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ENTREVISTA | Pablo Soto

"Es muy difícil que antes gobernasen para nosotros si nunca nos preguntaban nada"

"Hay que construir espacios vecinales que puedan, no sólo sumarse a los procesos de participación, sino impulsarlos, ser el motor que los arranque", asegura Pablo Soto, concejal de Participación en Madrid

"Es importante que la gente pueda ver quién ha participado en una toma de decisiones. Cuando un concejal vota que sí o que no, con quién se ha reunido"

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El concejal de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid, Pablo Soto.

Madrid cierra sus primeros Presupuestos Participativos. Acaba la fase de votación y las propuestas con más apoyo se convertirán en compromisos vinculantes para el Ayuntamiento. El responsable de este novedoso proceso, el concejal de Participación Ciudadana y Transparencia, Pablo Soto, confía en aumentar el montante para el próximo año, plantea nuevos proyectos para la  web Decide Madrid y no descarta que las diferencias sobre la Operación Chamartín se sometan a una consulta popular.

En conversación con eldiario.es, Soto apuesta por "construir espacios vecinales" que impulsen la participación, que canalicen los procesos y les den publicidad. Este es, es su opinión, el camino para atraer a más madrileños a procesos de participación. Porque en la actualidad los valoran muy positivamente, pero se implican poco.

Ya se ha acabado la fase de votaciones de los presupuestos. ¿Cuál es el siguiente paso?

Hubo una primera fase de apoyos, para seleccionar qué propuestas tenían más apoyos para llegar a la votación final. Eso fue del 1 al 15 de abril, porque había en total más de 5.100 proyectos, era imposible hacer informes de viabilidad y tasar cada uno de esos proyectos, además hubiesen sumado miles de millones de euros.

Entonces se hizo esa fase de 15 días de apoyos y ahora estamos en la votación final. Todos los proyectos para cada distrito y para toda la ciudad están tasados, han sido declarados viables por el Ayuntamiento y ya es vinculante la votación. Las propuestas que tengan más apoyos, el Ayuntamiento las va a llevar a cabo.

Si la iniciativa funciona, ¿hay planes de ampliar los 60 millones de euros para el año que viene?

De hecho iniciamos el proceso con una cantidad que es bastante ambiciosa, pero podríamos haberlo hecho con una cantidad mayor. Ten en cuenta que están las cuentas del Ayuntamiento bastante saneadas. Estamos reduciendo la deuda, estamos en superávit, así que hay margen de mejora. Hemos empezado este año, en función del éxito iremos aumentando progresivamente la cantidad.

¿Hay posibilidad de que los grupos veten propuestas durante la negociación de los presupuestos?

Se han comprometido, ese fue uno de los trabajos políticos antes de iniciar este procedimiento, porque somos un Gobierno en minoría. Hay un acuerdo con el PSOE de Madrid de hacer vinculante el resultado en el pleno cuando debatamos los presupuestos municipales. Recientemente se ha sumado Ciudadanos, se han comprometido con el proceso cuando ya estaba en marcha porque ha visto que no es un proceso que ponga en riesgo nada, sino lo contrario, se van a construir en muchos distritos dotaciones que llevan años siendo un consenso vecinal.

¿Qué nuevas iniciativas plantea el Ayuntamiento lanzar a través de Decide Madrid?

Hay muchas iniciativas que están en marcha ahora mismo, hay un proceso participativo sobre Plaza de España en el que todavía quedan varias fases de votación, y que culminará con una votación final entre varios proyectos antes de final de año. Luego hay otro proceso de participación al respecto de un plan de discapacidad, donde las propias asociaciones están haciendo propuestas. Hay un montón de procesos, los llamamos sectoriales porque son como procesos participativos para resolver una temática concreta.

En cuanto a procesos abiertos de cualquier temática, como el mecanismo de las propuestas ciudadanas, vamos a lanzar en los próximos meses ese mismo mecanismo para los distritos. El 2% de los vecinos de un distrito podrán proponer cualquier actuación por parte del distrito, y que lo voten todos los vecinos. Si están de acuerdo, la Junta Municipal lo lleva a cabo.

Carmena sugirió que la nueva operación Chamartín, Madrid Puerta Norte, podría someterse a un proceso de participación ciudadana. ¿Se ha avanzado algo en este aspecto?

Está en marcha, pero es un proceso de participación de mesas de debate. En esas mesas de Desarrollo Urbano Sostenible se está convocando a instituciones implicadas en el asunto, como pueda ser ADIF o los promotores, como las asociaciones de vecinos o incluso los bancos. Son procesos de participación más tradicionales, que casi son más procesos de concertación, de juntar a lo que se viene denominando con un término inglés los stakeholders, las partes implicadas, y tratar de hacer eso para que las soluciones técnicas que se den resuelvan todos los conflictos.

¿Pero no se plantea una votación al estilo de la de Plaza de España?

No, pero de ese proceso que se está llevando a cabo podría derivarse una consulta. Si los participantes deciden que hay una cosa en la que no se ponen de acuerdo y deciden someterla a votación, esa herramienta siempre está disponible.

Los madrileños tienen una buena percepción de las iniciativas de participación, pero participan poco. ¿Por qué cree que ocurre esto?

El motivo principal que dan los madrileños es que no tienen tiempo suficiente, que no tienen tiempo libre. Fíjate que las elecciones se hacen siempre un día en el que la gente por lo general no trabaja, un domingo, para que la gente pueda participar. El voto por correo viene a solucionar el problema de la gente que le pilla fuera. Nosotros hemos habilitado la participación digital para permitir que, aunque no se vote en domingo, sean lo más accesibles posible. Sí que es verdad que hay que arrancar, ya hay 170.000 personas registradas en Decide Madrid que lleva menos de un año, pero es un proyecto de varios años. Los primeros meses estaba claro que no iba a estar participando la mayoría de las ciudad, pero sí que es una cosa que si seguimos trabajando como lo estamos haciendo, y siguen los resultados, al terminar el mandato tendremos una ciudad donde ciento de miles o millones de personas participan en votaciones varias veces al año sobre temas importantes.

Es muy difícil que antes gobernasen para nosotros si nunca nos preguntaban nada, partir de eso a un sitio en el que se consultan varias decisiones importantes es un cambio de modelo muy importante.

¿Hay previstas actuaciones para publicitar los mecanismos de participación?

En la dirección general de participación ciudadana la inmensa mayoría del presupuesto es para hacer difusión. La plataforma Decide Madrid la hemos hechos con recursos propios, la ha hecho personal del Ayuntamiento de Madrid, no hemos hecho un contrato con una gran empresa que lo desarrolle. Hemos puesto a la gente del Ayuntamiento a desarrollar, y es software libre en colaboración con otros ayuntamientos que se han sumado a la iniciativa.

Más allá de eso, el dinero que tenemos en nuestra área es para difundir. En las elecciones generales, se gastan muchísimos millones, la mayoría en propaganda. Nosotros estamos gastando infinitamente menos. Por cada euro que nos gastamos nosotros en un proceso electoral se gastan 100. Sin embargo, la participación digital nos posibilita que una vez que una persona participa en un proceso, ya podemos mandarle un aviso para decirle "oye, ahora puede votar esto otro también". Eso está funcionando muy bien, la gente cuando participa en un proceso luego se suma a lo siguientes.

En el caso de las propuestas ciudadanas, la que más apoyo suscita no supera el 60% de apoyos nueve meses después. ¿Hay algún plazo? ¿Esperaban más participación?

Tienen un año, va con un tiempo muy justo y es posible que no llegue. Nosotros lo que podemos hacer es abrir los mecanismos, que es muy parecido a un mecanismo de iniciativa legislativa popular. Lo que tiene que hacer la institución es abrir la puerta y esperar a que alguna plataforma tenga alguna reivindicación clara y asuma ese mecanismo como una vía útil, que crea que eso es útil porque va a ser vinculante. Esto todavía no ha ocurrido, puede que tenga que ver con que el nuevo Gobierno más o menos está tratando de llevar a cabo muchas de las propuestas que han defendido las plataformas ciudadanas durante los últimos años.

También tiene que ver con que estos mecanismos suelen ser útiles para la oposición. Esa es la clave. Hemos intercambiado bastante información con municipios de Suiza que llevan con mecanismos de estos toda la vida, y ellos nos cuentan que lo que cambia todo es que la oposición gane un referéndum al Gobierno. Ahí es cuando todo el mundo se da cuenta de que esto es de verdad, que no es un proceso para que el Gobierno se legitime, que si a través de este mecanismo hay una propuesta con la que no estamos muy de acuerdo, pero la mayoría de la ciudad está de acuerdo, pues la sociedad la asume como propia y eso tiene mucha potencia. Cuando eso ocurre, la gente lo ve y cambia mucho.

En Barcelona, donde han puesto en marcha iniciativas parecidas, el Ayuntamiento comentaba que sus mecanismos de participación a través de nuevas tecnologías servían para canalizar la importante implicación vecinal en multitud de asociaciones. ¿Le falta a Madrid ese paso previo?

Nosotros hemos arrancado este proceso cuando se están justo fundando los foros locales, que son los nuevos órganos de participación en los distritos. En el ámbito del Ayuntamiento y de las Juntas de Distrito existían unos órganos de participación que era los Consejos Territoriales, que eran unos órganos de participación en los que se supone que tenían presencia las asociaciones, pero están bloqueados desde hace muchísimo tiempo. En los últimos 25 años de gobierno del PP, eso órganos han sido completamente inservibles. Poner en marcha unos desde cero es algo que se está haciendo desde el área de Nacho Murgui. Son 21 distritos muy heterogéneos, hay algunos donde hay muchísima movilización, hay otros donde no tanto, y se trata de construir espacios vecinales que puedan no sólo sumarse a los procesos de participación, sino impulsarlos, ser el motor que los arranque. En este primer año no hemos llegado a hacer eso, pero para el año siguiente seguramente lo hagamos, sobre todo en los distritos donde esos espacios de participación tienen mucha fuerza. Van a poder coger las riendas de los procesos y autorregularlos desde esos propios espacios.

Sobre transparencia, ¿qué queda por cerrar de la nueva ordenanza?

Quedan cuestiones técnicas, sobre si algunas de las cosas que se quieren incluir en la ordenanza son legales, porque hemos ido muy a los máximos, y hay muchas cosas sobre las que hay dudas. En concreto, hay una enmienda transaccional entre el PP y el PSOE sobre la publicación de las inspecciones que tienen los locales. La idea que hay detrás es muy buena, es para evitar la arbitrariedad que no haya negocios que el Ayuntamiento inspecciona 30 veces, y al de al lado una o ninguna. Pero hay problemas jurídicos porque es muy fácil generarle una inspección a otro local llamando a la Policía, cualquier persona llama al Ayuntamiento y eso desemboca en un procedimiento que acaba en una inspección, por lo tanto podría uno generarle a su competencia muchas inspecciones, y si eso es público puede dañarle.

El problema jurídico es que la inspección es una prueba, no es una resolución. Publicarlo atenta contra la seguridad jurídica. Y luego sobre publicar las sanciones también nos han dicho que no hay un texto legal al que poder acogernos para publicarlas. Eso hay que pulirlo, hay que ver la manera de darle solución, porque en principio es buena la idea.

El otro tema que queda por negociar es el registro de lobbies. Para nosotros es una de las patas principales. Algunas de las organización más importantes de transparencia a nivel mundial han valorado muy positivamente el proyecto de transparencia del Ayuntamiento de Madrid, entre otras cosas por las transparencia de los lobbies. Se sabe que un registro de lobbies voluntario no sirve de nada, porque las asociaciones que van a ser proclives a inscribirse van a ser las asociaciones de vecinos, aquellos lobbies menos poderosos y menos influyentes, que menos inciden en la toma de decisiones.

Ya se conoce también por otro lado que un registro obligatorio no desincentiva la relación entre la asociación y la sociedad civil, sino que lo que hace es ponerla con transparencia. Lo que proponemos es que se defina muy bien el lobby, que son aquellas personas jurídicas o físicas que en representación propia o ajena vienen a tratar de incidir en el desarrollo de una normativa pública. De ahí quedarían excluidas todas las personas que vienen a tratar sus asuntos particulares con el Ayuntamiento y las entidades ciudadanas. Lo que nos queda son aquellos lobbies que, de manera legítima, quieren incidir en las ordenanzas. PSOE está en contra y PP no se posiciona, pero aún tenemos un mes para negociar.

Es importante que la gente pueda ver quien ha participado en una toma de decisiones. Cuando un concejal vota que sí o que no, con quién se ha reunido.

¿Hay fecha para la puesta en marcha del Portal de Transparencia que recoja toda esa información?

Hay un año para la entrada en vigor de la ordenanza de transparencia, porque hay un tema que es muy importante que es la publicidad activa. No se conoce ningún texto legal de una Administración local en el que se sea tan ambicioso con lo que se va a publicar activamente. Toda la información urbanística, económica, desde la primera reunión hasta el último euro. Eso implica un cambio muy profundo en la manera en la que se gestiona la información del Ayuntamiento de Madrid.

Hay asuntos por cerrar. Por ejemplo, la publicación del inventario de suelo y patrimonio del Ayuntamiento de Madrid. Lo primero que ocurre cuando se toman decisiones es que saltan alarmas porque ese inventario no está bien. El problema no es que se publique así, el problema es que el Ayuntamiento esté trabajando con información así como si estuviera bien, y está mal. La transparencia sirve para incorporar cambios muy grandes en cómo se gestiona la información, y en que se pongan controles para que el inventario de patrimonio municipal sea correcto. Eso requiere un año, lo de menos es el portal.

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