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DESALAMBRE

El presidente del Consejo Europeo insta a los migrantes económicos a que no vengan a Europa

Donald Tusk regresa desde Atenas tras una reunión con Alexis Tsipras para consensuar medidas que permitan afrontar la crisis de refugiados en Grecia 

"Ningún país europeo será un país de tránsito", ha dicho el presidente del Consejo Europeo 

ACNUR recalca la importancia de diferenciar los términos, y señala que el 88% de las personas que llegan a través del mediterráneo no son emigrantes sino refugiados

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Donald Tusk y Alexis Tsipras en la visita del primero a Grecia esta semana

El presidente del Consejo Europeo ha marcado la política de la UE desde ahora con respecto a los migrantes económicos. Donald Tusk ha avisado a estas personas desde su Twitter de que Europa no es el paraíso soñado. "No vengáis a Europa. No creáis a los traficantes. Ningún país europeo será un país de tránsito", ha escrito. Lo hace pocos días después de que Yanis Mouzalas, el ministro de inmigración griego, haya puesto en marcha su  "plan B" para afrontar la crisis de migrantes y refugiados, con el que se construirán campos y asentamientos para dar refugio a 100.000 personas.

Tusk acaba de volver de Atenas, donde se ha reunido con el primer ministro griego, Alexis Tsipras. Allí han hablado de la necesidad de crear consenso en la manera de abordar la crisis de los refugiados, apelando al "espíritu solidario europeo". En las reflexiones tras el encuentro, el presidente del Consejo Europeo ha recalcado la importancia de ayudar a Grecia en el proceso: "Es necesario achacar las consecuencias negativas de la crisis de refugiados que están sufriendo los países miembros de la Unión Europea, sobre todo Grecia". También ha recordado la necesidad de reforzar los controles fronterizos contra los "inmigrantes económicos ilegales" y, a su vez, incrementar el apoyo a los refugiados sirios y de otros países vecinos. 

Pocos minutos después del primer tuit, Tusk señalaba que la Unión Europea no dejaría sola a Grecia, y que se destinarán 700 millones para la ayuda a crisis humanitarias. El país heleno  se prepara para dejar de ser un lugar de tránsito y acoger, potencialmente, a las 70.000 personas que, según el propio Mouzalas, se quedarán atrapadas este mes en tras el cierre de las fronteras vecinas: "Dentro de poco, los refugiados y migrantes se darán cuenta de que no pueden ir a los países que quieren".

Sólo en Idomeni, el campo de refugiados más grande de Europa, se hospedan 11.000 refugiados y migrantes, un número siete veces mayor al de su capacidad de acogida, según los últimos datos de Médicos Sin Fronteras. La frontera de Macedonia abre su paso a cuentagotas: anoche cruzaron únicamente 417 personas, mientras que sigue llegando gente a Grecia a un ritmo incontrolable.

El tuit de Tusk no hace referencia a los refugiados, sino a los "migrantes económicos ilegales". Es decir, aquellos que, en principio, puedan permanecer en sus países si no se encuentran en una situación de inseguridad y desprotección, pero hayan decidido trasladarse para mejorar sus condiciones de vida. Solo es considerado refugiado aquel que huya de su país por "fundados temores de seguridad", derivados de algún conflicto armado o persecución. Pero los datos revelan que, aquellos a los que alerta el presidente del Consejo Europeo, son la clara minoría.

Según ACNUR, el 88% de las llegadas a través del mediterráneo provienen de los diez principales países emisores de refugiados. Y recalcan: "La gran mayoría de los que intentan cruzar por vías inseguras necesitan protección internacional, huyen de la guerra, de la violencia y la persecución en su país de origen". Desde la Agencia de Refugiados de la ONU instan a que, en la línea de lo que marca la legislación europea de asilo, se estudie cada solicitud de asilo de forma independiente, en base a las particularidades y urgencias de cada caso concreto.

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