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Estas son nuestras películas favoritas para ver en Navidad

Nuestros Qué bello es vivir particulares, nuestro refugio del frío, los cuñados y las tías pellizconas, una selección completamente idiosincrática de su sección favorita

Pero basta de hablar de nosotros. ¿Cuáles son sus favoritas para ver en Navidad? Compartan en los comentarios y ¡no olviden decirnos por qué!

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¿Cuáles son los atributos de una película perfecta para ver en Navidad? Como se refleja en nuestra lista, no lo tenemos muy claro. Algunos pensamos que debe ser larga y épica, parte de un ritual que incluye manta, sofá, chocolate caliente y un roscón trufado de piel de naranja confitada perfumando la casa. Que su función es dejarte con el corazón jubiloso, lleno de aspiraciones amables y voluntad de perpetrar el bien. Otros consideran que debe ser parte de una estrategia para sobrevivir al encierro semivoluntario en ciudades pequeñas con tres generaciones de la familia, todos chispeantes de anécdotas mezquinas, borrachos de ponche y mazapán.

En la lista que sigue hay títulos clásicos y bizarros, hay un par de películas épicas, varias comedias y un romance coral. Porque la película navideña es lo que uno quiera y punto. Estas son las que nosotros quisimos; ahora hagan el favor de compartir las suyas en los comentarios y dejar que la Navidad haga su función.

Lova, actually

David Sarabia: Love Actually (Richard Curtis, 2003)

Gente cantando villancicos por la calle. Escritores que se declaran por Navidad. La primera historia de amor de dos críos y amores ocultos toda una vida después. Love Actually es esa película cursi y facilona, una romcom como la copa de un pino mucho más profunda de lo que a primera vista parece. Hablamos de la soledad que esconde todo lo que es mediático, del oscuro viso que florece tras años de matrimonio y que tienta a la carne, de la fábula plebeyo-conoce-a-campesina y al final terminan por amarse. Es una cinta ambientada en Navidad, que huele a Navidad, cuya portada recuerda a la Navidad y que nos devuelve, como niños, a esa época del año.

Hugh Grant vistiendo sus mejores galas o Bill Nighy desgañitándose no podían estar equivocados. Y todo esto sin tener en cuenta el All I Want for Christmas is You de Mariah Carey como colofón.

Annie Hall

Mónica Zas: Annie Hall (Woody Allen, 1977)

Los optimistas hacen cola en Doña Manolita, los padres en apuros en la juguetería del centro comercial y los derrochadores en el Starbucks, para probar el nuevo 'Mocca Santa Claus'. La Navidad tiene una fila para cada uno de nosotros y solo hay una película capaz de amenizarnos la espera. Annie Hall no fue elegida el guión más divertido de la historia por casualidad, y la escena de la cola del cine es una buena muestra de ello.

Todos hemos querido romper la cuarta pared en algún momento porque el pesado de atrás gritaba mucho o decía mamarrachadas. Además, nos da un buen consejo sobre lo que no deberíamos cocinar nunca para Nochebuena (a menos que cenes con Diane Keaton): langosta. No nieva ni se desarrolla en invierno, pero la película de Woody Allen es perfecta para estas fechas. Y Marshall McLuhan nos daría la razón.

El Señor de los anillos

Francesc Miró: El señor de los anillos (Peter Jackson, 2001-2003)

Las vacaciones navideñas siempre son una oportunidad de oro para revisar películas de metraje desmesurado, o sagas enteras mediante un visionado conjunto digno de maratón. Siendo sospechosos habituales Star Wars, Harry Potter, Toy Story o Regreso al futuro, la saga que más veces suele repetirse año tras año en mis vacaciones es El señor de los anillos. Obviando conscientemente las entregas de El Hobbit que Peter Jackson dirigió entre 2012 y 2014, las películas originales suman unos 683 minutos. Doce horas de palomitas, manta, batallas épicas y paisajes alucinantes de la Tierra Media.

La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey componen juntas una historia enorme de la que siempre se descubren detalles, diálogos y personajes. Es, del blockbuster moderno, la saga con mayor capacidad de recrear un universo que siempre, siempre, se siente fascinante y bello. No importa cuantas veces repitas la operación: estas películas te lo dan todo. Una verdadera Partida y Regreso como la que escribía Bilbo Bolsón absolutamente disfrutable.

Once upon a time in America, Sergio Leone

Marta Peirano: Erase una vez en América (Sergio Leone, 1984)

Una peli navideña tiene que ser larga y ofrecer un universo que te consuma por completo mientras fuera nieva y está oscuro. Erase una vez en América dura 229 gloriosos minutos y recorre cuatro décadas en las que haces amigos para siempre y creces con ellos para ver cómo se convierten en gente en la que ya no te reconoces, a la que ya solo te une el hábito, la nostalgia y una lealtad manchada de resentimiento.

Sergio Leone es mágico y capaz de crear una poderosa reconstrucción del Manhattan de la ley seca, que también es un retrato exuberante y amargo de la tierra de las oportunidades, una oda a la amistad y una oscura reflexión sobre el precio de las equivocaciones. No es una peli de culto, es un peliculón: cuando lo estrenaron en Cannes en 1984, el público aplaudió de pie durante 15 minutos. Martin Scorsese lleva toda su vida intentando hacer esta película (y ayudó a restaurar el montaje original).

Fue la última de Leone, acompañado como siempre de la deslumbrante fotografía de Tonino Delli Colli, la música de Enio Morricone y un reparto más grande que la vida misma.

El apartamento

Belén Remacha: El Apartamento (Billy Wilder, 1960)

Aunque hay que volver a ver Love Actually en algún momento entre el 1 de noviembre y el 24 de diciembre, ya metidos de lleno en estas fechas elijo El apartamento, de Billy Wilder. En realidad, cualquier domingo es buena ocasión para recordar una de las muchas obras maestras del director austríaco, pero es que ésta tiene unas escenas clave que son también perfectamente 'antinavideñas'.

Lo que buscamos estas tardes eternas es, en el fondo, que se nos pasen las horas de la manera más rápida y amena posible. El apartamento lo consigue con la clase característica de los guiones de Wilder e I.A.L Diamond. Además, dejar entrar en casa a Jack Lemmon y Shirley MacLaine es como pasar la sobremesa con esos tíos a los que ves poco pero a los que quieres mucho.

El Lobo de Wall Street

Luis J. Menéndez: El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013)

El motivo es bastante obvio: es la película que mejor ha plasmado el espíritu de las cenas de empresa, aún cuando no incluya ninguna escena en la que específicamente se representen estas. En un tiempo en que se ha desprovisto a la Navidad de su carácter simbólico sustituyéndose por un ejercicio de consumismo feroz que da su pistoletazo de salida con el Black Friday, el desenfreno y la impredecible evolución de esa noche en que los trabajadores de una empresa salen juntos a cenar y quemar las naves la convierten en uno de los momentos más decisivos y esperados de las fiestas.

Es el sustitutivo adulto de la Noche de Reyes, la vigilia mágica en la que cualquier cosa es posible: desde perder el trabajo por ataque de sinceridad a unir lazos con tus compañeros o tirar por la borda el matrimonio.

The Sure Thing

Lucía Lijtmaer: Juegos de amor en la universidad (Rob Reiner, 1986)

La mía es The Sure Thing, traducida en España como Juegos de amor en la universidad. Está dirigida por Rob Reiner, con Daphne Zuniga y John Cusack. Tiene todo lo que una puede desear para la Navidad: comedia romántica que no te da arcadas, y a John Cusack poniendo cara de perrito pachón pero a su vez siendo capaz de darte lo tuyo y lo de tu prima. Y en medio de la nieve, huyendo a la soleada California que no se materializa, amor.

Porte-des-lilas

Rubén Lardín: Puerta de las Lilas (René Clair, 1957)

Es al cine lo que las castañeras al ser humano de a pie. Puerta de las lilas es un título ideal para entonar estos días en respeto a la tradición pero también funciona al revés, como protección en cualquier momento del año. Hasta el día más penoso de un verano aciago es capaz de transmitir la idea de amparo hogareño y de hacernos creer, al menos durante hora y media, en la bondad de esta especie errónea de la que somos parte contratante.

La peli abriga mucho al espectador a costa de hacer pasar frío a sus personajes, pero siendo cine de pobres no llega a ser cine pijo. Esta vez no porque René Clair, su director, era un jefe del cine popular, un hombre de dignidad capaz de hacer películas como esta, de reír y llorar a la vez, ¡simultáneamente! Como estornudar saltando a la comba, una euforia espiritual muy loca.

r-xmas

Abraham Rivera: Cuento de Navidad (Abel Ferrara, 2001)

¡Si Dickens levantara la cabeza! Pensarán muchos al ver la parábola navideña de Abel Ferrara ( Teniente corrupto, Welcome to New York, Pasolini). Pero no. Aquí Ferrara realiza una película de redención total. Seca, fría y húmeda. Donde el blanco de la nieve es sustituido por los primeros planos de la heroína que vende un matrimonio de inmigrantes -ella, puertorriqueña, él, dominicano- que pasea de arriba a abajo por Nueva York en su imponente BMW. 

Estrenada en 2001, pero situada temporalmente en la Navidad de 1993, durante los días previos a la alcaldía de Rudolph Giuliani, cuando la Gran Manzana era un referente de la delincuencia, pero también de un modelo de ciudad más abierto y real. Ferrara no muestra paisajes, ni escenas más allá del tráfico de droga, aunque podemos intuirlos: lugares más humanos, más callejeros, más nuestros.

La cosa (Carpenter, 1982)

Ignasi Franch: La cosa (John Carpenter, 1982)

Sobran los motivos para escoger La cosa, todo un clásico sci-fi de John Carpenter, como alternativa cinéfila navideña para espectadores moderadamente escépticos. Porque no incluye fiestas ni elogios de los buenos sentimientos, pero sí incorpora mucho frío, copos de nieve, fogatas, comidas en grupo y algún visitante poco deseado. Los miembros de una expedición científica en la Antártida se enfrentan, lanzallamas mediante, con una especie extraterrestre capaz de imitar la forma de los seres vivos a los que mata.

El ambiente de paranoia ("¿tendré a mi lado a un alienígena?") da lugar a algunas escenas memorables. Con su protagonista antiheroico, su atmósfera tensa y su desenlace pesimista, el filme puede dinamizar las demostraciones de amor fraternal, los besos posibles bajo el muérdago o los intercambios de calor corporal. Porque quizá la especie humana esté afrontando su extinción inminente, así que será mejor no dejar estas cosas para el día después.

Eraserhead

J.M. Costa: Eraserhead (David Lynch, 1977)

Tras pensar mejor mi primera idea, que era The Texas Chainsaw Massacre (Tobe Hooper, 1974) -por lo del sentimiento de hermandad-, he pensado en Eraserhead, el primer largo de David Lynch. Si tenemos en cuenta que se trata del nacimiento de alguien/algo un poco diferente y ¿con poderes?, parece una buena alternativa a Un Cuento de Navidad u otras similares con las que nos van a regalar las televisiones. Además, está en puertas Twin Peaks 3.

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