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Juan Antonio Bayona le pasa el testigo a Sergio G. Sánchez con 'Marrowbone'

El guionista que estuvo detrás de 'El orfanato' y 'Lo imposible' rueda su ópera prima en Asturias con un reparto internacional y la producción de Bayona

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Posado oficial del equipo de la película 'Marrowbone' durante el rodaje en Asturias

Posado oficial del equipo de la película 'Marrowbone' durante el rodaje en Asturias MEDIASET

El cine como cadena de favores. Alguien te ayuda a ti y tú, en cambio, no le devuelves el favor... sino que impulsas al que viene detrás. Esa fue la filosofía de hacer cine abrazada por Guillermo del Toro allá por 2006, cuando decidió producir la ópera prima de una entonces "joven promesa" llamada Juan Antonio Bayona. Ahora Jota continúa con la tradición:  “Cuando dirigí El orfanato la única condición que me puso Guillermo del Toro fue que me produciría la película si después yo producía otra película a alguien. Ahora, de alguna manera, cedo el testigo”.

Y así es, porque diez años después de aquel lanzamiento de un cineasta a otro, el director catalán devuelve la buena acción al convertirse en productor ejecutivo de la ópera prima de quien ha sido uno de sus colaboradores más estrechos, Sergio G. Sánchez, guionista no sólo de aquel filme determinante en la carrera de ambos, El orfanato (por el cual Sánchez ganó el Goya a mejor guion original), sino también de Lo imposible, la cinta que elevó a Bayona a un estatus de rentabilidad envidiable. “Cuando uno tiene la oportunidad de hacer cine y la suerte de que le vaya bien, debe pasar el testigo para que otros directores puedan fortalecer una industria con películas ambiciosas”.

Esas fueron las palabras de Bayona esta semana en el rodaje de Marrowbone, la última gran apuesta de Telecinco Cinema por el cine de autor y de género de ambiciones comerciales internacionales. Valga como dato que en el pasado mercado de Cannes la cinta ya había sido vendida en más de 30 países antes de iniciarse el ro daje, algo “muy poco habitual en el cine” según el  consejero delegado de Telecinco Cinema, Ghislain Barrois . De hecho este es el m odelo que la productora ha seguido desde el acierto que les supuso coproducir 'El laberinto del fauno'. “Cuando hacemos una cosa, la hacemos bien” -afirmaba Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset España, refiriéndose a la selección de talento a la hora de embarcar en un proyecto de elevado presupuesto y de reparto internacional- “y ahora lo estamos haciendo con Sergio, un director con un curriculum importante que dirige una película grande”.

Guionista convertido en director

Dirigir un largometraje ha sido algo que Sánchez llevaba queriendo hacer desde los inicios de su carrera. De hecho, el asturiano explicaba esta semana que cuando escribió El orfanato a finales de los noventa, lo hizo con la idea de poder dirigirla él mismo, pero el destino tenía otros planes en mente y tendría que esperar. “ Conocí a Bayona en un festival de cortos y yo en aquel momento ponía copas en Oviedo. Surgió la oportunidad de que Jota hiciese la película, confié en él y nadie se esperaba que la película se iba a convertir en aquello. Fue una experiencia muy bonita pero también fue lo que me apartó de lo que realmente quería hacer: dirigir”. Con Marrowbone, ha llegado la oportunidad.

Marrowbone (tuétano, en inglés), es un thriller psicológico de época (se desarrolla entre la década de los treinta y los sesenta), escrita por Sánchez, rodada en inglés y que narra la historia de cuatro hermanos que, temiendo que les separen, ocultan la muerte de su madre y se esconden del mundo en su abandonada granja de la costa noreste de los EEUU hasta que el mayor de todos pueda hacerse cargo de los demás hermanos al cumplir la mayoría de edad. El joven reparto está compuesto por actores británicos y estadounidenses, entre los cuales destacan Anya Taylor-Joy, la nueva musa del cine de terror que pudimos ver en la aclamada La bruja. En la rueda de prensa organizada al aire libre en Pravia, localización principal de la cinta, los actores aseguraban que Asturias era el lugar ideal para rodar esta historia: “Estamos aquí, un poco aislados del mundo y de las grandes urbes, algo que nos ayuda mucho a meternos en la materia”, explicaba Mia Goth, también en la cinta.

Convertir Asturias en el noreste estadounidense

Tramas aparte, aquella “granja americana” guarda otro secreto, y es que en realidad es un palacete asturiano del siglo XVIII, con una torre del siglo XV. Al igual que se hizo con El orfanato, Sergio G. Sánchez ha vuelto a llevar al equipo de producción a su tierra natal para apostar por las posibilidades infinitas para el misterio que ofrecen la profundidades de los paisajes y el dramatismo de sus acantilados Ésta vez, sin embargo, la transformación ha sido un desafío mayor, empezando por esa casona de piedras centenarias que en nada se parecía a aquellas casas sobrias pero más delicadas de los cuadros de Andrew Wyeth, referente visual para este proyecto según el director de arte de Marrowbone, Patrick Salvador ( Autómata, Todos están muertos).

La reconversión es espectacular y convincente, con cada elemento cuidado al detalle, desde los papeles pintados descoloridos de entreguerras, diseñados y encargados a propósito en una empresa asturiana, a la plantación de semillas de hierbas específicas meses antes de comenzar el rodaje para producir el grado de abandono deseado y la paleta de colores silvestres adecuada. La casona entera ha sido forrada con madera, por dentro y por fuera, para ocultar esos muros de piedra fría. Otros muros han sido retirados directamente, mientras que nuevas ventanas han sido creadas para inundar de luz natural esta casa que cuenta con 360 grados de naturaleza a su alrededor, factor determinante a la hora de elegir la localización. Cada piedra afectada ha sido numerada para luego ser recolocada, un compromiso adquirido entre el equipo, la familia propietaria y el Principado de Asturias.

Para mí es una gozada volver a rodar en Asturias donde la gente nos está apoyando mucho, siento esta película como un regreso al hogar”, explicaba Sánchez sobre la producción que ha contratado a 60 personas de la zona además de favorecer indirectamente a la economía local. “Creo que España es el plató ideal, un ejemplo de que se pueden hacer películas que hagan que nuestro país se vea en todo el mundo y que a la vez el mundo pueda ver en España un lugar para rodar otras producciones. Tengo todo lo que necesito para hacer una grandísima película”.

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