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El turismo puede acabar con tu ciudad... y Madrid ya se va enterando

El Ayuntamiento inaugura una mesa sobre el impacto turístico en la ciudad y ofrece un informe sobre el sector hotelero

Es positivo que se empiece a debatir sobre el asunto pero deberían tomarse medidas urgentes para paliar los efectos negativos que ya se producen

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"Madrid no está tan mal como Barcelona" no debería ser un consuelo sino un aviso para actuar. EFE

Hace unos cuantos meses publicaba por aquí un texto titulado El turismo puede acabar con tu ciudad… y no lo sabes. Contaba cómo muchas ciudades estaban viendo las orejas al modelo de turismo masivo que deja mucho dinero pero también unos cuantos problemas. Hablaba de algunos remedios puestos en marcha por allí y del peligro de la reproducción sin control de los apartamentos turísticos por todas partes. Preguntaba a responsables de Comunidad y Ayuntamiento (Carlos Chaguaceda, director general de Turismo de Madrid, y Luis Cueto, coordinador general de Alcaldía) y comprobaba que mostraban algo de preocupación pero nada de acción.

El martes, en una reunión en el Palacio Municipal de Congresos, se presentaban los resultados de un informe sobre el sector hotelero en Madrid, un estudio realizado por el área de Desarrollo Urbano Sostenible con datos de 2015 y que concluye, y esto lo copio de la nota de prensa, que "no se han producido problemas de saturación similares a otras ciudades como Barcelona". Al encuentro asistieron concejales de todos los grupos políticos, representantes de asociaciones del sector turístico, hoteleras y de apartamentos privados, además de colectivos ciudadanos. Antes de la exposición de datos, hablaron José Manuel Calvo, responsable del área de Desarrollo Urbano Sostenible, Jorge García Castaño, concejal de Chamberí y Centro, y el mismo Luis Cueto (citado anteriormente). Luego, hubo un par de turnos para opiniones y preguntas. Se dijo que sería la primera de más reuniones recurrentes para tratar este tema que, parece que ahora sí, tiene inquieto al personal municipal. Muy buena noticia.

Hace unos cuantos meses casi nadie daba señales de vida a este respecto, los pisos turísticos se comían a bocados la oferta de alquiler, los precios subían en ascensor, los barrios céntricos se iban vaciando, pero fenomenal todo. Sólo medios pequeños pero ágiles como Somos Malasaña hablaban de esto que se está llamando turistización (y lo siguen haciendo, ojo a esta recopilación de artículos). De entre los gobernantes, el primero en ponerse alerta fue Jorge García Castaño, para el que es uno de los retos clave, junto a la movilidad, de la ciudad. Y quien, por cierto, ha encargado un estudio sobre la verdadera implantación de pisos turísticos en el distrito Centro que se presentará en breve.

Luego será tarde

Hoy la situación es mucho peor -en sólo tres meses, los alquileres en un barrio como Malasaña han subido un 15%-, precisamente por el despiste que ha habido hasta ahora. Y por eso está bien que haya una mesa que se reúna para hablar del tema. Está bien pero no tanto.

No tanto porque ya se vio el martes que casi nadie está dispuesto a salir de los intereses de sus asociados para ponerse en los comunes. Por supuesto, el turismo no es malo, genera ingresos que vienen muy bien en estos tiempos, no se trata de cerrar las puertas a las visitas pero sí conviene saber y controlar cómo se reparte y por dónde para que no se vacíen de vecinos los barrios, nos desaparezcan los comercios tradicionales y, por tanto, no se pierda el carácter y la personalidad que quieren capturar los mismos turistas.

No tanto porque los mismos datos pueden sugerir conclusiones muy distintas según quién los analice. Por ejemplo, otro concejal de los distritos Moratalaz y Salamanca, Pablo Carmona, y la periodista Ana Encinas han publicado esta semana  un interesante texto en Diagonal en el que comparan los números de aquí con los de Barcelona y señalan que en el Centro, especialmente en Sol y Cortes pero también en Justicia, Palacio y Universidad, la saturación está en los límites que han llevado a la Ciudad Condal a establecer una moratoria hotelera. Moratoria que Madrid ha descartado estos mismos días con alegría y alboroto.

No tanto porque en la reunión del martes se habló muy poco del modelo de ciudad que se quiere y nada de lo peligroso que es fiar la economía de una urbe como ésta a algo tan dependiente de asuntos incontrolables (económicos, geopolíticos, climáticos) como es el turismo.

No tanto porque se insistió demasiado, especialmente Luis Cueto, en que es la Comunidad la que tiene que mover ficha, cosa que es verdad sólo en parte. Es cierto que la regulación de los alquileres turísticos es autonómica y que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid anuló el mínimo de cinco noches pero hay otras reglas existentes -el registro obligatorio, por ejemplo- que se podrían vigilar desde lo municipal y algunas cosas, como campañas de concienciación, que podrían implementarse inmediatamente. Y, por supuesto, el que no haya más hoteles en zonas ya saturadas del centro sí depende del Ayuntamiento.

Al acabar el encuentro, uno de los concejales del PP -que no abrieron la boca a micro abierto, como tampoco lo hicieron los de Ciudadanos- se levantó de la silla haciendo a sus compañeros el siguiente resumen: "Entrábamos preocupados pero salimos tranquilos". Un resumen sarcástico y preocupante porque lo que dijo después es que "no se iba a hacer nada". No debería ser así.

El Ayuntamiento de Madrid ya sabe que hay que gestionar bien el asunto del turismo, que no es bueno permitir que los barrios pierdan la mezcla de usos que recomienda el urbanismo consciente y que la diversificación de modelos económicos es otro básico para cualquier ciudad que quiera ser sana. Ahora, debería darse cuenta de que esperar a "estar como Barcelona" sería un desastre. Barcelona, como Ámsterdam o Venecia, por poner otros ejemplos, son modelos de cómo no hacer las cosas precisamente porque no han sabido poner solución a tiempo un problema que hace años que se venía venir. Madrid debería actuar ya o será demasiado tarde.

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