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L’Alternativa: 21 años de cine independiente

Se celebra la vigésimo primera edición del festival barcelonés con 159 películas, 28 de ellas en la sección oficial

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L'alternativa

Barcelona, 1993: un año después del subidón de los Juegos Olímpicos, se pone en marcha L’Alternativa, el Festival de Cine Independiente de Barcelona, organizado por los integrantes de La Fábrica de Cinema Alternatiu. Fue el comienzo de un evento que este año celebra su vigésimo primera edición del 17 al 23 de noviembre, con una programación que incluye 159 películas prácticamente imposibles de encontrar en las carteleras de las salas convencionales.

Además de las oficiales, el festival ofrece otras secciones y actividades paralelas que intentan impulsar a nuevos directores emergentes además de fomentar la reflexión y la educación sobre la cultura cinematográfica. Tess Renaudo, co-directora del evento junto a Cristina Riera y Marc Vaíllo, explica por teléfono que, desde sus inicios hasta ahora, el festival ha experimentado una evolución natural. Los cambios en la industria del cine independiente y las necesidades de la ciudad son alguno de los factores que han ido moldeando su programación.

“Por ejemplo, hemos trabajado mucho en la parte educativa durante los últimos diez años y últimamente nos hemos volcado en el trabajo con niños, programando proyecciones especiales para familias y talleres para los más pequeños. Entendemos que la educación audiovisual tiene que empezar desde muy jóvenes si luego quieres que la gente sea capaz de entender la imagen o quizás ser partícipe de cómo se representa”, comenta Renaudo.

En la Sección Oficial se muestran 28 filmes (largometrajes y cortos) escogidos entre los 2.000 que optan a la selección. Además, en L’Alternativa Paralela se proyectan retrospectivas; en Partly Ficción, se muestran trabajos a medio camino entre la ficción y el documental; Panorama, está compuesta por 12 obras de producción nacional y Pequeños experimentos, se dirige al público infantil. A esta programación se le suman las actividades dirigidas a profesionales y las proyecciones gratuitas incluidas en el programa Hall.

Para Tess Renaudo, en esta edición hay varias películas candidatas a obtener una atención especial por parte del público. “En la sección oficial Ventos de Agosto (Gabriel Mascaro), Naomi Campbell (Camila José Donoso, Nicolás Videla) o El segundo juego (Corneliu Porumboiu ) pueden generar más expectación, porque son filmes que ya han dejado huella en Internet, especialmente entre los seguidores de blogs o webs de cine internacional”. Dentro de L’Alternativa Paralelas, apuesta por la recuperación del trabajo del director de cine senegalés Djibril Diop Mambéty, con aportaciones de su sobrina Maty Diop. “Su temática es muy contemporánea, aunque las películas se hayan hecho en los 70 y 80. Toca temas de inmigración pero desde el punto de vista de un africano. Además es un cine que en su época fue muy moderno y que ha mantenido un estilo, con unos riesgos y unas experimentaciones estéticas que siguen muy vigentes hoy”.

La retrospectiva sobre Anne-Marie Miéville, también incluida en la sección anterior, es otro de los puntos fuertes de la programación. Pese a haberse labrado una carrera cinematográfica que podría calificarse de prolífica, siempre estuvo a la sombra de su relación [sentimental y profesional] con Jean-Luc Godard. Para Renaudo: “Su obra no se ha visto nunca en España hasta el momento, por lo que sabemos. Realmente estamos dando una oportunidad excepcional a la gente que tiene fascinación por las mujeres cineastas y, además, por el cine hecho en colaboración muy estrecha con Godard. Creo que es muy interesante”.

La tijera gubernamental

Es prácticamente imposible encontrar un evento o programación cultural que se desarrolle en España y que no se haya visto afectado por las decisiones del gobierno actual. Recortes en las subvenciones, la subida del IVA o las restricciones respecto a la música en directo son sólo una pequeña recopilación de los muchos ejemplos relacionados con el tema.

L’Alternativa también se ha visto afectada, por supuesto. La mitad del festival se financia con ayudas de instituciones públicas como la Generalitat, el ayuntamiento de Barcelona, el ICEC, el CCCB o el Instituto Francés. La Filmoteca también aporta su ayuda, especialmente en el trabajo de conseguir copias de las películas. El resto de la financiación viene por parte de empresas privadas que colaboran, generalmente, en el aspecto de los servicios.

“El presupuesto del festival ha sufrido mucho durante los últimos 6 o 7 años y es una lucha casi diaria, de año en año. Lo que hemos tenido que hacer es adaptarnos a estos recortes para que siga siendo un evento sostenible”, explica Tess Renaudo. Su ideal sería tener un inversor privado que aporte capital, pero que deje libertad a la hora de elaborar la programación del evento. “A las empresas privadas les interesa poner su nombre, aunque sea en chiquitito, en eventos muy mediáticos. Como en el nuestro mantenemos una línea de programación en la que defendemos trabajos que no lo son tanto pues, bueno, hacemos lo que podemos”.

Pese a las dificultades, el equipo tienen claro que continuarán con su festival. “Trabajamos en él mucha gente de diferentes ramos y si deseamos que celebrar el evento siga siendo posible, así será”. Al fin y al cabo, después de dos décadas de trabajo posiblemente lo más difícil sería rendirse.

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