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El Capital Natural o el camino para que una empresa sea sostenible

Existe todo un protocolo para que las compañías manejen los recursos de cara a su responsabilidad social

Ya se ha realizado el primer taller español en el que se aborda este camino, organizado por el Club de Excelencia en Sostenibilidad

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Taller sobre Capital Natural

Taller sobre Capital Natural

En el viaje a la sostenibilidad de los negocios españoles esta semana se ha dado a conocer con detalle y en sesiones prácticas el Protocolo del Capital Natural, un estándar que ordena las numerosas decisiones, informaciones, datos y herramientas que una empresa maneja cuando se plantea cómo llegar a ser responsable o sostenible. Porque más que un objetivo, se trata de todo un camino de diferentes propósitos.

Este protocolo ayuda a tomar decisiones a nivel local, regional o global, en cualquier tipo de sector empresarial, por lo que se convierte en algo fundamental y supone riesgos y oportunidades: legales, operativas, de reputación o financieras. Y es que el capital natural es el medio natural donde operan las empresas, el agua, el clima, el suelo, y en ese medio las empresas no operan solas, deben compartir los recursos naturales con otros grupos, y afectan con sus decisiones a toda la sociedad.

Charo Fernández, del Club de Excelencia en Sostenibilidad ha lanzado el primer taller español con este objetivo, como respuesta a la necesidad que detectó en su Observatorio de Gestión Empresarial de la Biodiversidad: “Hemos invitado a expertos de la Coalición del Capital Natural para aprender de otras empresas de la UE que ya han aplicado el protocolo y para impulsarlo entre las empresas españolas”.

El taller ha tenido lugar en la sede de Placo Saint Gobain, y allí se han expuesto casos de empresas como Red Eléctrica de España, Iberdrola o Gas Natural Fenosa, tres empresas de un sector, el energético, que cada día es consciente de su impacto en el medio natural, no solo en el cambio climático sino en aguas o vientos de los que extraen su energía. Por su parte, Nestlé ha detallado un caso del sector agroalimentario, cuya dependencia resulta obvia, pues todo alimento se produce en el campo a base de suelo fértil y agua, pero también dependen de insectos polinizadores o de la fauna que controla las plagas, como aves o murciélagos. También los grupos de interés que afectan a sus decisiones son numerosos: desde los agricultores que producen para esta multinacional hasta los clientes que compran en el súper.

Pero el protocolo va más allá y obliga a pensar en accionistas e inversores, o en el entramado de la propia empresa, pues resulta fundamental implicar a los departamentos clave, para lograr que faciliten datos o que asuman este reto de medir y valorar la relación Empresa - Capital Natural. 

Asesoramiento a empresas

Amanda del Río, de la Fundación Global Nature así lo ha explicado en el taller: “Hemos detectado que nuestro rol como ONG excede el papel que hasta ahora jugábamos, ya que tenemos muchos datos de biodiversidad, y asesoramos a las empresas gracias a nuestra larga trayectoria trabajando en el campo, lo que nos permite conocer a los agentes clave, entender cómo funcionan los ecosistemas, o proyectar qué implicaciones pueden tener en el futuro determinadas decisiones empresariales que afectarán al medio natural y a la sociedad”.

Uno de los expertos, Rodrigo Fernández-Mellado, motiva a los asistentes: “Pharma-Mar era una empresa del grupo Zeltia y ahora es dueña de esa empresa gracias a un medicamento usado en la lucha contra el cáncer, y que se basa en una especie marina. Esta empresa está en Colmenar Viejo, aquí al lado, no en USA”.

Al final del taller las empresas que entienden su dependencia del Capital Natural podrán dar el siguiente paso que es evaluar los riesgos y oportunidades que un planeta en proceso de degradación exige a su negocio. El Protocolo del Capital Natural será su herramienta de apoyo. 

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