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En España Sí hay Pobreza

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Por fin llega el frío, mucha gente lo espera con verdadera felicidad. La ropa de otoño- invierno, nos sienta muy bien, no hace falta tanto gimnasio, y todo se insinúa más en el bello arte de la conquista. Llueve a mares mientras reflexiono eso, por la mañana he ido a tirar la basura y me he encontrado a un hombre rebuscando en ella, apenas he reparado en su presencia, no le he dado los buenos días ni me he parado a mirarle a la cara, de hecho, no le reconocería si le volviera a ver.

Hace unos pocos año, no más de los que nuestras memorias estropeadas a base de tweets, puede recordar, era algo chocante ver a cualquier persona con un gancho de hierro rebuscando en la basura que otro habían tirado. Ahora es algo normal, casi se ha convertido en un empleo. Hemos hecho de lo anormal y aberrante en algo habitual, y por ello ignorado.

En la Comunidad Valenciana una de cada tres personas vive en estado de exclusión social, y eso no lo mantengo yo, aunque lo pueda ver en las calles, sino que lo pone de relieve un informe elaborado por Cáritas, nada sospechosos de populistas, y la Fundación Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada (Foessa). Si ése dato es sangrante, habría que seguir leyendo el informe, porque el resto de conclusiones nos hacen pensar en algo más que una crisis. El 30,3% de las personas tienen una integración plena en la sociedad, cuatro puntos por debajo de la media nacional. Es decir, el resto no, o por lo menos no pleno, lo que produce desventaja a la hora de encontrar empleo.

Todo éste baile de cifras y datos, en realidad son la metralla de los partidos políticos, una munición que almacenan, pues parece, y no queremos parecer demagogos, que esperen estos informes más para poder lanzarse granadas, que para reflexionar y hacer algo para revertirlos.

Ese hombre que buscaba en la basura, vive cerca de mi, sus hijas van a un colegio cercano, visten con ropa que no es de su talla, y en muchas ocasiones van sucias, supongo que si sus compañeros de clase se enterasen de su situación familiar podrían sufrir burlas, rechazo y por ende., absentismo escolar, porque ¿quién va a soportar ir a clase y que le digas cosas hirientes sobre ellas o su familia?. Esa familia pertenece a esas 760.000 personas que en nuestra comunidad están excluidos de forma severa.

Esas niñas que tienen un padre que rebusca en la basura ajena, en la basura de un barrio obrero, más bien humilde, tienen un futuro difícil, la tasa de paro en la Comunidad ha seguido al alza, por mucho que cuelguen medalla en sus pechos los dirigentes, los menores de 25 tienen dificultades muy grandes para conseguir un empleo, de hecho el 55% está en el paro.

La pobreza es un problema de todos, es como esas fiebres tropicales, que si la tiene uno, es muy fácil que la contagie a otros sin saberlo. Gente que mira en las basuras, basuras que sólo contienen migajas de un pueblo que no encuentra salida, y es que el 49% de la población valenciana, esa que ha sido saqueada por políticos, banqueros y constructores, tiene problemas para encontrar trabajo, y cuando lo hacen, se dan cuenta que carecen de derechos, que las ocho horas se han transformado en cuatro y que todos los días hay alguien nuevo que descubrimos que metió la mano en la caja.

Además de todo eso, los mal llamados clase media, han descendido, casi han desaparecido, hay demasiada gente que vive al día, que no ahorra, que se le borró de la mente, como si de una crisis de alzheimer se tratase, el concepto de hucha. En el estudio “Análisis y Perspectivas Comunitat Valenciana 2014. Crisis y Derechos Sociales”, indican que la renta per cápita de los valencianos ha disminuido un 11% desde su valor más elevado. Eso quiere decir, una vez más, que somos más pobres, y utilizo el adverbio “más”, porque ya éramos pobres, al menos la mayoría, pese a que algunos decían que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades.

El hombre que recoge cartón cerca del contenedor, donde otro rebuscaba en la basura ajena, no es español, no está sustentado por sus padres o abuelos, con pensiones ridículas y subidas ínfimas, verdaderos motores de la economía nacional. Ese hombre, puede que se haya quedado sin sanidad, puede que jamás imaginara España con personas metidas en contenedores de basura, buscando algo para vender. Ambos hombres, y sus familias, no disfrutarán de frío invernal, ellos lo padecerán. Seguro que no esperaban el Invierno con ilusión, sino que lo temían, como todos los hogares que no podrán calentarse.

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