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GALICIA

"No hay salida por este camino. La incógnita es cuándo se producirá el reventón y la consecuente ruptura del poder"

El 8 y 9 de junio Anova, la formación liderada por Xosé Manuel Beiras, celebrará su primera Asamblea Nacional, un proceso que enfrenta en paralelo con una intensa confrontación parlamentaria con el PP.

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Beiras golpea el escaño de Feijóo en una bronca en  la sesión del Parlamento gallego

El 8 y 9 de junio Anova celebrará su primera Asamblea Nacional, después de la constituyente del pasado año y la asamblea delíberatíva celebrada en abríl. Xosé Manuel Beiras, portavoz nacional de Anova, será elegido nuevamente máximo responsable de una formación que también escogerá su Coordinadora Nacional. Más allá de este proceso interno, Beiras ha mantenido en los últimos meses una intensa actividad parlamentaria como portavoz de AGE, en la que mantuvo sonoros y muy comentados enfrentamientos con Alberto Núñez Feijoo. Sobre los análisis que destacan que esta confrontación retroalimenta a ambas fuerzas políticas y a ambos líderes, Beiras responde: "¿de qué le vale a Feijoo fidelizar su electorado si las encuestas le están dando una caída de 16 puntos? ¿Y cuál es alternativa? ¿Hacer cortesía parlamentaria? ¿Quién le está creando problemas de credibilidad al PP? Nosotros".

¿Estamos saliendo de la crisis, como comienza a insinuar el Gobierno?

El propio Consejo de Ministros de hace unas semanas concluyó que en el final de la legislatura vamos a estar peor de lo que estábamos en el comienzo. El capital huyó de la economía real por la caída de la tasa de ganancia y se refugió en las esferas financieras, donde no crea valor añadido. Y eso hegemoniza todo y todas las políticas están en función de eso. La burbuja financiera reventó pero la situación se mantiene a través de una apologética del sistema que no está basada en la realidad. Y aquellos analistas que expresan que la situación es insostenible son marginados, incluso aquellos que no son en absoluto revolucionarios y que proponen alternativas reformistas que no son la mía, como el green new deal o la global socialdemocracy. La tragedia es que los embustes pueden mantener un nivel de alienación elevado en una parte importante de la población para evitar que reviente todo. Se puede retrasar, pero no hay salida por esta vía. La incógnita es cuando se producirá este reventón y la consecuente quiebra del poder.

¿Y que alternativas se presentan, entonces?

Puede haber un cambio de la dirección de la política económica que pase por un desalojo de los actuales ocupantes para que entren otros que sean, al menos, reformistas y recuperen una lógica de racionalidad que permita hacer lo que hace, por ejemplo, Brasil. O que haya una ruptura total que dé lugar a un proceso de transición sistémica. Pero en el plano político se abre una incógnita: si todo el proceso de rebelión cívica da lugar a una ruptura del marco institucional vigente dando lugar a un cambio a modelos de Estado democráticos diferentes, o si esto da paso a modelos totalitarios. Ya hoy se está dando un proceso de metamorfosis del fascismo. En España se mantiene la Constitución, pero simplemente como un cascarón vaciado de contenido. En realidad está abolida y está siendo violada todos los días.

¿La izquierda dispone de instrumentos organizativos y discursivos adecuados para llevar a cabo la ruptura democrática que se invoca?

Al hablar de izquierda yo siempre distingo por una parte la izquierda pensante. Cuando se hablaba del desarme ideológico de la izquierda en los años noventa, yo siempre sostuve que el desarme no afectaba al pensamiento, pero el problema era que este pensamiento estaba condenado al ostracismo. Esa izquierda sí tiene alternativas y a veces con propuestas muy concretas. El libro de Navarro, Garzón y Torres está ahí, por ejemplo. También distingo la izquierda social, en la que hay un movimiento muy fuerte y que también formula alternativas programáticas. Pienso por ejemplo en las ILP que se presentaron en el Parlamento. ¿Donde falla todo? En la izquierda política. En las organizaciones se está produciendo algo que nosotros mismos estamos viviendo en el proceso de Anova: la convivencia entre las fórmulas políticas de un ciclo que está terminado y las nuevas fórmulas de un nuevo ciclo.

Lo lógico y lo que yo confío que ocurra es que la cultura política de la izquierda se deshaga de todos los vicios adquiridos, pero que se incorporen las grandes herencias de la lucha de clases, tanto las obreras como las campesinas, las luchas de descolonización y las luchas por los derechos civiles. Pero, manteniendo eso, tiene que incorporarse una manera de entender la traslación de las dinámicas de la izquierda social a las instancias políticas y la propia cultura política de los movimientos altermundistas y de los foros sociales. Y también el convencimiento de que el centro de gravedad de la actividad política de la izquierda debe estar en la sociedad civil y en los movimientos sociales. La confluencia de esas dos grandes corrientes: una que viene de muchas décadas atrás y otra que nació mas recientemente es lo que tiene que dar lugar a esa nueva izquierda, que tiene que ser rupturista. Pero el problema es que los partidos de izquierda siguen siendo aparatos y surgen fenómenos espurios e inercias. La clave es tener una visión de conjunto y que seamos conscientes de que estamos en un proceso de aprendizaje.

¿Vamos hacia atrás? Da la impresión que en los últimos meses varios de estos actores están mirando más hacia dentro y marcando su territorio. Hablo también de la división sindical en Galicia o de la división de las plataformas en defensa de la enseñanza...

Puede que sea cierto que vamos hacia atrás, puede que aparentemente el proceso esté más atrasado que hace un año o año y pico. Porque hay elementos que en el proceso de ruptura fueron aparcados y después, en el proceso de consolidación de los cambios, esos vicios pasados se hacen más evidentes. Pero yo hablaba antes a nivel político, sin incluir a los sindicatos. Porque los sindicatos actualmente forman parte de la superestructura y están enganchados al aparato del Estado. Y precisamente por eso hay contradicciones entre las bases de los sindicatos y sus cúpulas, como sucede por ejemplo en CC.OO.

¿Veremos a corto o medio plazo una candidatura en la que se incluyan Anova, EU -y los demás partidos que forman AGE- y BNG?

Hay un espacio institucional donde está habiendo algo que no se daba en la legislatura pasada: la capacidad de encontrar espacios de confluencia entre los tres grupos que formamos la oposición. Y creo que AGE ha contribuido muy positivamente a eso. Muchos esperaban que no hubiera entendimiento entre AGE y BNG. E incluso la hay entre AGE y PSdeG de una manera mutua, a pesar de lo mucho que el PP quiera intoxicar esas relaciones. Ese trabajo conjunto en el Parlamento es un primer paso. Y en la revuelta cívica cada uno estamos participando a nuestra manera, y ese es otro espacio de encuentro. Sucede que en los últimos meses en el BNG ha habido un cambio de dirección y Xavier Vence lanza mensajes de tender puentes, arropado por los contingentes de su mismo estilo que entraron en la nueva dirección. Yo en esto tengo la siguiente opinión, que es lo que le dije a Vence cuando hablamos: el BNG necesita hacer lo que nosotros intentamos que el BNG hiciera cuando aún estábamos dentro, es decir: regeneración, democracia interna, recuperación de las reglas de juego, autocrítica y refundación. El BNG necesita hacer eso para recuperar la credibilidad. Porque si no hacen este proceso, los movimientos actuales son interpretados desde fuera como un “dado que están bajo mínimos entonces tienen que lavar la cara”. Si el BNG pretende recuperar la centralidad sin hacer esto no será de fiar. Se pretendes quemar etapas vas a fracasar: tienes que dar todos los pasos.

Lo mismo que digo que AGE no puede tampoco quemar etapas sino que debe servir de precedente para futuras reformulaciones. Yo le decía la Vence: tú puedes tener dos actitudes con respecto a Esquerda Unida: puedes decir “es una fuerza españolista y no quiero tener nada que ver con ellos” y así lo único que haces es echarla en manos del españolismo. Y la otra actitud es tirar de ella para que se den cuenta de que el espacio político en el que debe actuar es Galicia. Después yo no sé lo que se entiende por "unidad del nacionalismo". ¿Unidad orgánica? No la descarto, pero no la veo en el horizonte. Y tú lo que no puedes hacer es saltar del trampolín para intentar llegar al horizonte, porque entonces vas a caer. Hoy por hoy no puedes plantear eso, porque el BNG acabó su ciclo. El BNG se creó en un momento determinado y fue evolucionando hasta terminar su ciclo. Yo también le preguntaba a Vence: ¿tú crees que el nacionalismo gallego tiene el potencial social para poder dar el paso a la libre decisión, como una abstracción de los procesos abiertos en el Estado? Tú crees que con una actitud aislacionista el nacionalismo gallego puede llevar a Galicia a dar ese salto adelante? Yo no lo creo. El salto adelante del nacionalismo gallego no se puede hacer sin participar en la dinámica rupturista del Estado español. Y en esa dinámica rupturista la cuestión fundamental es la cuestión de la izquierda.

¿Que eje crees que debe primar a la hora de conformar candidaturas de cara a las elecciones europeas?

Te voy a dar la misma respuesta que le di la Vence. Anova aún no trató el asunto y tampoco va a fijar su posición en esta asamblea, pero está claro que hay tres escenarios. El primero, como escribían el otro día en Sin Permiso, es aquel en el que las elecciones europeas se plantean como un anticipo de las elecciones a Cortes y el objetivo es derrotar a los dos partidos del régimen entonces hay que componer un gran frente en todo el Estado en el que las fórmulas sean las adecuadas para que las naciones tengamos presencia como tal y con el objetivo de promover una ruptura, y una ruptura con Europa también. También se puede hacer una alianza de los nacionalismos de izquierda, con Bildu y las CUP y algunos más. Y otra alternativa es hacer una candidatura del nacionalismo gallego de izquierdas y de toda la izquierda que asuma la cuestión nacional. No tengo respuesta sobre cual de las tres fórmulas es mejor.

¿Crees posible que en el PSOE o en el PSdeG un sector más izquierdista rompa con el partido, como hizo Lafontaine en Alemania?

Yo para el PSOE sólo veo dos escenarios: o bien una refundación y que regrese a sus valores históricos anteriores a Suresnes, a la socialdemocracia verdadera. O apostar a la pervivencia del régimen: pedir apenas la abdicación del monarca, reformitas de la Constitución... Si se da esta segunda opción tengo claro que un sector se escindirá. Pero creo que el desenlace va a depender más de la dinámica general del proceso y no tanto de las dinámicas internas del PSOE.

Que piensas cuando lees o escuchas que PP y AGE se retroalimentan?

Recuerdo que eso también se decía de mí y del BNG en la legislatura en la que Fraga llegó a Galicia. Yo entonces le propuse al PSOE hacer lo mismo que estamos haciendo ahora para, cada uno en nuestro papel, quemar a Fraga. Y no quisieron. La oposición que hicimos entonces es cierto que nos hizo subir de 5 a 13 diputados. ¿Que también afortaló a Fraga? Pues, hombre, no lo sé, nosotros hicimos nuestro trabajo. ¿Qué hicieron los demás? Ahora puede que esté pasando algo semejante, ¿pero de qué le vale a Feijoo fidelizar su electorado si las encuestas le están dando una caída de 16 puntos? ¿Y cuál es la alternativa? ¿Hacer cortesía parlamentaria? ¿Hacer esgrima parlamentaria como hizo la oposición en la legislatura pasada? ¿Quién le está creando problemas de credibilidad al PP? Nosotros.

¿Crees que Feijoo va a estirar mucho su actual estrategia agresiva?

Yo creo que no tiene otra alternativa. No puede ser sincero, porque sabe que es mentira lo que dice. Y no tiene otra estrategia de defensa que meterse en el castillo y arrojar cosas sobre la oposición. Y, tercero, esto forma parte de su idiosincrasia: Núñez no es demócrata, es un buscavidas y un arribista, y sólo piensa en su carrera personal. Pero se está confundiendo, porque su futuro está mucho más nebuloso ahora que hace tres meses. Es un tipo que está estigmatizado, que sale en las televisiones europeas como un presidente que tiene relaciones con el narcotráfico.

El proceso de debate y conformación de Anova está respondiendo a las expectativas creadas, sobre todo en lo referido a la conformación de esa nueva cultura política?

Después de las elecciones yo pensaba que la prioridad para Anova era ponerse a trabajar y no hacer una nueva asamblea. Sobre todo porque cuando se convoca una asamblea las energías se centran en hablar de uno mismo, hay un proceso de introversión, cuando lo que se necesitaba era la extroversión, trabajar hacia fuera y fortalecer el grupo parlamentario. Porque más de 200 mil ciudadanos habían apostado por AGE. La metodología que se ha seguido es muy correcta y la asamblea deliberativa también fue positiva. Pero en Anova se dan las mismas fricciones que antes te comentaba entre una vieja y una nueva cultura política. Sin embargo, estoy esperanzado en que el desenlace va a ser positivo, porque hay la convicción generalizada de que las discrepancias hay que dejarlas a un lado para pasar esta etapa y poder comenzar a trabajar. Y que sea la propia práctica la que vaya elucidando estos defectos.

Hay un gran debate, sobre todo, sobre si Anova debe apostar por listas abiertas o cerradas... ¿Qué piensas tú?

Hay dos visiones: por una parte están los que apuestan por listas abiertas puras, sobre todo la gente más joven. Y, además, esta es la práctica en las formación de nueva izquierda en toda Europa. Y otra posición es la de las listas proporcionales puras, que son las mejores para las minorías. También es posible que en la Coordinadora que tendremos este 25 se decida que este tema quede abierto para que lo decida la propia asamblea. Pero creo que esto no va a dar problemas.

¿Quieres ser portavoz nacional?

A mí lo que me gustaría es no tener las responsabilidades que tengo. Lo que querría es trabajar como lo venía haciendo nos últimos años, que era muy libre. Haré lo que tenga que hacer. Pero lo que en ningún caso quiero hacer es contribuir a la personalización de una alternativa. No creo en los liderazgos individuales porque en ellos la fragilidad es brutal. Mi pretensión es ir propiciando la aparición de nuevos liderazgos, de gente joven, pero también de gente más madura que ahora mismo no está en primera línea. Y trabajar en órganos colegiados.

Te voy a pedir que me definas, brevemente, a una serie de personas. ¿Alberto Núñez Feijoo?

Núñez es un androide, sin más, con todo lo que esto implica.

¿Xavier Vence?

Es una persona con talento, especialmente como economista, es una persona honesta, reflexiva y con sensibilidad. Lo que no sé es si va a tener la capacidad de que no le pase en el BNG lo que les pasó a otros antes que a él.

¿Yolanda Diaz?

Es una mujer de enorme temperamento y enorme sensibilidad, con una capacidad de iniciativa muy grande. Y una persona muy fraterna. Tiene su propio proyecto político, pero para ella no es lo más importante, porque se mueve siempre por valores. Y hace un labor muy positivo en la relación entre EU y Anova. No es una personas doctrinaria.

¿Martiño Noriega?

Martiño Noriega es un médico vocacional, un médico de familia, y que aplica esos mismos valores a su trabajo político. Es un hombre que está en la política malgre lui. Tiene una gran capacidad de comunicación y de equilibrio entre distintas corrientes. Es muy emotivo, pero también tiene una gran capacidad de contención. Es un gran valor que confío que dé todo su rendimiento.

¿José Luis Sampedro?

Fue mi maestro y sigue siendo mi maestro. Era una persona de gran lucidez, absolutamente generosa y leal, volcada con las personas que más padecen, insobornable frente al poder. Y una persona que a lo largo de su vida, a medida que iba teniendo más edad, era más radical. Una persona entrañable.

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