado o la organización de una exposición gráfica en el museo.

“Se trata de informar a la gente a cerca de la problemática del edificio”, afirma Manuel Granado, concejal del PSOE. Los grupos de la oposición en el Consistorio guadalajareño también se comprometieron a presentar una moción conjunta ante el Ministerio de Cultura para que el edificio conserve su titularidad pública.

La primera reunión de Abraza el Infantado contó con una gran asistencia de público

La primera reunión de Abraza el Infantado contó con una gran asistencia de público

Otra de las conclusiones que se alcanzaron en este primer encuentro fue la necesidad de nombrar a un asesor jurídico dentro del movimiento de cara a representarles ante una eventual negociación con Cultura. Además, los presentes también acordaron exigir un mayor compromiso al Gobierno municipal y a la Junta, ya que desde la plataforma consideran que han sido “complacientes y silenciosos” en torno a este problema: “Se solicitó una reunión con el vice-consejero de Cultura de Castilla-La Mancha y todavía estamos esperando una respuesta”, advierten desde la plataforma.

De momento, y a la espera de que todas estas acciones reivindicativas se vayan materializando, el siguiente paso es la reunión que mantendrá ‘Abraza el Infantado’ con el director general de Patrimonio, Luis Batanero, en Madrid, el próximo 2 de octubre. El colectivo aprovechará esta ocasión para manifestar su principal objetivo: paralizar la construcción de la residencia que el ministerio planea ejecutar para el duque y buscar otras soluciones “más justas, sin derroches y sin que se condicione el uso público ni la seguridad del Infantado” como Museo Provincial de Guadalajara y sede de otros eventos en la ciudad alcarreña como el Maratón de Cuentos, que acoge la localidad cada año.

“Vulnera la sentencia”

Los planes de Cultura para construir el ‘pisito’ de lujo al duque del Infantado, Íñigo de Arteaga, siguen avanzando. El proyecto básico de obra que el ministerio encomendó a un estudio de arquitectura por valor de 17.000 euros ya está redactado. En este documento se especifica la construcción de una superficie de 500 metros cuadrados, que incluye una vivienda de 340 metros cuadros más una escalera de acceso desde los jardines, situada en el Torreón norte del Palacio del Infantado. 

Con un presupuesto público que ronda el medio millón de euros, la vivienda estará formada por salón-comedor de más de 100 metros cuadrados, dos amplios dormitorios ‑de 30 metros cuadrados cada uno‑, una cocina, un baño y un aseo, la despensa, un trastero y un recibidor de 12 metros cuadrados. A ello hay que añadir una entreplanta superior de otros 80 metros cuadrados. La siguiente fase prevista es la concesión de la licencia de obra por parte del Ayuntamiento de Guadalajara y la redacción del proyecto definitivo.

Según la plataforma Abraza el Infantado, el Plan de Ordenación Urbana de Guadalajara (POM) “prohíbe el uso residencial privado en este edificio que se catalogó en la ordenanza como equipamiento de carácter social y cultural”. Un aspecto que defenderán en la reunión con Cultura y que, “salvo que se modificara la Ordenanza en Pleno para permitir la construcción de la vivienda, imposibilita que el proyecto se realice a día de hoy”.

Desde Ahora Guadalajara expresan su inquietud porque “de momento los técnicos municipales de Patrimonio no han cuestionado ni planteado ninguna objeción en cuanto al acceso a la vivienda desde los jardines” que recoge el proyecto.
En opinión de Riansares Serrano, senadora del PSOE, que lidera esta causa en la Cámara Alta, el proyecto “va más allá de lo que expresan el contrato y la sentencia, y va a condicionar la función pública del edificio y del museo”. Además, mantiene que “el Estado debería priorizar el uso del dinero público en rehabilitar el Palacio del Infantado en lugar de beneficiar los intereses de un ciudadano particular”.

Plano del proyecto básico de la vivienda realizado por el arquitecto Jorge Riendas. Foto J.R.

Plano del proyecto básico de la vivienda realizado por el arquitecto Jorge Riendas. Foto J.R.

El conflicto sobre la propiedad del edificio hunde sus raíces en el acuerdo que el duque Íñigo de Arteaga y Falguera firmó en 1960 con el Estado y Pedro Sanz Vázquez, entonces alcalde de Guadalajara. Mediante aquel pacto, la Casa del Infantado y el Ayuntamiento de Guadalajara cedieron el Palacio del Infantado al Estado para llevar a cabo la rehabilitación integral del inmueble, destruido en 1936 por la aviación alemana durante la Guerra Civil, y dotarlo de un uso cultural. El aspecto de ese contrato que ha dado origen a la actual movilización ciudadana dice que “se reservarán con carácter permanente las dependencias que en su día se señalen, a fin de que los titulares de dicha casa ducal, puedan habitar personalmente en ellas de manera ocasional y utilizarlas como Museo y Archivo familiar, sin que ello pueda ocasionar perjuicio al desenvolvimiento normal de los servicios que el Ministerio establezca en aquel edificio”.

En una sentencia dictada el 31 de julio de 2009, la juez del Juzgado de Primera Instancia número 5 de Guadalajara reconoció que el duque tiene un “derecho de habitación”. Esa sentencia obliga a la administración a habilitar un espacio privado al aristócrata, pero “sin perjudicar el uso público”. La redacción ambigua de este punto es lo que ha degenerado en la actual polémica, al entender el colectivo movilizado en contra de los planes de Cultura que el Gobierno se excede en el cumplimiento de la sentencia al habilitar una residencia fija, además de exclusiva, para el aristócrata.

Abraza el Infantado denuncia que el proyecto que maneja el departamento que dirige Íñigo Méndez de Vigo implica, en realidad, “la construcción de un nuevo espacio residencial definitivo”, que excede el cumplimiento de la orden judicial. Sus integrantes exigen que el Ministerio de Cultura revise sus planes y descarte construir la vivienda prevista.

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