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“Es responsabilidad de los hombres transformar nuestros modelos de masculinidad”

El psicólogo Pablo Nieva reflexiona sobre el modelo patriarcal contra el que lucha la campaña 'Sin un Sí, es No' del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha

“Tenemos que ser capaces de desarrollar identidades, en nuestro día a día, que puedan facilitar que no ejerzamos ese poder y ese abuso sobre las mujeres”

Asimismo, analiza cómo perciben los ‘millenials’, de entre 20 y 30 años, las relaciones sexuales y las campañas sobre igualdad

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Imagen de la campaña 'Sin un Sí, es No'

Imagen de la campaña 'Sin un Sí, es No'

Si hay un dato característico que define a la campaña contra la violación en cita del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha es el intentar romper con los roles impuestos por el género. Apuntar como lema al ‘Sin un sí, es no’ es algo más que esgrimir una frase: significa el empoderamiento de la mujer frente a unas relaciones que vienen impuestas desde hace siglos en base al modelo patriarcal. Pero en esa lucha también los hombres deben ser conscientes de ese rol de poder y responsabilizarse en el proceso. O lo que es lo mismo: hacer posibles “nuevas masculinidades” donde las relaciones igualitarias sean una realidad. Con ello se habrá dado un primer paso fundamental contra factores como la sexualización de la mujer o su sumisión en las relaciones de pareja.

Sobre este tema hemos hablado con Pablo Nieva. Es coordinador del Servicio de Atención Psicológica a Menores Víctimas de Violencia de Género a través del Colegio Oficial de la Psicología de Castilla-La Mancha. Pero también es hombre y es feminista, además de conocer de primera mano esta campaña del Instituto de la Mujer.

En primer lugar, centra en  la franja que va de los 20 a los 30 años (los ahora conocidos como ‘millenials’), como una de las etapas fundamentales para prevenir la violación en cita, cuando las relaciones sexuales son más habituales y se mantienen con cierta regularidad. No significa que no se den durante la adolescencia y en edades tempranas, sino que durante esta década se puede visualizar mejor un fenómeno cuya prevención es fundamental.

Este experto considera que un factor fundamental que sufren las mujeres comprendidas en esta edad, al igual que ha sucedido en generaciones anteriores, es la “sexualización” de su cuerpo, que ha venido de la mano de “una supuesta liberación sexual de la década de los 70 y de los 80, que en realidad ha significado todo lo contrario,  ya que ha sido una forma patriarcal y del capitalismo de poder esclavizar aun más si cabe a las mujeres”. “Ahora se os hace creer que vosotras podéis decidir sobre cuándo y cómo tener relaciones sexuales pero bajo unos mandatos construidos desde la mirada de los hombres, y eso os impide poder manifestar vuestro deseo. Solo hay que ver cómo se construye la pornografía y la prostitución, todo a la imagen y semejanza del deseo patriarcal y neoliberal del hombre”, argumenta.

El patriarcado, los 'millenials' y los roles de poder

¿Cómo resiste ese modelo patriarcal a la generación de los ‘millenials’, que constantemente están informados de las relaciones igualitarias a través de internet y de las redes sociales? Pablo Nieva lo tiene claro: el conocimiento intelectual o cognitivo de las cosas no significa que se integre del todo en las experiencias y en las relaciones con los demás. “Puedo conocer muy bien que yo, como hombre, debo tener mucho cuidado en no ejercer la violencia sobre una mujer, pero la realidad es que por mucho que lo sepa intelectualmente, no lo tengo integrado emocionalmente ni en mi experiencia”.

“Los hombres no nos planteamos nuestros modelos de masculinidad porque no queremos dejar nuestro lugar de poder”, resume. Una reflexión que va más allá cuando explica que el hecho de que la sociedad realmente sea consciente, y lo integre en sus actos cotidianos, es una labor del hombre. "Es responsabilidad nuestra querer transformar nuestros modelos de masculinidad y no lo hacemos porque estamos muy a gusto ejerciendo el poder e imponiendo nuestro deseo y nuestras necesidades sobre las mujeres o, si salimos un poco del modelo binario hombre-mujer, sobre las personas de otra raza, las personas que no son heterosexuales, o las personas con alguna discapacidad”.

Es un modelo, por tanto, difícil de romper pese a toda la información y a su fácil acceso. Porque además, la comunicación, por sí misma, "no puede deconstruir las identidades masculinas”. De hecho, está convencido de que campañas como la actual del Instituto de la Mujer son muy necesarias, pero añade que si luego, en paralelo, a través de la televisión y de la publicidad, se sigue perpetuando “el modelo de mujer que quiere ser madre y cuidar a los demás por encima de cualquier cosa, y el del hombre el que pasa por encima”, al final se perpetúa “toda una corriente patriarcal que impera y que hace que todo esto no cale más”. “Las campañas son indispensables, pero toda la cantidad de información que de forma mucho más implícita asume ese modelo patriarcal cubre el 99% de las redes sociales, de la televisión y de las propias relaciones”.

Foto: EFE

EFE

Parte la lucha por transformar este sistema de roles se aloja ahora en las llamadas “nuevas masculinidades”. ¿Qué significa? El psicólogo afirma que parten de la base de que los hombres “debemos responsabilizarnos del lugar de poder en el que estamos colocados en la sociedad por el hecho de ser hombres”. “Tenemos que revertir eso, porque los primeros responsables de esto somos los hombres. Tenemos que ser capaces de desarrollar identidades, en nuestro día a día, que puedan facilitar que no ejerzamos ese poder. A través de todo este tipo de herramientas, conocimiento y experiencia se pueden construir nuevos modelos donde los hombres salgamos de nuestra cota de poder”.

No es el único paso, pero sí uno muy importante para prevenir la violación en cita. Nieva pide no perder de vista la premisa de que “los únicos responsables de esto somos nosotros”. Para ello, pone varios ejemplos, como lo que sucede en grupos de WhatsApp donde se normaliza el reenvío de pornografía denigrante o de violaciones en forma de mofa. Según subraya, esto pasa porque lo hombres no se reconocen en el lugar del poder ni en su abuso de las mujeres. Afirma que en el día a día, si preguntas, todos respaldan las relaciones igualitarias pero "en su cotidianidad no las practican” y vuelve a surgir ese modelo patriarcal.

No parece fácil, por tanto, romper con ese modelo asentado en siglos y siglos de historia. Pero aun así, el enfoque positivo lo vive Pablo Nieva diariamente gracias a su trabajo niños y niñas. “El hecho de que experimenten relaciones igualitarias va a ser lo que más va a poder transformar la sociedad, ya que genera mucha mayor satisfacción, bienestar y salud mental tanto en las mujeres como en los hombres”. Así se consigue cerrar el círculo: se integra a nivel intelectual y experiencial todo lo adquirido como conocimiento, y se conseguirá ir implantado poco a poco otros modelos diferentes al de “poder y perversión” que terminarán por asentarse en la sociedad generación tras generación.  

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